¿Y si intentamos hacer cosas diferentes?

La semana pasada asistí a un evento del grupo Madriagil – Grupo Meetup de Agilismo de Madrid que llevaba por título «Reimaginando Organizaciones – Organización Teal… ¿Es real?, Caso Good Rebels»

Imagino que el tema de los meetups sabéis cómo va, pero si no os dejo aquí un enlace, por si queréis apuntaros a algún grupo de los asistentes o queréis crear el vuestro: https://www.meetup.com/es-ES/

El caso es que como me interesa el tema de la agilidad y conocía algo de Good Rebels, pensé que podía ser interesante. Y así fue.

Básicamente, lo que nos contó Fernando Polo de primera mano es cómo llevar a la práctica algo de los que muchos hablan pero pocos hacen: gestionar una organización de manera diferente. Muy diferente.

Tengo que reconocer que no conocía el término «organización Teal» como tal, aunque sí muchos de sus principios, con los cuales estoy de acuerdo: las personas en el centro, equipos autogestionados, transparencia, honestidad…

El término se le atribuye a Frederic Laloux, un ex McKinsey que escribió un libro denominado “Reinventando las organizaciones” que os invito a leer.

Probablemente, a muchos os parecerá que todo lo que cuentan es útopico y/o poco realizable y precisamente lo que pudimos ver es cómo una organización real puede trabajar u organizarse de ese modo.

Good Rebels es una consultora y agencia creativa de marketing digital que basa toda su estrategia en poner a las personas en el centro y que tiene cosas como esta:

  • No hay jefes. Funcionan con equipos autogestionados, fuera jerarquías.
  • No tienen días de vacaciones limitados. El sentido común y la responsabilidad de cada uno priman por encima de las reglas.
  • Todo el mundo evalúa a todo el mundo. Las puntuaciones son públicas y van ligadas a tu remuneración.
  • Se reparten beneficios entre todos los empleados. El 20% de los mismos se destina a las subidas de los salarios de cada año.
  • Las cuentas de la empresa se comparten mensualmente. Eso hace que todos puedan tomar decisiones con criterio y/o entender algunas de las que se toman.
  • Los salarios son públicos. Además, está establecido que la cantidad del que más gana nunca puede superar en 6 veces la del que menos.

Como comentó Fernando, a todo esto han ido llegando de manera progresiva, a lo largo de 9 años y gran parte de esa filosofía la dejaron reflejada en su libro «Lidertarios».

Lo cierto es que a día de hoy, tienen un equipo de más de 130 personas en 4 localizaciones y son todo un referente en su sector.

Probablemente, en tu organización no se puedan aplicar todos esos principios… o sí, ¿qué tal si empiezas por hacer algo?

Porque esa fue una de las grandes enseñanzas de la charla: no vale con predicar sobre algo, hay que ponerlo en práctica.

Esa y otra que tengo clara, si te quedas tumbado en el sofá, nadie va a ir a contarte todo esto a casa 😉

Actualización 17/09/2019: aquí os dejo el vídeo de la charla.

Quiero ser freelance (bonus track)

Este post es para dejar por cerrado este tema y contestar un par comentarios que me habéis hecho en una de las entradas anteriores.

Alejandro me pedía que hiciera cálculos con cifras superiores de facturación, con 80-100k, y aquí os dejo un cuadro donde podemos ver las opciones entre ser empleado en plantilla, freelance cotizando por lo mínimo y por lo máximo:

Explico lo que quiero decir con esas cifras y supuestos que tengo en cuenta a la hora de hacer los cálculos:

  • Tengo en cuenta un 6,35% de coste de Seguridad Social a cargo del trabajador. No olvidemos que la empresa soportará un coste adicional (más de 14.600 €), pero para este caso no nos importa.
  • El cálculo del IRPF que corresponde lo hago teniendo en cuenta únicamente esos ingresos y restando el gasto en Seguridad Social en cada uno de los casos. No tengo en cuenta ni datos de familiares, ni nada por el estilo y el porcentaje es el que sale de la Agencia Tributaria: https://www2.agenciatributaria.gob.es/wlpl/PRET-R190/index.zul
  • Los cálculos de Seguridad Social los hago con los importes sobre las bases mínima y máxima que están vigentes a día de hoy.
  • Resto del salario/factura los gastos en Seguridad Social e IRPF y obtengo la cantidad neta anual.
  • Divido eso entre 12 y es la cantidad neta mensual, lo que es realmente tuyo.
  • El IVA no aparece por ningún lado porque con el IVA actuamos simplemente como recolectores, no es dinero nuestro, se lo guardamos a Hacienda temporalmente.
  • La cantidad mensual que recibiremos será siempre superior, ya que el pagador sólo está obligado a retenernos un 15% pero en la Renta tendremos que tributar por lo que nos quede pendiente.

Lo que podemos ver claramente es que la cantidad neta que vamos a tener como empleado es muy similar a la que tendríamos como freelance cotizando por el mínimo.

Si decidimos cotizar por el máximo, lo que estamos haciendo realmente es asumir nosotros ese coste adicional que correría a cargo de la empresa en caso de ser empleado, con el matiz de que luego las prestaciones y derechos no son exactamente iguales para alguien que cotiza por el régimen general que para un autónomo.

Conclusión: la cantidad anual a la que tienes que aspirar como freelance debería ser siempre sensiblemente superior a la que aceptarías como salario bruto como empleado.

Con ese plus deberías cubrir posibles contingencias (bajas, períodos sin facturar, etc…), prestaciones que no vas a tener (indemnización por despido, por ejemplo) y pensar en el futuro a base a aumentar tu cotización o inversiones adicionales (planes de pensiones, acciones, etc…) para poder sobrevivir cuando no generes ingresos y te dediques a la vida contemplativa.

Por otro lado, Javier me pregunta sobre cómo empezar como freelance, cómo captar clientes, lanzar acciones de marketing, etc…

Sobre cómo empezar, lo más habitual suele ser empezar a trabajar para un cliente que ya te conozca o incluso para tu propia empresa.

Si es un cliente, el cliente suele ahorrarse el coste adicional que añade la consultora a tus servicios profesionales y, mientras haya proyecto, todos contentos: el cliente paga menos y tú ganas más, por el mismo trabajo. Bueno, la consultora no tanto… 😉

Si trabajas para una consultora y cambias a modalidad freelance, el beneficio que sacan por ti es menor, pero disminuyen el riesgo. Mientras haya proyectos, ellos te pagan más pero en el momento en el que no haya o no les salga rentable te dicen adiós con coste cero.

Concretamente, lo que hace Javier es lo que dicen los expertos que se debe hacer: generar contenido para despertar interés en tus posibles clientes. Es lo que se denomina inbound marketing, aquí os dejo un enlace al respecto del tema: https://www.inboundcycle.com/inbound-marketing-que-es

Lo malo de esto es que no es algo inmediato y que, por supuesto, no hay una fórmula mágica. Aunque estoy seguro que podéis encontrar cientos de enlaces sobre maravillosos negocios online y métodos que os aseguran ganar mucho dinero en muy poco tiempo, la verdad es que no todo el monte es orégano.

Hay cosas que funcionan bien y cosas que funcionan menos bien. Hay negocios en los que toda esta estrategia tiene una aplicación clara y otras en las que lo veo menos.

Tengo pendiente escribir una entrada sobre esto ya que tengo en mente lanzar una nueva iniciativa y previamente he estado probando varias cosas.

En cualquier caso, si decides trabajar por tu cuenta y crees que puedes aportar un valor diferencial, hazte visible. No vale con que tú sepas que eres bueno o que lo sepan los 10-20 clientes con los que has trabajado, en el mundo hay miles de potenciales clientes y esos no van a ir a buscarte a tu casa.

Y, por supuesto, tampoco vale de nada que digas que eres bueno. Dí lo que haces o compártelo y los demás serán los que digan si eso que haces/compartes les aporta algo y están dispuestos a pagar por ello.

En definitiva, que si alguien piensa que por escribir un blog o tener más o menos seguidores en LinkedIn le van a llover los proyectos me temo que está un poco equivocado.

Entre otras cosas, porque ya sabemos que las empresas confían en empresas y las personas confían en personas.

Precisamente, esta semana comía con un buen amigo, que trabaja en un cliente que se está planteando el tema de la migración a S/4HANA y me estuvo consultando alguna cosa.

Le comenté que bajo mi punto de vista, había un déficit de conocimiento muy grande y que la gente no se estaba preocupando en invertir en formarse, para evitar hacer proyectos como los que hicimos hace 20 años… que, seamos sinceros, la mayoría muy bien hechos no estaban, ¿no?

Total, que le aclaré algunos conceptos básicos y nuestra charla terminó diciéndome: «bueno, y luego en el momento de sacar la oferta, ya te preguntaré, pero claro tendrá que ser a ‘los grandes’ «

Claro, claro, no nos preocupemos en mandárselo a alguien que sepa del tema, se lo mandamos a los grandes, que ellos ya se encargarán de buscar gente que sepa de verdad… suponiendo que la encuentren 😉

Y con esto no quiero decir que «las grandes» no sepan, hay de todo, pero siempre tienen una capacidad muy inferior de entregar o producir que de vender, ya que suelen ser mundos paralelos.

Y esto mismo en una compañía más pequeña no suele pasar porque muchas veces el que participa en la venta termina participando en el proyecto y ya tendrá cuidado de no meterse en jardines.

Y si esto lo llevamos a nivel freelance esta debería ser una de las mayores ventajas que tiene trabajar así: tú decides en qué marrones te metes.

Javier también comenta el tema de trabajar en remoto y creo esto es fácil de conseguir con clientes que ya te conocen y saben cómo trabajas. Y con los que no te conocen suele ser cuestión de generar esa relación de confianza.

Si un cliente que sabe cómo trabajas contrata tus servicios y te obliga a estar encadenado a «su silla» deberías plantearte si ese cliente merece la pena.

Estamos en el siglo XXI, aunque algunos no se enteren y nos hagan fichar… 😉

Quiero ser freelance (y III)

Bien, una vez que tenemos claro que el dinero nos da igual y que no vamos a pensar en el futuro estamos en condiciones de ser freelance

No, no es exactamente eso lo que quería decir ayer ya que, por desgracia, las facturas no se pagan solas y lo vivir el presente sin pensar un poco más allá puede tener graves consecuencias.

Lo que quiero decir es que si piensas que siendo freelance vas a ganar mucho dinero puede que tengas razón pero te quedaría añadir la coletilla de «cuando lo ganes»… porque habrá meses que no ganes nada.

Y esto va relacionado con el siguiente punto, si en esos períodos en los que ingreso mucho me lo fundo todo, cuando lleguen las vacas flacas tendrás problemas.

«Ah, vale, entonces la cuestión es trabajar como un loco y estar todo el tiempo posible facturando»… tampoco. Tendrás problemas también.

Lo importante, como todo en la vida, es saber buscar el equilibrio, aunque te llevará un tiempo encontrarlo.

Lo normal es que los primeros meses/años no digas «no» a nada. Tu obsesión sea facturar todo lo que puedas, algo que a corto plazo te puede generar ingresos pero a la larga puede que sea perjudicial, entre otras cosas, para tu salud.

Aprender a decir que NO es una de las lecciones más importantes, aunque te llevará tu tiempo.

Y una vez aprendido eso, toca seguir aprendiendo, porque esto va de esto: aprendizaje continuo.

Si realmente quieres trabajar como freelance no tienes que ser el mejor, ni el más listo, tienes que aportar valor.

Y para eso tendrás que conocerte un poco y saber en qué eres bueno y en qué puedes ayudar a los demás, porque de eso se trata.

Que hay gente que piensa que por el hecho de ser freelance lo tiene que saber todo y no da nunca el paso.

O gente que por el hecho de contratar a un freelance este va a ser la solución a todos sus problemas.

Estamos hablando de ser freelance no de ser Spiderman…

Y también es cierto que para ser Spiderman hay que tener ciertas cualidades, no vale con ponerse un traje…

..que sé de algunos que hacen un curso de 2 semanas y ya están pensando en hacerse freelance para salvar el mundo.

Todo lleva su tiempo y tiene su período de maduración. Que eso de tirarse a la calle y empezar a trabajar a unas tarifas absurdas lo único que hace es devaluar tu trabajo y eso terminará siempre mal: el cliente no obtendrá el servicio que quiere, tú acabarás quemado, etc…

Muy bien, ¿pero cuál sería la tarifa más adecuada? Bueno, hace 6 años escribí también sobre todo esto y llegué a la conclusión de que la fórmula podría ser:

Salario anual deseado / 160

Siguiendo con el ejemplo de los 4.000 €/mes (curiosamente, en el artículo de hace 6 años utilicé la misma cifra), serían:

48.000 € / 160 = 300 €/jornada

La explicación de esos números la podéis ver en el artículo original: Freelance vs Empleado (y IV)

Y estaría hablando siempre de la tarifa mínima, a partir de ahí, lo que quieras/puedas.

¿Y cobrar menos? No te lo aconsejaría, aunque a veces las circunstancias mandan o simplemente tienes una estrategia a largo plazo en la que te puede compensar, pero estas cosas suelen ser cosas de superhéroes…

Quiero ser freelance (II)

Sigamos con el ejemplo de los 4.000 €/mes, pero antes de seguir, quiero dejar claro que eso de cobrar 4.000 € todos los meses, con independencia de si coges vacaciones o no, o si trabajas 10 ó 20 días un mes, es sólo un ejemplo.

En la vida real, lo habitual es que factures por los días que trabajes realmente y que no sea una cantidad fija al mes, aunque a veces puedes tener esa modalidad tipo «tarifa plana» y para el ejemplo, sigo con ella.

En caso de facturar esos 4.000 € al mes, mi factura tendría que tener el siguiente desglose:

    • Importe: 4.000 €
    • IRPF (15%): -600 €
    • IVA (21%): 840 €
    • Total: 4.240 €

De los 4.240 € que me pagan, 840 € no son míos, se los guardo a Hacienda y se los tendré que ir entregando trimestralmente en la declaración de IVA.

Y los 600 € que «me quitan», en concepto de IRPF, los tendrá que entregar a Hacienda trimestralmente mi pagador.

Por lo tanto, realmente, míos serían 3.400 € (4.240 – 840).

Una buena práctica, que yo sigo desde que empecé a trabajar como autónomo es tener cuentas separadas para el tema de impuestos.

Por ejemplo, en mi caso, cogería esos 840 € y me los llevaría directamente a otra cuenta, para tener claro que ese dinero no es mío.

Eso os puedo asegurar que os evitará muchos quebraderos de cabeza a la hora de tener que darle su dinero a Hacienda… 😉

En resumen, que si tengo en cuenta IRPF, IVA y la Seguridad Social (283,32 €, el mínimo) de la que hablaba ayer, en mi bolsillo quedarían 3.116,68 € de los 4.000 € facturados.

¿Y todo eso es mío? Pues no exactamente ya que todavía nos tocaría rendir cuentas ante Hacienda en la declaración de la renta.

Mes a mes, nuestro pagador nos habrá ido reteniendo el 15% (600 €) sobre los 4.000 € pero no es suficiente, ya que si ingresamos 48.000 € en el año, la retención tendría que ser superior.

En función de tus circunstancias familiares, la cifra puede variar, pero para el ejemplo, pensemos que correspondería a 21% de retención. Como nuestro pagador ya nos ha retenido el 15%, quedaría un 6% restante.

Si repartimos ese 6% (2.880 €) entre los 12 meses, serían 240 € menos al mes, con lo que finalmente podríamos considerar como cantidad neta de 2.876,68 €.

Ahora sí, esa es la cantidad con la que podríamos contar mes a mes.

Con estas mismas cifras (48.000 € y un 21% de IRPF), nuestra nómina sería así:

    • Importe: 4.000 €
    • S.Social (6,35%): -254 €
    • IRPF (21%): -840 €
    • Total: 2.906 €

Es decir, una diferencia de menos de 30 € (2.876,68 € vs 2.906 €) y, en este caso, a favor de trabajar como empleado con respecto a trabajar como freelance.

Vamos, que nosotros ganaríamos menos dinero (aparte de generar menos derechos de cara a jubilación y prestaciones) y la empresa se ahorraría más de 14.000 €. No parece buen negocio, ¿no? Bueno, para la empresa sí… 😉

Si lo miras así, con este ejemplo y estos números, no lo parece, pero… también puede pasar que factures más… y entonces la cosa cambia. O, por supuesto, que factures menos… y la cosa también cambia.

Por eso, una de las cosas que tienes que tener más clara a la hora de pensar en trabajar como freelance es que vas a tener que convivir permanentemente con la incertidumbre.

Y digo convivir con ella, no gestionarla. Esto te lo explica Raúl Hernández González en su artículo: Gestionar la incertidumbre. O no, que total qué más da

Y si te da pereza leer, te lo cuenta en este capítulo su podcast: Diarios de un knowmad – Sentirse «cómodo» sintiéndose incómodo

¿Entonces no merece la pena hacerse freelance? Si lo haces sólo por dinero y/o no sabes convivir con la incertidumbre, la respuesta es NO.

Si valoras otras cosas, te lo cuento mañana… 😉

Quiero ser freelance (I)

Durante el pasado mes de agosto, como os comenté, he estado abierto por vacaciones. Y precisamente en ese artículo mencionaba un tema del que quería hablar: ser freelance.

Lo primero que tenemos que tener claro es que cuando hablamos de freelance en España, estamos hablando de un autónomo… con glamour, eso sí.

Y el hecho de ser autónomo conlleva una serie de obligaciones:

  • Darte de alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE).
  • Cotizar a la Seguridad Social.
  • Presentar impuestos trimestralmente (IVA e IRPF).
  • Llevar una contabilidad mínima.

¿Coste aproximado de todo esto? Pues, como casi todo, depende. Depende de tu volumen de facturación: cuanto más ganes (en muchas cosas), más pagas.

Concreto un poco. El alta en el IAE creo recordar que era gratuita (han pasado ya más de 17 años desde que lo hice), el coste de Seguridad Social irá en función de la base que elijas y los impuestos como te decía, en función de lo que factures.

Lo más sencillo es que para todo estos temas contrates los servicios de una asesoría, cuyo coste puede rondar los 50-60 €/mes.

Vamos al tema de las cotizaciones que es donde suele haber más confusión. Tanto cuando trabajas por cuenta ajena como cuando lo haces por cuenta propia, estás obligado a cotizar a la Seguridad Social.

Cuando lo haces por cuenta ajena, cotizas como empleado a la Seguridad Social (un 6,35% aproximadamente) pero también cotiza la empresa (un 29,90% aproximadamente) para la que trabajas por ti.

Cuando trabajas como autónomo, tú eres tu propia empresa, por lo que te toca a ti cotizar más, ya que tú eres trabajador y empresa. En este caso sería un 30%.

Todos los porcentajes que comentaba anteriormente son sobre tu base de cotización y aquí es donde vienen los líos.

Cuando trabajas para una empresa no hay lío, tu base de cotización se calcula en función de lo que cobres, con unos topes mínimos y máximos (1.050 € y 4.070,10 €, respectivamente en 2019), y sobre dicha base se calculan los porcentajes comentados anteriormente.

  • Es decir, que un trabajador que gane 2.000 € brutos al mes deberá cotizar 127 € (6,35%) y su empresa 598 € (29,90%).
  • ¿Y si gana 4.070,10 €? En este caso, serían 258,45 € y 1.216,96 €, respectivamente.
  • ¿Y si gana 10.000 €? Lo mismo que el caso anterior, porque una vez superado el tope, la cotización queda fijada en dichos topes.

Estoy hablando siempre de trabajo a tiempo completo y contratos indefinidos. El tema de los tiempos parciales tiene sus peculiaridades.

Si queréis detalle de todo esto, siempre podéis consultar en la página de la Seguridad Social: Bases y tipos de cotización 2019.

Ahora vamos con los autónomos. En este caso, la base mínima es un poco más baja (944,40 €).

¿Cuánto cotizaría un trabajador autónomo en cada uno de los casos anteriores? Pues depende de la base de cotización que haya elegido.

Como autónomo tienes la facultad de fijar esa base de cotización, que será sobre la que se calculen esos importes y otros, como las jubilaciones, etc…

Si elijo cotizar por la base mínima debería cotizar 283,32 € y si lo hago por la máxima debería hacerlo por 1.221,03 €, con independencia de lo que hubiera facturado.

«Entonces, está claro, elijo la mínima y pago menos»… sí, así es, pero luego no vengas quejándote cuando te jubiles diciendo que tu pensión es una mierda.

«Ah, bueno, entonces escojo la máxima». Bien, pero ten en cuenta que puede haber meses que no factures nada y tendrás que desembolsar 1.221,03 €…

Lo que hace mucha gente es comenzar cotizando por la base mínima y en el momento que se acercan a la edad de jubilación (más bien a los años que computan para el cálculo de la misma) cotizan por la máxima, aunque esto desde hace unos años tiene ciertas limitaciones, como podéis ver aquí: Régimen Especial Trabajadores Autónomos.

Hay 2 grandes diferencias a la hora de cotizar por cuenta propia:

  1. Tienes que cotizar todos los meses, aunque no generes ingresos.
  2. Puedes elegir tu base de cotización.

El primer punto evidentemente es un problema pero si estamos hablando del sector consultoría, esto no debería ser un problema, ya que tu nivel de ingresos en los períodos en los que factures debería cubrir de sobra esos períodos en los que tu nivel de ingresos sea menor.

En cuanto al segundo, tienes la libertad de elegir si confías en el sistema público de pensiones (¿has cazado algún gamusino?) o si vas guardando lo que dejas de cotizar debajo del colchón para cuando te jubiles o cuando vengan mal dadas. Esto es algo que no puedes hacer cuando tienes una nómina.

Resumiendo, que si estás planteándote lo de hacerte freelance tienes que asumir que le vas a tener que soltar a la Seguridad Social, como mínimo 3.339,84 €/año (cotización mínima x 12 meses).

Y un último ejercicio de reflexión. Imaginaos que una empresa os ofrece un salario bruto de 48.000 €/año o pagaros esa misma cantidad en facturas de 4.000 €/mes como freelance.

Con independencia de que nos quedan ver temas de IRPF, IVA y demás, vamos a ver qué sería más beneficioso para la empresa:

  • Salario de 48.000 €. El coste real sería de 62.352 €, ya que habría que sumar el 29,90% de las cotizaciones correspondientes.
  • Facturas por 48.000 €. Ese es todo su coste.

¿Y para el trabajador? Supongamos que cotiza por el mínimo:

  • Salario de 48.000 €. Habría que restar 3.048 € (6,35% de cotización), con lo que nos quedarían 44.952 €.
  • Facturas por 48.000 €. Tenemos que restar 3.399,84 € (30% sobre la base mínima), con lo que nos quedarían 44.600,16 €.

¿Qué fórmula pensáis que preferiría la empresa? Y eso que no entramos en temas de indemnizaciones por despido y demás…

Lo que quiero que quede claro es que 48.000 € en salario es mucho menos que 48.000 € en facturación.

Y también que una empresa que te paga 48.000 € está soportando un coste adicional, sólo en temas de Seguridad Social de más de 14.000 €.

Mañana sigo con este ejemplo y nos metemos con temas de IRPF e IVA.

De momento, ve echando números… 😉

Hacerse trampas al solitario

Relacionado con el tema del cartel de las consultoras y al hilo de la última entrada de la Bonilista…

¿Cómo? ¿Que no sabes lo que es la Bonilista? Ya estás tardando en registrarte: suscripción a la Bonilista

Una vez suscrito, te toca leer el artículo «Pactar con el Diablo» y después sigues con este.

Como has podido leer, en ese artículo el gran David Bonilla (estas son sus leyes) nos cuenta la historia de Beltrán Rodríguez, Jefe de Compras de Consultorasa y la verdad es que es algo que me ha sonado muy familiar, ¿y a ti?

Copio y pego literalmente alguna de la frases del artículo, para los que sois especialmente desobedientes y no os lo habéis leído:

Los problemas de confundir valor y precio:

En una industria donde la calidad de los servicios prestados varía de persona a persona, de equipo a equipo y de proyecto a proyecto, no tiene ningún sentido que el Departamento de Compras se centre únicamente en el precio.

Si pagas con cacahuetes, tendrás monos:

No tiene sentido establecer un precio máximo para un determinado producto o servicio, excepto que la compañía sólo esté dispuesta a acceder a un determinado nivel de calidad como máximo.

Si no sé lo que quiero comprar, ¿cómo puedo saber su precio?:

Tiene más sentido que Compras intervenga a la hora de definir el presupuesto de un proyecto o iniciativa -asignando un rango de precio más o menos alto dependiendo de la importancia del mismo- que a la hora de cerrar el acuerdo con un proveedor necesario para llevarlo a cabo.

Si estoy más de acuerdo con esto, y con lo que dice en general el artículo, exploto. Y mucho me temo que el bueno de Beltrán a estas horas debe estar buscando trabajo… 😉

El problema que plantea en el artículo es algo con lo que nos encontramos habitualmente: te piden oferta para un proyecto, la presentas, compites con otros proveedores, pasas una valoración técnica y… aparece «el Beltrán de turno».

El objetivo de Compras suele ser obtener el mayor descuento posible sobre la oferta inicial que ha presentado el proveedor, ya que sobre ese indicador es sobre el que suelen medir su eficiencia; o uno de los más importantes.

Si partimos de esa base, los proveedores se ven obligados a «inflar» sus ofertas para poder tener un margen de maniobra cuando llegue el momento de la negociación… eso o actuar con honestidad, con lo que sabes que tus opciones de llevarte el proyecto con prácticamente nulas.

Personalmente, ya he dicho alguna vez que lo de regatear no me va e intento aplicar siempre la metodología CQC, pero también es cierto que a veces no ha sido algo que dependiera de mí directamente y he vivido situaciones «curiosas»:

Por ejemplo, recuerdo un proyecto en el que pasamos la valoración técnica, ganamos la subasta y una vez adjudicada, recibimos la llamada del departamento de Compras correspondiente para ver «¿qué rebaja adicional podéis hacer sobre el precio adjudicado?».

No daba crédito a lo que estaba escuchando… y la respuesta fue que quería pensar que era una broma, ya que no creía que eso fuera acorde al procedimiento pactado.

Captaron la «indirecta».

Otro cliente, con el que trabajaba habitualmente para su departamento de IT, en proyectos de alcance limitado y con total transparencia por ambas partes, tenía por procedimiento que el departamento de Compras tenía que llamar al proveedor para solicitarle una rebaja.

Mi respuesta siempre era la misma («no hay rebaja alguna»), aún así, recibía la llamada cada vez.

Hicimos todos esos proyectos.

En otro caso, el responsable de IT de un cliente me llamó para solicitar los servicios de una persona en concreto, ya que necesitaban hacer algo y había sido esta persona la que lo desarrolló en su momento y quién mejor podría ayudarles, pero me dijo que tendría que ser a través de Compras y que nosotros no habíamos hablado.

La cosa empezaba mal.

Efectivamente, recibí la llamada de Compras, le pase la tarifa del consultor y… no volví a saber nada. Hasta que me volvió a llamar el de IT a «echarme la bronca» porque me había aprovechado de la situación y les había pasado una tarifa desorbitada.

Le dije cuál era la tarifa y… me pidió disculpas, ya que era una tarifa un 20% inferior a la que él le había indicado a Compras dentro de su intervalo (el cual yo no conocía).

Terminamos haciendo el proyecto y todo salió perfecto, pero si todo el mundo hubiera seguido el procedimiento, el proyecto no habría salido y no precisamente por mi avaricia sino por lo absurdo del procedimiento.

Nadie mira por el bien común de la compañía, cada uno mira por sus intereses.

Podría seguir, pero no quiero aburriros, seguro que todos tenéis ejemplos parecidos.

En definitiva, que si todos fuéramos más honestos sería todo mucho más sencillo pero no sé porque algunos se empeñan en hacerse trampas al solitario… 😉

Insisto: ¿y si fuéramos todos más honestos?

Ya lo me lo preguntaba hace 3 años y sé que esto es como predicar en el desierto, pero… quizás algo quede 😉

Precisamente, en dicho artículo hacía referencia a una noticia de la que ahora tenemos más información: «Competencia amplía a otras 11 empresas la investigación sobre el cartel de las consultoras»

Da un poco de miedito eso del «cartel de las consultoras», ¿no?

En cualquier caso, creo que todos tenemos más o menos claro cómo está montado este negocio y, en cierto modo, lo asumimos, lo que no quiere decir que lo compartamos.

Pero es que el tema de la honestidad (o la falta de ella) la podemos ver en nuestro día a día. Me explico con una experiencia personal.

En el último año hemos gestionado nuestro alojamiento de vacaciones a través de Internet, concretamente, a través de Rentalia y Booking.

En ambas plataformas, los particulares tienen la posibilidad de anunciar sus propiedades y alquilarlas a cambio de cierta comisión.

No voy a entrar si esas comisiones son más altas o más bajas, lo que tengo claro es que la llegada que tienen los propietarios a través de esas plataformas frente a publicar un anuncio por su cuenta es infinitamente superior y eso tiene un valor.

Pues bien, en las dos ocasiones, una vez iniciado el contacto, los propietarios se han puesto en contacto directamente con nosotros para que anuláramos la reserva y hacerla directamente con ellos a un precio inferior.

Nuestra respuesta, lógicamente (dentro de mi lógica, que puede que no sea la tuya), ha sido: no.

Hace poco más de un año, un amigo me hablaba de Airbnb como un gran descubrimiento (sí, ya sé que tiene más de 10 años) al que recurrió para buscar un alojamiento temporal mientras acometía una reforma en su casa.

Resulta que le pasó lo mismo, el propietario contactó directamente con él para que lo hicieran sin pasar por la plataforma. Si no recuerdo mal, como iba a ser un período largo la idea era que el primer mes lo hiciera a través suyo y después arreglarlo entre ellos. Y creo que así fue.

El argumento de mi amigo era: «es que los de Airbnb no hacen nada, simplemente te ponen en contacto». Lo mejor es que mi amigo trabaja en el sector informático, lo que me parece aún más grave a la hora de minusvalorar este tipo de servicios.

Hace unos años también, tuve que escuchar como alguien con el que me asocié en una corta etapa de mi vida profesional (errores cometemos todos) me dijera: «es que Facebook no es nada»… Todo esto mientras me tragaba una presentación con sus planes para conquistar el mundo, que sería diga de compartir.

Pero a lo que iba: 3 de 3. El 100% de los propietarios que comento en los párrafos anteriores intentaron saltarse el acuerdo que habían firmado con las distintas plataformas para evitar el pago de la comisión correspondiente.

Entiendo que no siempre es así, pero por pura estadística, entiendo que hay un porcentaje elevado de gente que hace estas triquiñuelas; por muchas trabas que le ponga la plataforma, al final encuentran la fórmula para establecer el contacto con el usuario final.

Y esto me lleva a pensar:

  • Si realmente no hacen nada, ¿por qué no montas tú una plataforma de intermediación?
  • Si no te aportan valor, ¿por qué lo haces a través suyo?
  • Si no valoras el trabajo de otros, ¿cómo vas a pretender que valoren el tuyo?

En definitiva, que pienso que antes de criticar ciertas prácticas empresariales, deberíamos revisar nuestros comportamientos, porque al final las empresas las dirigen personas.

Y con esto no quiero ponerme como ejemplo de nada, ya que para serlo debería pedirle factura al fontanero… 😉

Sanitas y la experiencia de usuario

Soy cliente de la compañía Sanitas desde hace años y suelo utilizar sus canales digitales (web, app…) para realizar todo tipo de gestiones: gestión de citas, visualización de informes, búsqueda de información, etc…

Desde hace unos meses, han incorporado un servicio que te permite hacer check-in desde tu dispositivo móvil para indicar que ya has llegado al centro correspondiente.

Hasta ayer no lo había utilizado y solía ir a los kioscos que tienen en los centros o bien al mostrador de recepción, pero ayer lo probé y la experiencia fue inmejorable.

15 minutos antes de tu cita recibes un SMS y/o un mail con un enlace para confirmar tu llegada al centro y esto lo que hace es lanzar SanIA:

Una vez confirmada tu llegada, se genera tu identificador digital con el que vas a ser llamado a consulta:

Además, si necesitas un justificante para el trabajo, lo puedes generar directamente desde la aplicación:

Después pensé pedirle que me preparara la comida o me llevase un par de cosas al tinte, pero no tenía claro que eso colara… 😉

En definitiva, un ejemplo práctico de cómo utilizar los bots y la Inteligencia Artificial, para mejorar la eficiencia y la experiencia de usuario.

El tiempo que pasó desde que entré por la puerta del centro hasta que estaba sentado con el médico fue de 3 minutos. Una experiencia de cliente/usuario inmejorable.

Y, por supuesto, para el que no se sienta cómodo hablando con «maquinitas» sigue teniendo la opción de hablar con el personal de recepción, que si no algunos no sabrán cómo pasar la mañana… 😉

¿Cómo saber si estás hablando con un bot?

La verdad es que todo el tema de los bots está avanzando a pasos agigantados y nada tiene que ver lo que podemos hacer ahora con todo el tema de RPA e Inteligencia Artificial a lo que podíamos hacer hace unos años en lo que se refiere a la automatización de tareas.

Aún así, tenemos margen de mejora… hay cosas que son más difíciles de interpretar por un bot, como la ironía.

Aunque esté abierto por vacaciones, tengo puesto una respuesta automática para los mails que me envían y, como suele ser habitual, no es el típico «out of office». Este año dice así:

«¡Me encanta que los planes salgan bien!

Especialmente de vacaciones… así que confío en que nada de lo que tengamos que tratar sea algo que no pueda esperar hasta el 2 de septiembre (de 2019).

Hasta esa fecha, el acceso al correo será muy limitado.

En cualquier caso, si quiere buscar alternativas, le recuerdo que… en 1972 cuatro de los mejores hombres del ejercito americano que formaban un comando, fueron encarcelados por un delito que no habían cometido, no tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos, hoy buscados todavía por el gobierno sobreviven como soldados de fortuna, si usted tiene algún problema y los encuentra quizá pueda contratarlos….

El Equipo AAncos.»

Bien, pues ayer utilicé un coche de car2go y al finalizar el viaje recibí por mail la factura correspondiente y, a los pocos minutos, este otro mail:

«Hola Antonio ,

Mi nombre es Artur y estoy encantado de ayudarte con tu consulta.

Revisando su cuenta Car2Go, lo tiene todo en orden, con lo que no tiene nada por lo que preocuparse.

No entiendo muy bien, lo que sí, el tema de los soldados, es Ud. uno de ellos? Quizás me pueda dar un poco de contexto.

¡Tu opinión es importante para nosotros, así podremos mejorar el servicio! Comparte tu experiencia respondiendo a esta ENCUESTA.

Espero haberte podido ayudar con esto. Disfruta de tu día con car2go.

Un saludo,

Artur

Atención al cliente»

Me da a mí que el bueno de Artur es un bot, lo cual me parecería normal, ya que precisamente para este tipo de tareas repetitivas, es uno de los usos para los que creo que está indicado este tipo de herramientas.

Eso o es un extraterrestre porque me cuesta creer que haya alguien en este planeta que no haya escuchado nunca esto:

En cualquier caso, quiero señalar que el servicio de car2go es excelente y esto es una simple anécdota que me ha hecho reflexionar sobre la «humanidad» de los bots.

Y otra cosa que tengo clara es que el bueno de Artur no tendría mucho futuro si se presentara al Premio Loebner 😉

 

Abierto por vacaciones

Tras un par de semanas «perdido», volvemos a la carga.

Voy a aprovechar este mes de agosto para tratar algunos de los temas que se me han quedado en el tintero en los últimos meses, aprovechando que la carga de trabajo es más baja.

Ya sabéis que España en el mes de agosto se paraliza, aunque es cierto que cada vez menos y que la gente distribuye sus vacaciones, también lo es que es el mes de vacaciones por excelencia, en el que muchos proyectos se paran, por ejemplo.

De hecho, recuerdo que hace años, cuando empecé a trabajar de freelance (autónomo con glamour, como dice @Yoriento), me sorprendió la práctica que seguían la mayoría de las empresas: en agosto no se pagaba.

Así como lo leéis, el mes de agosto no se tramitaba ninguna factura y te la pagaban con la de septiembre. Y eso explícaselo tú a tu casero, al de la hipoteca, etc…

Puede que alguna empresa siga manteniendo esa práctica, pero ya son las menos, porque ya sabemos que eso de cambiar las cosas a veces nos cuesta más de la cuenta.

Ya sabéis, el famoso «es que siempre se ha hecho así»… porque una cosa es que se nos llene a todos la boca hablando de la «transformación digital» y otra muy distinta es la realidad que nos encontramos.

Son 17 años los que llevo trabajando por mi cuenta: solo, con colaboradores, con empresa propia, con exclusividad, trabajando para distintos clientes… y cuando alguien me pregunta qué es lo mejor, no hay una respuesta única. Todo depende de las circunstancias y las condiciones.

En mi caso, con independencia de la modalidad, he intentado mantener siempre unos valores (que no tienen porqué ser los buenos, pero son los míos) y mientras iban teniendo encaje en el modelo, no había problema. En el momento en el que no encajaban, era el momento de cambiar.

Hace poco alguien me pidió consejo para trabajar como freelance y le remití a una serie de artículos que escribí hace un tiempo (a los que había llegado el mismo por Google, según me comentó) y al ver que tenían ya unos años (son de 2013) pensé que tenía que actualizarlos, a pesar de que gran parte de lo que pone ahí está totalmente vigente.

Bueno, pues esa es una de las tareas pendientes para este mes de agosto, porque aunque no lo creáis, los freelances también pueden tener vacaciones, ponerse enfermos, etc… y eso hay que tenerlo claro desde el principio.

De momento, yo lo único que tengo claro es que esto está abierto por vacaciones 😉