S/4HANA: ¿migramos o re-implementamos?

No pensaréis que os voy a dar la solución mágica en un post, ¿no? De todas formas, me voy a mojar y os voy a dar la respuesta en una sola palabra: DEPENDE.

Con independencia de que hagáis una migración del sistema actual o una implementación nueva, lo que tengo claro es que deberíais aprovechar las circunstancias para limpiar datos, repensar procesos y volver a “empezar“.

Durante años, os ha servido lo de “si funciona, no lo toques”, pero probablemente no estaba funcionando todo lo bien que debería, ¿verdad?

Quizás este sea el momento de hacer que funcione y además de que funcione bien; poder deshaceros de toda esa “basura” que arrastráis durante años y empezar “de cero”, pero con todo el conocimiento y experiencia que habéis adquirido en estos años y apoyados por tecnologías que antes no existían.

Sé que suena bien, pero… seguramente lo iremos dejando para el último momento y luego vendrán las prisas. Y es que como dijo el gran Chema Alonso:

En España nunca hay tiempo de hacer bien las cosas… pero sí de hacerlas 2 veces.

Ya comenté hace un par de meses mi idea sobre cómo afrontar un proyecto de migración a S/4HANA y hacía referencia a lo de no llevarse la mierda de un sitio a otro.

Los señores de openSAP, que son más finos, utilizan la palabra “basura”, pero creo que la idea es muy parecida…

Por cierto, que esta imagen la podéis ver en un curso que os puede interesar: Data Migration to SAP S/4HANA

Pues eso, que cuando acabéis con el GDPR (seguro que ya estáis todos con ello), poneos a pensar en migrar S/4HANA y por lo de HR no os preocupéis, que hasta 2030 podéis esperar… 😉

¿Cómo afrontar un proyecto de “migración” a S/4HANA?

Hace 15 años me compré un piso sobre plano: algo caro pero magníficas calidades, me lo daban medio amueblado, con opciones de personalización a medida… lo cierto es que, como suele ser habitual, la entrega se retrasó en el tiempo más de lo esperado y como me corría prisa poder entrar, finalmente acepté que me lo entregaran sin que estuviera todo a punto y ya lo iría yo arreglando, por mi cuenta.

Aunque al principio nos costó adaptarnos a la nueva casa, pasado un tiempo la verdad es que estábamos encantados. No era tal y como nos habían contado, pero tirando un tabique de aquí, poniendo otro allá, cambiando algunos de los muebles que venían de serie por otros a medida, conseguimos sentirnos cómodos en nuestra casa.

Este tiempo, hemos ido llenando la casa de “nuestras cosas”, lo que unido al crecimiento de la familia y al deterioro lógico por el paso del tiempo, nos está llevando a plantearnos un nuevo cambio.

Y precisamente nos ha llegado una “magnífica oferta” de la constructora para sus antiguos clientes, donde nos ofrecen la posibilidad de acceder a una nueva promoción en condiciones muy ventajosas.

De hecho, nos ofrecen la posibilidad de que el traslado sea casi inmediato porque la nueva construcción se ha hecho teniendo en cuenta las distribuciones de la primera, con el objetivo de que sea todo tan sencillo como quitar de un sitio y poner en otro.

La ventaja está en que los espacios son mayores y la calidad de los materiales mucho mejor: mayor eficiencia energética, más “durabilidad”, últimos avances tecnológicos…

La cosa pinta bien, pero tengo dudas:

  • ¿Alguien ha dado ya el paso antes que yo?
  • ¿Se cumplirán los plazos o pasará lo mismo que la vez anterior?
  • ¿Realmente necesito esa casa?

Está claro que alguien tiene que ser el primero, ¿por qué no yo? Lo que realmente tendría que tener claro es si necesito realmente esa casa, quizás me pudiera valer reformando la que tengo… eso sí, ya sé que en esta habrá cosas a las que tendré que renunciar.

Bueno, venga, me cambio… eso sí, quiero que en la nueva, todas las modificaciones que he hecho en la actual, se hagan “automáticamente” y, por supuesto, si quiero hacer alguna más, también.

La constructora me dije que no, que ellos lo que ofrecen es una “mudanza rápida” a aquellos que han conservado la casa antigua tal y como la entregaron originalmente, que si quiero acogerme a eso, primero tengo que deshacer todas las modificaciones que hice.

Y que en la nueva podría modificar algo, pero que ellos me dirían qué y cómo, que no podré contratar a esa “pandilla de currelas” que me hicieron las reformas en la primera (tardaron bastante,  dejaron alguna chapuza a medias, pero me salió muy barato), que tendré que utilizar alguno de sus profesionales cualificados.

Bueno, da igual, tengo claro que esta casa se me está quedando pequeña y aunque pueda estirar la decisión unos años, antes o después me voy a tener que mudar.

Como la casa es mucho más grande, podré llevarme todo lo que tengo en esta a la otra y luego allí ya veremos qué vale y qué podemos tirar. Ahora no tengo tiempo de revisarlo.

Claro, claro… eso es lo que decimos todos. ¿Cuándo aprovechamos realmente para tirar cosas que no utilizamos? En el momento de hacer la mudanza. Si decimos eso de “no, esto lo guardo y luego ya lo revisaré cuando esté instalado”, ya sabemos lo que pasa, ¿no?

Al final, me he liado y os he contado mi vida, en lugar de hablar del paso a S/4HANA, pero se me ocurren un par de preguntas:

  • ¿De verdad crees que vas a poder seguir viviendo en la misma casa de hace 15 años durante mucho tiempo?
  • ¿Te piensas llevar toda la “mierda” que tienes de la casa antigua a la nueva?

Yo, le iría dando una vuelta, que luego vienen las prisas… 😉