Resultados de la encuesta

Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a pagar…

Hace unas semanas os pedí vuestra colaboración para participar en una encuesta con la idea de recoger ideas para mejorar un poco esto y me comprometí a compartir los resultados de la misma.

Estas son mis conclusiones:

  • Me alegra saber que si algún día esto de SAP se va a la mierda, podría intentar ganarme la vida en El Club de la Comedia…

  • Tengo claro de qué deberían ir los próximos posts…

  • Agradezco todos los comentarios recibidos…

  • … y me gustaría destacar uno en el que me da otra posible salida laboral, que no me había planteado hasta ahora: cantante de reggaeton 😉

De verdad, gracias a los que habéis dedicado 2 minutos de vuestro tiempo a esto.

PD.- Los resultados completos aquí: Blog – Encuesta Nov17

¿Progresa adecuadamente o necesita mejorar?

Lo perfecto es enemigo de lo bueno

No puedo estar más de acuerdo con esa frase de Voltaire y a su vez tengo clarísimo lo de la mejora continua, no con el objetivo de alcanzar la perfección (que ni existe ni me interesa) sino con la idea de ir puliendo detalles.

Además, creo que es muy importante siempre escuchar a los demás, porque muchas veces una cosa es lo que tú piensas, otra lo que crees que piensan los demás y otra lo que realmente piensan.

Por esta razón, os invito a que contestéis una breve encuesta, que podéis encontrar en el QR o en el link https://www.menti.com/c73426

Desde ya, quiero dar las gracias de antemano a todos los que dediquéis 2 minutos de vuestro tiempo en hacerla. En unos días, compartiré los resultados.

Y también quiero aprovechar para agradecer públicamente los mensajes que me enviáis, tanto en los comentarios como por privado, aunque esto no lo digo, mejor lo canto…. 😉

El error te ayuda a aprender

Hace unos días, estaba haciendo una revisión del blog y decidí eliminar una serie de borradores (creo que había más de 200), ya que pensaba que no tenía mucho sentido seguir alimentado mi “síndrome de Diógenes digital” con cosas que me parecieron interesantes en su momento, pero pasados 4 años ya lo eran menos 😉

El caso es que en el fragor de la batalla eliminé algunas entradas publicadas años atrás y tuve que recuperarlas. Al hacerlo y debido a las integraciones que tengo activas en WordPress volvieron a aparecer en mis cuentas de distintas redes sociales (Twitter, LinkedIn, Facebook y Google+) “noticias frescas” del año 2012.

Gracias a que me avisaron un par de personas, deshice el entuerto y volví enseguida a 2017, ya que aún no he empezado con el “síndrome Marujita Díaz” y creo que cuando lo haga tendré que ser más discreto a la hora de quitarme años.

Una vez corregido, publiqué un post disculpándome por el “nostálgico bombardeo” y listo. ¿Y qué aprendí de eso?

  • Que los automatismos tienen sus ventajas… y sus riesgos.
  • Que las prisas no son buenas.
  • Que hay gente al otro lado de esto… incluso buena gente 😉
  • Que cuando te equivocas en algo es importante corregirlo y reconocerlo.
  • Que ahora ya nadie me preguntará lo de “oye, ¿pero a ti quién te gestiona todo eso de las redes?”

Y es que siempre he tenido muy claro que los errores son una gran fuente de aprendizaje.

Recuerdo que hace cosa de 7-8 años estuve dando una formación a una serie de personas durante 5-6 semanas y en ese tiempo surgieron, como es lógico, dudas y preguntas variadas. Era un aula amplia y uno de los últimos días, alguien me hizo una consulta y me acerqué a su sitio, ya que la solución que le dí no terminaba de convencerlo. Entonces alguien dijo:

– Creo que es la 1ª vez que te levantas del sitio para corregir algo, hasta ahora has sido capaz de corregirnos todo desde tu sitio, sabiendo en qué estábamos fallando, sin mirar ni siquiera nuestra pantalla… ¿cómo es posible que sepas en qué nos equivocamos?

– Es sencillo… porque yo me equivoqué en su momento 15 veces en las mismas cosas.

Por cierto, el alumno estaba equivocado 😉

Las empresas confían en empresas y las personas confían en personas

El otro día un amigo me comentaba la frase que da título al post, hablando del mundo de la consultoría. Ya sabéis aquello de “nadie se ha equivocado nunca por darle un proyecto a XXX”… y en “XXX” ponéis el nombre de cualquiera de las “grandes”.

Lo cierto es que muchas veces esas “grandes” consiguen el contrato y después comienza “la caza de recursos”, pero claro ellos prefieren no mancharse las manos de sangre.Y entonces empieza la cadena de las subcontrataciones para al final conseguir un equipo bueno, bonito y barato, aunque ya sabemos que las 3 Bs son incompatibles y se suele conseguir, como mucho, una combinación de 2… y una la tenemos fija, con esas “perchas” que se gastan 😉

Y pasa muchas veces que hay una persona en la empresa cliente que te conoce, que ha trabajado contigo o con tu equipo y quiere volver a hacerlo, pero… es una persona, no es una empresa, y vosotros también sois personas, aunque haya una empresa por detrás.

Es decir, que el hecho de que tu empresa “lo único” que tenga sea buenos profesionales (no necesariamente baratos y puede que ni bonitos), no es suficiente para que tu posible cliente justifique ante su empresa el querer trabajar con la tuya. “¿Estos quienes son?”.

Y la historia suele terminar en que el contrato se lo lleva una “empresa de confianza” y las cosas acaban como acaban. No siempre, pero 9 de cada 10 dentistas… 😉

Recuerdo que hace unos años, me llamó alguien de una importante entidad financiera para preguntarme mi opinión sobre una selección de proveedores que estaba haciendo para una adjudicación inminente de un proyecto y mi respuesta fue:

“Tú mejor opción sería: Pepe del proveedor A, Ana del proveedor B y Juan del proveedor C. Ese sería el mejor equipo que podéis encontrar, pero como eso no podéis hacerlo, elige al que quieras y reza”.

Por cierto, han pasado 5 años de eso y después de 2 intentos de hacer el proyecto, siguen sin abordarlo. ¿No rezarían lo suficiente? 😉

Y, sinceramente, creo que sería todo más sencillo como he dicho en otras ocasiones, si fuéramos todos más honestos, porque por mucho que confíe en una empresa, no se nos debería olvidar nunca que lo que hay por detrás siempre son PERSONAS.

¿De verdad no se puede cambiar esto? Y tú, ¿haces algo por intentar cambiarlo? No vale con intentarlo…

¿Me parezco más a Brad Pitt o a Mariano Rajoy?

Para los que me conocéis personalmente, sabéis que tengo gafas, llevo barba, y soy alto… hasta aquí todo mi parecido con el presidente del gobierno.

Con Brad Pitt, sin embargo, mi parecido es realmente sorprendente, llegando a veces a confundirnos, incluso a pensar que somos hermanos gemelos.

Bueno, vale, tampoco es para tanto, pero lo que sí es cierto es que mi parecido con el famoso actor de Hollywood es mucho mayor que con el insigne pontevedrés.

Y no lo digo yo, que lo dice el Machine Learning, como os voy a demostrar con una API de reconocimiento facial de Azure.

La confianza toma valores de 0 a 1, en función de menor a mayor parecido, y aunque detecta que no son fotos de la misma persona, queda demostrado a quién me parezco más.

Pues sí, amigos, creo que esto tiene bastante potencial, aunque me da que los algoritmos aún tienen que mejorar un poco, ¿no? 😉

PD.- Si queréis probar esto, aquí tenéis la URL: https://azure.microsoft.com/es-es/services/cognitive-services/face/

Khaleesi, SAP y Belén Esteban

Vaya por delante que no he visto ni un minuto de “Juego de Tronos”, ni he leído una línea de “Canción de Hielo y Fuego”… aún así, sé que hay un Trono de Hierro, que andan por ahí los Lannister y alguno más, que hay un personaje que es un señor “bajito”, que Khaleesi es una rubia…

Y ahora es cuando se echan encima de mí todos los fans y me puntualizan que Khaleesi no es una persona, que es “un título que los Dothraki utilizan para designar a la esposa del Khal, quien es el líder del khalasar. La khaleesi sirve al khalasar y si su esposo muere o es asesinado, es llevada a Vaes Dothrak, la ciudad capital de los Dothraki, para servir como consejera en el dosh khaleen”.

Muy bien, tengo claro que no voy a participar en una conferencia de expertos en “Juego de Tronos”, pero eso no impide que pueda tener conocimientos básicos (muy básicos) sobre algo que puede ser tendencia en un momento dado. Y puede que si decido profundizar en el tema o lo necesito, sepa cómo hacerlo.

(No descarto “enchufarme” las 7 temporadas seguidas).

¿Y esto qué tiene que ver con SAP? Pues que no creo que nadie tenga que saber de todo pero, si trabajo en esto, términos como Fiori, Cloud Platform, Screen Personas, S/4HANA, Ariba, Hybris, SuccessFactors, Concur, etc… me tienen que sonar al menos. He dicho sonar, no ser expertos.

Pues la realidad es que a muchos no les suenan y otros, que tienen los mismos conocimientos que yo sobre la serie en la que “se acerca el invierno”, se atreven a participar en debates como si fueran el propio George R.R. Martin

Aquí podríamos entrar en el debate “generalistas vs especialistas”, o en lo de “maestro de mucho, aprendiz de nada”. Es decir, si es preferible tener un conocimiento muy extenso de algo concreto o una visión más general de algo más variado.

Mi respuesta es clara: depende. Me explico: puedo tener amplios conocimientos de  algunos temas, pero no puedo ser un completo ignorante en otros relacionados con mi materia o de carácter “universal”. Y siempre ser consciente de que seguro que me queda mucho por aprender o ¿de verdad crees que no tienes nada que aprender?

Siempre hay cosas que tengo que conocer sí o sí. ¿O podrías entender que alguien en España no supiera quién es Belén Esteban? Evidentemente no, como bien podéis leer aquí: Así explica Twitter a un extranjero curioso quién es Belén Esteban

Tranquilos, estoy de viernes, no es grave 😉