Salesforce Basecamp Madrid 2019

Hace un par de semanas, a la salida AWS Summit Madrid 2019 vi de casualidad 3 días después se celebraba el Salesforce Basecamp Madrid 2019 y pensé que podría ser interesante pasarse, pero que seguramente no habría posibilidad de asistir, al quedar tan poco tiempo.

Llegué a casa, entré en la página del evento y en pocos minutos tenía el mail con la confirmación del registro. Parece que está gente algo sabe de gestionar la experiencia de cliente… 😉

Fui usuario de Salesforce hace años, por lo que algo conozco del producto y he ido siguiendo su evolución en el tiempo.

Hubo varias cosas que me llamaron la atención, como por ejemplo, el concepto “Trailblazer”, aquí os dejo un artículo donde podéis ver qué es un Trailblazer: So, What is a Trailblazer?

En lo que se refiere al producto, presentaron algunas de las novedades que habrá en la próxima versión, donde se ve que cada vez tienes más peso el tema de los asistentes digitales, la Inteligencia Artificial, etc… muy en la línea de lo visto en el evento de Amazon y todo el tema de SAP Conversational AI… eso sí, en Salesforce cuentan con la ayuda de Einstein, que eso siempre ayuda… 😉

Un par de compañías que me llamaron la atención fueron Mulesoft y Datorama. La primera es un integrador y la segunda un “agregador de datos”, por decirlo en breves palabras.

Vamos, que está claro que a la velocidad que va la tecnología, la única forma de avanzar y seguir creciendo es adquiriendo otras compañías que complementan la tuya y mejoran tu oferta a los clientes.

También es cierto que todo debería tener un límite y que luego toca engrasar la maquinaria para que todo funcione correctamente, pero… lo que no puedes hacer es quedarte parado o pensar que tú puedes hacer todo y además mejor que nadie.

Vamos, que lo que vi es lo mismo de lo que se está hablando en todos los fabricantes: Big Data, Machine Learning, Inteligencia Artificial, Bots… eso sí, todo muy bien presentando y con casos de uso reales.

Y lo que me impactó fue el tema de Trailhead. ¿Qué es esto? Es una plataforma de formación gamificada, de acceso libre, en la que puedes aprender Salesforce a tu ritmo.

De hecho, internamente, utilizan esta misma plataforma, para mantener a todo el personal actualizado, porque estamos en un momento en el que no nos podemos permitir dejar de aprender, ¿o eres de los que piensas que lo sabes todo?

No tiene sentido que me enrolle con esto, si realmente estás interesado, lo mejor es que te registres y lo pruebes por ti mismo…

Ahora sólo es cuestión de ganas y tiempo, aunque ya sé que eso a veces es lo más complicado, porque vamos todos con la lengua fuera… 😉

¿Cuánto gana un consultor SAP?

A la hora de publicar este artículo, he visto que ya tenía otro con el mismo título del año 2014, pero como han pasado 5 años y a raíz de un artículo publicado en Expansión la semana pasada, he pensado que era bueno reflexionar sobre ello.

Según el artículo, “SAP sigue liderando la demanda de perfiles y es difícil de encontrar profesionales que puedan coordinar proyectos complicados. Los salarios pueden ir de 85.000 euros hasta 120.000 euros al año, en función de la experiencia”.

No me he inventado nada, podéis leer el artículo completo aquí: Cuáles son los empleos en los sectores que mejor pagan

Vamos a ver, vayamos al mundo real… al menos, aquí en España.

Sé de varias consultoras que para los perfiles juniors han estado años ofreciendo 12.000 €/año, con subidas pactadas a los 6 meses de 3.000 €, para llegar a los 18.000 € pasado el año de incorporación.

Otras empiezan en 18.000 € y últimamente están empezando en 21.000 € (algunas). Ojo, que también sé de alguna que empezaba por 9.000 €.

A mí no me parece bien, ni mal. No lo juzgo, cuento hechos reales. Evidentemente, cuando estás empezando, lo importante es adquirir experiencia y conocimientos; el salario debería ser algo anecdótico, dentro de unos límites mínimos.

Creo recordar que mi primera nómina, allá por el año 1997, debió ser de unas 100.000 pesetas (600 €), lo que equivaldría a unos 13.000 € de salario bruto anual.

Bien, pero una vez que vamos cogiendo experiencia, se supone que el salario debería ir aumentando… y digo se supone porque no más tiempo quiere decir más experiencia… hay gente que pasan los años y sigue igual (o peor) y gente que evoluciona más rápido que otra. Y eso se debe reflejar en la remuneración, no el paso del tiempo, sino el aumento del valor que aportas.

Si no recuerdo mal, pasados 4 años, mi salario estaba en 36.000 €… y sin cambiar de empresa, lo cual tiene más mérito, ya que muchas veces la gente se ve obligada a cambiar de un sitio a otro para que tengan en cuenta su valía.

Ojo, que también hay gente que va saltando de un sitio a otro, consiguiendo que su salario vaya aumentando, aunque su valía sigue siendo la misma. Pero, bueno, aquí ya entran en juego decisiones empresariales en las que por no subir 2.000 € a alguien, terminas teniendo que fichar a otro por 5.000 € más. ¿Os suena, no?

Pero situémonos en 2019, ¿cuál es mi salario ahora mismo? 0 €… hace años que nos cobro una nómina, ya que llevo años trabajando por mi cuenta, por lo que no os puedo dar una referencia de cuál es mi salario actual 😉

Lo que sí puedo contar es que, por ejemplo, la semana pasada alguien estaba buscando un perfil con 3 años de experiencia y encontró un candidato que podría ser adecuado… lo comentó con sus superiores y le dijeron que 38.000 € era mucho

Para mí, era correcto (era de un área en el que no hay excesiva experiencia ni recursos) y veía complicado que encontraran algo por debajo de eso.

Otro amiguete, con más de 10 años de experiencia (y de la buena, no de la de pasar el tiempo), me preguntó si 60.000 € era un salario adecuado para su perfil.

Conociéndole y conociendo el puesto al que optaba, era una cantidad correcta.

¿Entonces los salarios de “85.000 € hasta 125.000 €” existen? Sí, existen, pero son la minoría, no nos engañemos. Y que quede claro que hay gente que vale eso y más, pero una cosa es lo que vales y otra lo que están dispuestos a pagar por ti.

Y ahí es donde radica el problema: no se pueden pagar esos salarios, mientras los proyectos se venda por “kilos de consultor”… y que quede claro que esto a mí, con mi peso, me vendría perfecto… 😉

En definitiva, respondiendo a la pregunta que da título al post, un consultor SAP gana en función de 3 variables:

  • Lo que el cliente está dispuesto a pagar por sus servicios.
  • El rendimiento que la consultora va a sacar por dichos servicios.
  • El valor que le da el propio consultor a su trabajo.

Si el cliente paga poco, la consultora no podrá ofrecer un salario competitivo, pero está en tu mano el aceptarlo o no. Al igual que está en mano de las consultoras no presentar ofertas a propuestas de clientes fuera de mercado (lo sé, soy un utópico).

A veces, también pasa que el rendimiento que pretende sacar la consultora es excesivo (la usura y la avaricia siempre existirán), pero sigue estando en tu mano el aceptar o no. No vale quejarse luego.

Por supuesto, hay veces que no estás en condiciones de elegir y te toca aceptar lo que hay, pero… sabes que en cuanto tengas una oportunidad saldrás de allí. Y ellos deberían saberlo también.

Y ahora mismo vivimos, por suerte o por desgracia, en ese momento. Hay menos profesionales cualificados de los que se necesitan y esto hace que el mercado esté revolucionado, la gente cambiándose de un sitio a otro y todo el mundo buscando cosas que no existen.

Ante eso se oyen cosas como que “se están hinchando el mercado”, con lo que no estoy de acuerdo… probablemente, el mercado se está situando donde debería.

No digo que haya que volver a la locura de los años previos al efecto 2000, pero lo que es cierto es que no se puede pretender seguir argumentando trabajar con tarifas de los tiempos de la crisis, si queremos que esto despegue.

Pero mientras alguien siga pensando que tiene un servicio de consultoría SAP decente con tarifas de 30 €/h, esto no tiene solución.

En cualquier caso, lo que deberías tener claro, a nivel particular, es que tu obligación es estar preparado para poder aportar valor, ya que con eso, ya veremos por cuánto, te aseguras que tú sí que vales… 😉

¿Nos engañan o nos dejamos engañar?

Año tras año me sigue sorprendiendo que siga habiendo casos de personas que caen en conocidos timos como el de la estampita y el tocomocho, por no hablar de otras variedades de timos más sofisticadas.

En cualquier caso, siempre me asalta esta duda: ¿tiene algún derecho a reclamar “el timado” cuando era él quien pensaba aprovecharse del otro?

Evidentemente, no estoy a favor de este tipo de prácticas y tengo claro que hay que perseguirlas, pero también es cierto que a veces nos dejamos engañar.

Por ejemplo, si a mí alguien me ofrece un curso de SAP que oficialmente cuesta 6.800 € por casi la mitad de precio, cuanto menos sospecharía un poco…

Lo primero que haría sería hacer una simple pregunta:

  • ¿Sois un programa oficialmente homologado por SAP?

Se me ocurren otras como:

  • ¿Ese “título propio” que ofrecéis dónde está reconocido?
  • ¿Qué certificaciones tienen los instructores?
  • ¿Las prácticas que ofrecéis en empresas son remuneradas?

Una vez respondidas estas preguntas, tendría más elementos para valorar si realmente es una oferta tan interesante cómo quiere aparentar.

Yo, de momento, me he permitido hacer un par de preguntas a una de estas escuelas que debe estar haciendo una campaña en Facebook Ads ya que, un día sí y otro también, me aparece su publicidad:

Cuando me contesten, os digo.

De todas formas, ya he contado alguna vez cómo suelo responder a la pregunta que a veces me llega de dónde puedo aprender SAP… y siempre que me preguntan por alguna de estas “opciones alternativas” mi respuesta es la misma: “Cada uno es libre de hacer con su dinero lo que quiera. Yo, lo donaría antes a una ONG”.

Por supuesto, podéis pensar que es una opinión condicionada, ya que yo colaboro dando formación oficial con SAP pero, en su momento, cuando me quise formar, fui allí y desembolsé una cierta cantidad (no pequeña)… y en ese momento también había opciones “más baratas”. Hoy, volvería a hacer lo mismo.

Me parece perfecto que haya empresas que intenten sacar rendimiento a todo esto, pero siempre dentro de la legalidad y no jugando con la ilusión de las personas.

Es decir, son muy libres de hacer una oferta formativa de ese área, pero dejando claras las condiciones, para que nadie se lleve a engaños.

Y si hablo de este caso concreto es por el hecho de que me aparece cada día que entro en Facebook, pero hay más casos así y, probablemente, alguno de los que me leéis habéis sido alumnos de alguno de esos programas.

Si os han valido de algo, perfecto, me alegro por vosotros y me alegro de que hayáis amortizado la inversión, pero también conozco casos en los que la gente se ha sentido engañada… y eso es lo que realmente molesta, que se juegue con las ilusiones de la gente.

Y aquí viene lo que planteo en el título del post: ¿nos engañan o nos dejamos engañar? 😉


Actualización 31/03/2019

Como alguien me ha preguntado por las respuestas que me dieron a mis preguntas, os cuento cómo está el tema.

Al día siguiente recibí un “me gusta” en mi comentario y vi que me habían contestado…

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…pero esto es lo que me encontré al ir a revisar la respuesta:

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Como estoy convencido de que todo era un “desgraciado error”, volví a insistir y…

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…no he vuelto a tener respuesta. Deben estar muy ocupados.

En cualquier caso, desde aquí dejo abierta la posibilidad de que respondan en los comentarios, facilitando la documentación que tengan que les acredite como un centro de formación SAP oficialmente homologado.

Vamos, ¡a darle a la tecla!

Hace unos meses os contaba que alguien me había pedido consejo sobre qué hacer para escribir un blog y yo le dí esencialmente uno: EMPIEZA.

Parece que me hizo caso, ahora viene el siguiente consejo: CONTINÚA.

Aquí os dejo su blog y otros dos, también de reciente creación, y que creo que pueden aportar cosas interesantes:

¿Qué os podéis encontrar ahí? Pues sobre todo temas relacionados con programación SAP: SAP Cloud Platform, SAPUI5, Fiori, ABAP… todo desde el punto  de vista personal de cada uno de los autores.

¿Y qué gano yo con esto? Lo mismo que vosotros: todo lo que ellos quieran aportar, ¿no os parece suficiente?

Por eso, desde aquí animo a que todo el que crea que tiene algo que aportar, a que se lance, que escriba, mejor o peor, pero que lo haga… después sólo es cuestión de ir mejorando.

Si esperas a tener todo “perfecto”, ya sabes lo que va a pasar: que nunca tendrás nada.

Ahora les toca a ellos, seguir dándole a la tecla… 😉

¿A SAP le sobra talento?

Hace una semana me encontré con este tweet:

No conozco a Thomas personalmente, pero he seguido sus enseñanzas en varios cursos de openSAP, como por ejemplo, en el de Software Development on SAP HANA (Update Q1/2019), donde nos contaba, junto con Rich Heilman, la últimas novedades relacionadas con el mundo del desarrollo en SAP HANA.

Entre otras cosas, nos hablaban del nuevo modelo de programación y cosas similares de las que os hablé en mis 3 entradas anteriores. Vamos, que muy desactualizados no se les veía, la verdad.

El caso es que dentro del plan de reestructuración de SAP han decidido prescindir de ambos.

En dicho plan, SAP tiene previsto que haya 4.500 bajas, aunque a su vez tiene planificado incorporar a otras 8.000 personas, con lo que a final de año verían incrementada su plantilla actual.

Se supone que el objetivo final es reforzar áreas como IoT, Inteligencia Artificial, Machine Learning y todo lo relacionado con el cloud, donde el crecimiento no está yendo al ritmo esperado.

Desde mi punto de vista, para poder conseguir eso, no es cuestión de seguir comprando compañías; es cuestión de afianzar e integrar todas las adquisiciones hechas en los últimos años: SuccessFactors, Ariba, Fieldglass, Concur, hybris, PLAT.ONE, Callidus, Recast.AI, Qualtrics… y ya sé que no están todas las que son, pero si son todas las que están.

Y aunque bien es cierto que SAP, como todas las compañías, necesitan adaptarse a los tiempos que corren, lo que no tengo tan claro es que en este caso todo sea cuestión de números. Me explico…

Si van a salir 4.500 empleados y van a entrar 8.000, al final, el resultado neto es que habrá 3.500 empleados más, ¿no? El resultado sería perfecto, si en lugar de estar hablando de personas, estuviéramos hablando de tornillos, donde quito uno y pongo otro. Si hablamos de personas, la cosa se complica un poco…

¿De verdad puedo contar igual a una persona con 10 años de experiencia que a un recién licenciado? ¿Les puedo exigir lo mismo?

Por supuesto, que es necesario un proceso de reciclaje y que mucha gente empiece a pensar con una nueva mentalidad y no aferrarse a lo del “es que siempre se ha hecho así”… y que estoy convencido que en muchas empresas para poder avanzar es imprescindible, por doloroso que sea, hacer una “limpia” (respetando siempre al empleado y las mejores condiciones posibles) para poder avanzar, pero… ¿todo vale?

Hace unos años, en un cliente, le decía a una persona, buen amigo y que trabaja allí: “Mira, si queréis avanzar de verdad, todos los que tengáis más de 55 años y llevéis más de 25 años en la empresa, os deberían prejubilar”.

Él entraba dentro de ese grupo y se sintió algo molesto porque entendió que era una medida discriminatoria simplemente por cuestión de edad. Le dije que no, que eran 2 condiciones: la edad y llevar 25 años allí.

Evidentemente, alguien que se considera un millennial de 46 años (ya 47) no puede pensar en que la edad sea un criterio de descarte, más bien sería la actitud. Y aquí entra el otro factor, lo de llevar 25 años en el mismo sitio, sin haber visto otros mundos.

Por supuesto, hay excepciones, pero alguien que lleva 25 años en el mismo entorno, relacionándose con la misma gente, donde ha habido poca rotación y con muchas “cuentas pendientes”, es difícil que encuentre motivación para reciclarse y adaptarse a la nueva realidad.

Si vuelvo a SAP, es evidente, que la compañía se ha transformado (o está en ello) radicalmente en los últimos años y que aquellos que vivían de vender productos con licencias eternas tienen que adaptarse a los nuevos tiempos.

A nivel tecnología, el cambio es también radical, con el hándicap de que tampoco me puedo olvidar de “lo antiguo” porque tengo una base instalada de clientes que siguen teniendo mantenimiento.

Por lo tanto, creo que es imprescindible que salga gente que no encaja en el nuevo modelo y entre “sangre fresca“, que permita dar vida a la nueva orientación de la compañía.

Lo que me chirría un poco es que se prescinda de gente que se supone que formaba parte de una de las áreas claves de la compañía, como la parte de desarrollo en HANA, ¿o es que cómo apuntan algunos eso ya no va a ser clave?

Aquí os dejo un par de artículos donde hablan de todo esto:

Por cierto, que en uno de ellos dejan ver que Björn Goerke también ha dejado la compañía, aunque no lo ha anunciado oficialmente. Y esto sí que es grave, ¡a ver quién es capaz de hacer el keynote de apertura del próximo SAP TechEd! 😉

Evidentemente, no tengo elementos suficientes para determinar si estos movimientos son los más adecuados, ni soy quién para decirlo, pero lo que es verdad es que siembran algo de desconcierto.

Y lo que es más increíble en que en un momento en el que la falta de empleo cualificado es uno de los grandes problemas que nos acechan, nos permitamos el lujo de prescindir de gente con talento más que demostrado.

No puede ser que consideremos que estos “tornillos” estén defectuosos cuando hasta ahora eran pieza clave de mi estructura… y sobre todo si tenemos en cuenta que dichos “tornillos” ya han empezado a recibir ofertas de otras ferreterías… 😉

Trabajando con personas: una historia muy personal

Hace casi 13 años estaba trabajando en un proyecto de migración e impartiendo formación para SAP, cuando recibí una llamada.

A un familiar le habían diagnosticado un cáncer y había decidido tratarse en un centro alejado de su ciudad de residencia.

Por circunstancias que no vienen al caso, era complicado que nadie de su familia más cercana (si hablamos de parentesco estricto) pudiera acompañarle en los 2 meses que duraba el tratamiento.

Yo trabajaba por mi cuenta desde hacía unos años y decidí dejarlo todo. Cuestión de prioridades.

Como os decía, estaba en un proyecto, en el que había ido todo bien y tan sólo quedaba pendiente una sesión de formación al usuario, que bien se podía posponer hasta mi vuelta.

Pero a su vez tenía una formación planificada en SAP, un curso de 4 semanas con 12 personas que empezaba el lunes y estábamos a viernes.

A simple vista, el problema grande se lo generaba a SAP; lo del proyecto era una nimiedad.

¿Qué pasó? En SAP buscaron una solución de urgencia y consiguieron salir del paso. Jamás me echaron en cara mi decisión y, como sabéis, he seguido trabajando con ellos todos estos años.

¿Y en el proyecto? El proyecto era a través de una consultora “grande”, de esas que ponen el nombre y subcontratan el 80% de los recursos (no siempre es así, pero en ese proyecto fue literalmente así).

Bien, pues el “responsable” de la consultora me dijo que de ninguna manera, que no me podía a ir.

Le dije que no era una opción no irme y que además había hablado con el cliente final (había trabajado con ellos previamente y tenía confianza) y me habían dicho que no había ningún problema.

Aún así, el patético “responsable” siguió con sus bravuconadas, que de nada le sirvieron.

Miento, sirvieron para que pasados unos meses dicha consultora volviera a buscar un perfil similar al mío.

Cuando lo recibieron, me dijeron que estaba vetado y yo les dije que muy bien, que yo no tenía ningún problema con ellos, pero que si en el proyecto participaba el “responsable, el veto no venía de su parte, sino de la mía.

Con ese tipo de personas no quiero saber nada.

Con la consultora he vuelto a colaborar, de manera indirecta, pero con ese “personaje” nunca jamás.

Y no es una cuestión de rencor, es una cuestión de principios.

Recientemente, he tenido la mala fortuna de volver a encontrarme con esa “maldita y larga enfermedad” y aunque las circunstancias no eran las mismas, si han vuelto a darse situaciones parecidas.

Esta vez le afectaba a un familiar más directo pero éramos más a la hora de poder estar cerca.

En cualquier caso, nos hemos ido adaptando a las necesidades y en mi caso concreto se han visto afectados, en mayor o menor grado, un par de clientes con los que estaba trabajando y muchos compañeros o posibles futuros colaboradores, ya que he tenido que dejar cosas aparcadas.

De ninguno de ellos he tenido el más mínimo reproche, al contrario, me han apoyado en todo momento.

Con gente así es con la que me gusta trabajar.

Y este es una de las mayores ventajas de trabajar por tu cuenta: poder elegir trabajar con PERSONAS.

Lo demás, son sólo negocios.

Llevo años trabajando por mi cuenta y cuando a veces me preguntan si merece la pena, no tengo la menor duda.

Trabajar así me permitió acompañar a ese familiar y estar con mi padre en sus últimos momentos.

Ya avisé que era una historia muy personal… 😜

Predicar en el desierto

Hace año y medio escribí un artículo intentando explicar a qué me dedicaba. Pasado este tiempo, la situación no ha cambiado mucho, aunque cuando me preguntan ahora, suelo responder con esta expresión: “a evangelizar”.

Sigo aprendiendo, enseñando y colaborando, para estar preparado para la que se nos viene tenemos encima. Y me creo que todos vamos en la misma dirección, pero la realidad es muy distinta.

Unos porque se piensan que su formación es responsabilidad de su empresa; otros porque se piensan que las cosas se aprenden solas y los otros porque piensan que tener un buen profesional por 30 €/h es algo realista.

Y mientras pasa todo esto, va pasando el tiempo… y se va acercando 2025.

Por eso, desde aquí, me permito pensar en alto:

  • Como trabajador: tienes mil opciones para formarte por tu cuenta y/o permanecer actualizado. Si tu empresa no lo hace, interpreta el mensaje.
  • Como consultora: no vale con comprar manuales y soltárselos a personas que están ocupadas al 100% o más. Deberías facilitar y promover la formación; mejor dicho, el aprendizaje. ¿Y si después se van? Será mejor que si no haces nada y se quedan.
  • Como cliente: si pagas tarifas “ajustadas”, tendrás servicios “ajustados” y difícilmente las consultoras podrán aplicar lo comentado en el punto anterior.

En definitiva, que si todos pusiéramos un poco de nuestra parte, quizás estemos a tiempo de evitar hacer los proyectos que hicimos hace 20 años… pero no estoy muy seguro porque alguno se piensa que la solución de todo es llamar a 20 recruiters y que se maten por buscar algo que no existe… y menos al precio que se pretende pagar.

Y lo mejor es que, cuando comento todo esto, en mi labor de “evangelización”, todo el mundo tiene claro que hay que hacer algo, pero… ¿tú lo haces?

Así que, visto lo visto, creo que voy a cambiar lo de “a evangelizar” por “a predicar en el desierto”… 😉