De la idea a la realidad

Hoy se habla mucho del storytelling y poco del storydoing. No es lo mismo decir que voy a hacer algo, que hacerlo, como decía aquél:

Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas

Woody Allen

Muchas veces cuando hablamos de Design Thinking, hablamos de la importancia de generar ideas, de fomentar la creatividad, de unir conceptos aparentemente desconectados, etc… y todo esto está muy bien, pero si al final obtenemos un resultado, algo tangible.

Aquí os dejo un vídeo que probablemente os habrá llegado por alguna de las redes sociales que manejáis:

Como bien sabéis, el tema de los plásticos es un gran problema y nos podemos limitar a intentar reducir su consumo o pensar un poco más allá, como es el caso.

Ya, que las cosas hay que hacerlas luego, ¿no? Pues en este caso, creo que se están haciendo:

Podéis ver toda la información en la página del proyecto: The Ocean Cleanup

Está claro que hay gente que piensa en grande, mientras otros nos limitamos a no pedir bolsas de plástico en el supermercado… 😉

Design Thinking: post-its y algo más

Dudo que haya alguien en el planeta que en los últimos años no haya oído/leído los términos: Design Thinking, transformación digital o mindfulness.

En el artículo de ayer hacía referencia al Design Thinking, algo sobre lo que escribo con cierta frecuencia y de lo que podéis encontrar miles de artículos en Internet, pero que puede que no tengáis muy claro qué es y/o cómo os puede ayudar.

Personalmente, cuando empecé a experimentar con esto, hace ya más de 5 años, era un poco escéptico, pero con el paso del tiempo, un mayor conocimiento y más experiencia, he de reconocer la gran utilidad del método.

Y esto no trata de leer mucha documentación y hacer mil cursos, se trata más de probar y experimentar, con la ayuda de una serie de herramientas que facilitan el proceso de innovación.

Por eso, si estáis en Madrid el próximo viernes 14 de septiembre, os invito a asistir a una sesión donde podréis ver qué es el Design Thinking y cómo aplicarlo en un proceso concreto.

Enlace para registrarse: Taller experiencial de Design Thinking: Onboarding del empleado

El evento se celebrará en las oficinas de Ofita, en un espacio diseñado específicamente para potenciar la innovación, y está organizado por la gente de Thinkers, que algo saben de esto…

¿Qué pinta barrahache en todo esto? Bueno, yo pego post-its… 😉

Me gusta unir los puntos

Probablemente, el dibujo de cabecera de este artículo os haya llevado unos cuantos años atrás, cuando os gustaba unir los puntos para que apareciera la figura escondida tras esa maraña aparentemente desordenada.

Por cierto, que si os habéis puesto melancólicos y echáis de menos entretenimientos de ese tipo, aunque ya casi esté terminando el verano, y con él vuestras “vacaciones Santillana”, siempre podéis volver a sentiros como niños con los cuadernos de vacaciones para adultos.

De todas formas, no me refería a unir los puntos de manera literal, me refería más a establecer conexiones, muchas veces evidentes y otras no tanto.

Por ejemplo, esta última semana, me han llamado un par de veces porque alguien estaba valorando una oferta de empleo y sabían que yo podía conocer a alguien en la empresa final.

Otras veces, me llaman desde la empresa/consultora, para preguntarme por un candidato.

La intención es simplemente obtener más información sobre el puesto/candidato, no penséis en nada raro, porque ni es mi estilo ni tengo capacidad para eso.

Es frecuente que conozca a personas por separado y vea que en un momento dado podrían tener una oportunidad de hacer algo juntos y les proponga conocerse y/o les organice una comida. Sin ninguna intención más, después ellos deciden si se dan una segunda oportunidad.

A veces esa conexión no es evidente a simple vista o de manera inmediata, pero muchas veces termina surgiendo el flechazo.

También esta semana, comiendo con un amigo nos planteamos la posibilidad de hacer algo en común que en un principio era más beneficioso para él que para mí y me decía: “¿Pero tú que sacas de todo esto?”. Y le dije que ese era mi problema.

Evidentemente, no soy una ONG, pero os aseguro que esas inversiones “a fondo perdido”, muchas veces terminan dando rendimiento. Y mucho más del esperado, que suele ser cero 😉 Por supuesto, otras no, pero en el cómputo global, no me quejo.

Y todo esto lo veo muy relacionado con la actitud que deberíamos tener ahora, en este entorno tan cambiante en el que vivimos: nunca vamos a ser capaces de saberlo todo y es fundamental colaborar con otros, compartir conocimientos, experiencias… y saber conectar cosas que aparentemente  no tienen mucha relación pero de las que pueden salir cosas realmente interesantes.

Por ejemplo, en las sesiones de Design Thinking hay un punto en el que se invita a generar ideas, algunas aparentemente absurdas pero de las que muchas veces suelen salir propuestas geniales, simplemente dándole una vuelta a esa idea tan absurda de inicio.

Sí, sé que todo esto es un poco utópico y que la sociedad nos pide números y resultados, pero lo uno no es incompatible con lo otro.

Os dejo, que tengo que ir a dar de comer a mi unicornio… 😉

¿Dónde están las llaves?

Matarile, rile, rile…

Ayer os hablaba de una llave maestra que os puede abrir muchas puertas y hoy me he encontrado con una noticia que une ese concepto (llave) con otros como el mundo de las apps y la tecnología 3D, para dar como resultado un servicio innovador y para muchos de gran utilidad

Lo mejor es que lo veáis:

¿Os parece una buena idea de empresa o preferís lo de “sereeeeeeeeeeeeenooooooooooo”?

PD.- La noticia original la he visto aquí: Cerrajería del siglo XXI: llaves impresas en 3D para entrar a casa en cuestión de minutos

¿Se puede innovar trabajando desde casa?

Sinceramente, creo que no. Es decir, se puede trabajar en remoto de manera puntual, pero si quieres crear algo en equipo, el contacto es fundamental, para permitir que la creatividad fluya.

Muy bien, entonces, nos metemos en la sala de formación, donde casi no podemos ni movernos, con cables por todos los lados y nos ponemos ahí todos juntos a “pensar muy fuerte”… O mejor ponemos una sala con un futbolín y un billar y entonces es imposible que no surjan miles de ideas geniales… o nos vamos todos a un garaje, que es de donde salieron todos “los listos de ahora”…

Sí, ya sé que hay que “producir”, pero dejadme que os recuerde que los tiempos están cambiando (ya vas tarde) y quizás el que se pare a “pensar un poco” ahora puede que sobreviva en un futuro, cada vez más próximo.

Realmente, no hay un lugar específico, pero lo que está demostrado es que el espacio es un elemento influyente dentro del proceso de innovación y las oficinas que tenemos actualmente no invitan precisamente a la interacción.

Aquí os dejo un vídeo donde podéis ver un método para encontrar “vuestro sitio”:

Tanto la entrada de ayer como la de hoy están “inspiradas” en algo que nos cuentan desde SAP Design Services. Es evidente que para SAP todo esto del Design Thinking es algo más que pegar unos cuantos post-its… 😉

¿Piedra, papel o tijera?

Piedra no, pero papel y tijera puede que sí necesites para tu próxima demo. Y si no me crees, mira el siguiente video:

Todos sabemos que las cosas entran por los ojos y las bondades que tiene lo de contar historias, así que olvídate del Powerpoint y atrévete a innovar en tu siguiente visita a un posible cliente.

¿Que no ves tu jugando con monigotes a esos señores serios con corbata? Todo es cuestión de probar, seguro que muchos te sorprenden 😉