La tormenta perfecta de la transformación digital

Dentro del sector tecnológico parece que empiezan a crecer esos brotes verdes que algunos atisbaban hace años, pero corremos el peligro de que si no encontramos jardineros para cuidar esa vegetación se pueda convertir en una maleza ingobernable que acabe por asfixiarnos.

De todos es conocido que el mundo está en un proceso de transformación digital impulsado por múltiples factores pero con un gran peso tecnológico. Sí, esa tecnología que a la vez que va a destruir millones de empleos, va a crear otros tantos para los que probablemente aún no estamos preparados.

Tranquilos, aquí os dejo algunos trucos que nos da Silvia Leal para saber cómo quitarle el trabajo a un robot.

Trucos aparte, esto requiere de una revisión profunda sobre la formación que se imparte en las universidades y lo que demanda o va a demandar el mercado de trabajo, pero eso se lo dejo a los políticos, que ya se podrían encargar de tomarse un poco en serio esto, en lugar de decir: “yo, lo contrario de lo que haya dicho/hecho el anterior”.

Pero vayamos al presente, que me pierdo…

A día de hoy, tengo que comunicar una noticia para los técnicos de selección que gestionan ciertas peticiones: el perfil que estáis buscando… no existe.

Lo siento, pero no hay gente con 5 años de experiencia en tecnologías/productos que han salido hace 2, con 3 idiomas y con ganas de trabajar de sol a sol por 18.000 €.

Ya, ya sé que es lo que pide el cliente, pero ese mismo cliente seguramente sea el que durante los 3-4 últimos años no ha invertido nada en formar a su equipo, como han hecho otros (“con la que estaba cayendo”)… pero es que resulta que ahora ha escampado (o eso parece) no hay mucho que recoger, pues no se ha sembrado nada… y tampoco puedo ir a “coger prestado” al huerto del vecino, porque él está igual.

No vale lo de “bueno, nosotros firmamos el proyecto y luego nos metemos en LinkedIn y cogemos la gente”… porque la gente no está… no existe… o si existe, resulta que tienen otras prioridades distintas a las urgencias del cliente.

Hace tiempo escuché decir a alguien que él no añadía nunca a recruiters en LinkedIn porque luego no hacían nada más que molestarle. Yo no soy así, yo acepto las solicitudes de contacto e intento responder a todos sus mensajes… eso sí, he de decir que esto no es recíproco.

Muchas veces recibo peticiones en las que “tu perfil encaja perfectamente” y resulta que han visto mi CV en Infojobs… que hace 15 años que no actualizo, en el que puedo poner lindezas como “dominio del correo electrónico”…

U otras que ven una palabra determinada en mi perfil y eso me convierte automáticamente en experto en la materia.

Por no hablar de los que te cuentan las maravillas del proyecto/puesto y te ofrecen una tarifa a la mitad de la mínima deseada.

De hecho, normalmente, cuando alguien me contacta, le suelo responder con un mensaje en el que le digo cual es mi tarifa mínima y que lo tenga en cuenta para no hacerle perder el tiempo y la respuesta suele ser esta:

¿Soy caro? No, soy coherente, lo que suele salirte caro 😉

Así que me voy a permitir darles unos consejos a los técnicos de selección:

  • Ten claro lo que buscas. Hace unos años, me llamó alguien que buscaba “alguien de SAP”, cuando le pregunté de qué módulo, me dijo “no sé, de SAP en general”.
  • Valora el perfil de cada candidato de manera individualizada. ¿Realmente crees que puedes tener en cuenta a alguien para un perfil tecnológico que pone “dominio de Internet” en su CV?
  • Mantén una relación a largo plazo. Si el candidato responde a tu urgencia, haz tú lo mismo, al menos una respuesta. El candidato rechazado de hoy puede ser el adecuado mañana.

Y ahora unos consejos para las empresas:

  • No pidas imposibles. No hay expertos en S/4HANA con 15 años de experiencia en esa tecnología.
  • Forma a tu gente. Alguno se irán, sí… pero vendrán otros, atraídos por valores.
  • Paga acorde a lo que pides. Hablo del salario de tus trabajadores y de las tarifas que manejas para colaboraciones. Si no pagas una tarifa adecuada, difícilmente esas empresas van a poder formar a su gente para darte un servicio de calidad.

Venga, y termino con los trabajadores:

  • Aporta valor siempre. Eso te permitirá exigir otras cosas o buscar un sitio donde lo valoren.
  • No dejes de formarte. No exijas que lo hagan otros. Hoy en día tienes miles de recursos a un click de distancia.
  • Sé coherente. A la larga, sale rentable… aunque a veces cueste verlo.

Mientras no pongamos todos un poco de nuestra parte, vamos de cabeza a la tormenta perfecta: ofreciendo proyectos que nadie podrá realizar con garantías porque no existe la gente adecuada para llevarlos a cabo.

¿Y la solución a todo esto cuál es? Sentido común 😉

Trabajar por horas: ¿me lo estás diciendo en serio?

Esta semana se celebró el Día Internacional de los Trabajadores, en el que se conmemora, entre otras cosas, la lucha de una serie de sindicalistas por establecer la jornada laboral de 8 horas… que algunos ya firmaríamos, lo de las 8 horas, digo 😉

Eso fue a finales del siglo XIX, estamos en el siglo XXI (por si alguno no se ha dado cuenta) y me da que algunas cosas han cambiado en el mundo del trabajo desde entonces (y lo que está por venir), pero hay gente que sigue con la misma cantinela: la patronal es mala, el trabajador siempre tiene la razón y tópicos parecidos…

Y mientras tanto, que si unas subvenciones para formación por aquí, que si unos becarios sin cobrar por allá… vamos, que nadie puede hablar y nada es blanco ni negro, pero volvamos al tema de las horas, que me desvío.

Entiendo que si trabajas en una cadena de montaje de una fábrica es fundamental que estés en tu puesto a la hora que te corresponde, ya que cualquier pequeño retraso tiene un gran impacto en la cadena de producción, pero, ¿realmente crees que se puede llevar una gestión del tiempo parecida en los llamados “trabajadores del conocimiento”?

Algunos, sí lo creen. De hecho, hace unos años (sí, siglo XXI) viví un amago de poner tornos en una empresa con la que colaboraba, en la que a su vez se fomentaba el teletrabajo… Como no llegó a suceder, desconozco si la idea era poner un torno en la casa de cada uno de los trabajadores, la verdad… 😉

El argumento era que había algunos que se aprovechaban de la flexibilidad que había y que era la forma de tenerlos controlados. Algo que no entendía muy bien, porque sin necesidad de ningún tipo de sistema se sabía quiénes eran y no se tomaban medidas.

Probablemente, si se hubiera puesto en marcha la propuesta se les habría identificado fácilmente: se habrían puesto en cola 5 minutos antes de la hora de salida para fichar a “la hora” 😉

Pero este tema de las horas es algo que está muy arraigado dentro del sector de la consultoría y los proyectos de software, partiendo de la base de que muchos de las ofertas se basan en horas.

Es curioso porque a veces alguien que no sabe exactamente qué quiere hacer ni cómo hacerlo, te pide una oferta y te dice: “Esto son 2.400 horas”. Sin hablar del factor precio (esa “risa” viene luego), no sabes cómo ha llegado a esa cifra: si son 2.400 personas trabajando 1 hora; si es una persona trabajando 24 horas al día, durante 100 días, fines de semana incluidos…

Eso por el lado del que te pide la oferta, pero es que tú redactándola haces lo mismo: 100 horas de jefe de proyecto, 300 de consultor y 2.000 de programador. Y cuando ganemos, ¡ya veremos cómo lo hacemos!

Esto, si hablamos de proyectos cerrados (en serio, ¿en el siglo XXI?), porque si hablamos de asistencias técnicas y lo único que contamos son las horas, resulta que se premia la “inefectividad”: cuanto más tarde en terminar, más facturo.

Todo muy lógico, ¿no? Pues así estamos y parece que es complicado cambiarlo, aunque creo que al menos hay que intentarlo y aprender a medir otras cosas como el trabajo completado y/o el valor aportado.

Y todo esto no es idea mía (yo simplemente la comparto, en ambos sentidos), sino del gran Javier Garzás, experto en agilidad, gestión de proyectos y equipos y brillante ponente, entre otras muchas cosas. Si no le conocéis, mal; si le conocéis, puede que le hayáis oído hablar de esos términos. Para todos, obligatorio perder 10 minutos de vuestra vida en escuchar el podcast que va en este artículo: Podcast: la absurda gestión por horas.

¡Viva el sentido común! 😉

 

Consigue todo lo que quieras, trabajando sin esfuerzo

Bueno, si has llegado hasta aquí pensando que te voy a dar la fórmula mágica para conseguir eso, lamento comunicarte que sencillamente: es imposible. O pones algo/mucho de tu parte (puedes empezar por aprender cosas nuevas), o me temo que te quedarás con las ganas.

Siguiendo con lo que comencé la semana pasada, recomendando algún libro que he leído, no puedo dejar de recomendar uno en el que te explicaban algo similar, pero con un pequeño matiz. Concretamente, decía “Consigue todo lo que quieras… trabajando como un cabrón”, pero me parecía un poco brusco poner eso en el título del post 😉

El libro es Superpoderes del éxito para gente normal”, del Mago More, alguien que como mago no me parecía malo, como humorista tenía su gracia, pero que como conferenciante me parece BRILLANTE.

Del libro, no voy a hablar mucho, merece la pena leerlo: habla de cómo cambiar ciertos hábitos puede tener consecuencias en distintas facetas de tu vida y cuenta cómo lo vivió él en primera persona.

Lo que os dejo aquí es una charla TED que dio el Mago More hace unos años, hablando del poder del cambio. La calidad de la imagen no es muy buena, pero el contenido de la charla es genial.

¿Realmente crees que puedes seguir sin cambiar nada?

¿De verdad crees que no tienes nada que aprender?

Si estás vivo, no lo creo…pero aún así siempre hay gente muy atrevida, como un amigo que hace ya unos años (no más de 10), tras conectarse por primera vez a Internet, me llamó a los 2 días y me dijo: “Oye, dime algo chulo para ver, que ya me lo he visto todo”… Tal y como lo cuento 😉

Por suerte o por desgracia, en el mundo en el que vivimos estamos condenados a aprender eternamente, para poder adaptarnos a la nueva realidad que nos toca vivir. Además, ya sabéis que esto es algo exponencial y que cada vez las cosas cambian más rápido.

Personalmente, esto es algo que tengo claro y dedico parte de mi tiempo a formarme, utilizando medios que tenemos hoy en día a nuestra disposición sin movernos de casa. Os cuento aquí alguno de esos recursos:

  • openSAP: cursos de SAP, con distintos niveles de profundidad. Aconsejo especialmente todos los de Cloud Platform. Algunos son puramente teóricos, pero están bien para tener una idea de por dónde van los tiros.
  • openHPI: de aquí salió openSAP, ¿quizás tenga que ver algo que HPI es Hasso Plattner Institute? Sí, uno de los miembros de El Equipo SAP.
  • Coursera: porque no sólo de SAP vive el hombre 😉 De aquí, he enredado con cosas de Design Thinking, Big Data, modelos de negocio… tienen un catálogo muy amplio.
  • MiriadaX:  similar a Coursera, he hecho cosas de liderazgo, Agile, Scrum… lo mejor es que eches un vistazo.
  • Acumen: organización sin ánimo de lucro que ofrece cursos de emprendimiento, storytelling o uno de Design Thinking organizado por IDEO del que, por cierto, hay una nueva edición en mayo.
  • Udacity: si empresas como Amazon o Google están por detrás de esto, algo deben de saber, ¿no? Me parecen especialmente interesantes los cursos de iniciación a HTML5, JavaScript, Python
  • Youtube: sí, esto no sirve simplemente para ver vídeos donde llaman a la gente “caranchoa”, también puedes aprender HANA, por ejemplo, con la SAP HANA Academy.
  • Twitter: esta es mi mayor fuente de aprendizaje, ya que aquí puedes aprender de lo mucho que tienen que enseñarte los demás… siempre hay contenidos interesantes, que te ayudan a descubrir nuevos recursos y/o conocimientos. ¿En sólo 140 caracteres? A veces, sí 😉

Y lo que no me vale es lo de que no tenéis tiempo: No existe la “falta de tiempo” sino la falta de interés

Evidentemente, hay muchos más sitios en los que encontrar información, pero, a no ser que seáis mi amigo, al que hacía referencia al principio, es imposible mirarlo todo 😉

“El espía de la mente”: ¿de verdad que tú no te preguntas nada?

Han pasado ya unos cuantos meses desde que leí este libro y aunque nada más terminar pensé en escribir una entrada sobre el mismo, el gran procrastinador que llevo dentro ha hecho que lleguemos al día de hoy. No pasa nada, sigue siendo perfectamente válido.

Escrito por Antonio Muñoz Sánchez, es una recopilación de alguna de sus columnas en “El Periódico de Extremadura”, en la que se plantean de manera sencilla 150 situaciones que te llevan a reflexionar y a hacerte preguntas.

No es el típico libro de autoayuda en el que te dan respuestas mágicas a esas preguntas, simplemente, te plantea esas preguntas para que seas tú quien busque la respuesta.

Leyendo este libro encontrarás preguntas, muchas preguntas, puede que a veces te sientas como en un barco a la deriva. Desde este barco te harás preguntas sobre el verbo aprender: quién enseña más a quién, ¿un padre a un hijo o un hijo a un padre?, ¿sabes aprender de situaciones poco favorables?, ¿sigues culpando a tus padres de tus errores?. O sobre la gratitud: ¿sabes quiénes son las diez personas más importantes de tu vida?, ¿debes agradecer algo a tu maestro?, ¿le has expresado agradecimiento a tus padres explícitamente?

Si quieres comprarlo, aquí tienes el enlace: “El Espía de la Mente”.

Tranquilo, no te vas a arruinar por 4,50 €, además siempre puedes utilizar este código: ELESPIADEOFERTA

Y si te preguntas qué gano yo con todo esto, la respuesta es sencilla: que te preguntes cosas. ¿O eres de los que piensas que todo lo que haces tiene que ir en beneficio propio?

¡Mamá, quiero ser artista!

A una madre, sólo hay una frase que le de más miedo que la que da título a este artículo y es: “¡Mamá, quiero ser autónomo!”.

Vamos, a ver, alma de cántaro, no digas “autónomo”, di “freelance”, que queda mucho más cool. Pringar, vas a pringar lo mismo, pero tu madre se queda más tranquila y “viste” mucho más.

Si después de leer la entrada anterior en la que hablaba de SAP.iO, estáis pensando en lanzaros al mundo del emprendimiento, aquí os dejo una serie de artículos que escribí hace unos años y que siguen estando vigentes (a excepción de algunas cifras de impuestos que han variado): Freelance vs Empleado

Además, tened en cuenta que hay mucho “carnicero” suelto por ahí y que muchas veces la gente no sabe ni qué teléfono quiere

En resumen, que hoy me apetecía echar la vista atrás y recuperar algunas de las cosas que os pueden ser útiles a la hora de tomar decisiones. Y no sólo a vosotros, a mí también… 😉

Storytelling: que no te cuenten cuentos

La semana pasada, siguiendo uno de mis propósitos de primeros de año (el de APRENDER) participé en un taller de Storytelling organizado por BLC, con el objetivo de mejorar mi capacidad de comunicación y la verdad es que fue una gran experiencia, gracias a los participantes (profesionales de RR.HH. y Marketing) y al facilitador de la sesión (Julius Lamb).

¿Pero esto del Storytelling de qué va? Básicamente, se trata de aplicar ciertas técnicas a la hora de comunicar que permitan que tu mensaje llegue de una manera clara y no sólo eso, sino que pueda ser recordado por tu audiencia. Como cuando le cuentas un cuento a un niño, jugando con los detalles, las pausas, las sorpresas, los giros… pero sin que aparezca el matiz negativo que puede tener la palabra “cuento” en castellano.

No se trata de contar cuentos ni películas de miedo, va más de contar historias… de comunicar.

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Y para eso hay una serie de técnicas que se pueden aplicar y que no os voy a desvelar, ya que lo interesante de esto no es la teoría, sino la práctica. La única forma que hay de aprender algo es haciéndolo muchas veces: la primera no te saldrá muy bien, ni la segunda, pero con el paso del tiempo irás mejorando esa práctica y pasado un tiempo serás capaz de dominarla. ¿O alguien se veía capaz de conducir la primera vez que se subió a un coche y vio tantos espejos?

A lo largo del día, escuchamos alguna historia, analizamos la estructura de las mismas y creamos nuestros propios “cuentos”; uno en grupo y otro de manera individual, con el objetivo de analizar luego cómo lo habíamos hecho. Hubo de todo: historias personales, de superación, fantasiosas, escatológicas… todas con el nexo común de que fueron improvisadas en pocas horas, dejando ver como todo el mundo tiene su lado creativo, aunque alguno no lo crea.

Curiosamente, muchos de mis compañeros eran del mundo de Recursos Humanos y al presentarme como consultor tecnológico (creo que dije “consultor en sentido común”, pero luego lo expliqué un poco), concretamente al mencionar la palabra “SAP” se escucharon varios gritos en la sala (y no precisamente de admiración) y pasé a ser visto como “el enemigo” 😉

De hecho, a la hora de hacer el ejercicio individual, una de mis compañeras dijo: “No vale, tú tienes ventaja… porque si eres capaz de vender SAP, eres capaz de vender cualquier cosa”. Aunque ya aclaré que yo nunca he vendido SAP (eso se lo dejo a los profesionales), yo suelo vender algo más “fácil”: CONFIANZA.

Venga, os dejo el video del ejercicio final, se trataba de construir una historia, con una duración de entre 1 y 2 minutos sobre algo relacionado con tu trabajo:


 
Por supuesto, se admiten críticas/comentarios… Iremos mejorando con el tiempo 😉