Adobe, Microsoft y SAP se unen contra Salesforce

Hace mes y medio, en el artículo de “SAP Central Fiori Launchpad: ¿esto qué es?” os hablaba de Common Data Model (CDM), como una nueva forma de modelar datos de manera que sea entendibles por distintas aplicaciones.

Esto nace realmente de la iniciativa denominada Open Data Initiative (ODI), liderada por Microsoft, Adobe y SAP.

Todo muy centrado en los clientes y en la posibilidad de compartir la información disponible de los mismos, algo que parece ir dirigido a ganar cuota de mercado frente al gran competidor en el área de CRM: Salesforce.

Esto fue anunciado en la Microsoft Ignite del pasado septiembre, como podéis ver aquí: Adobe, Microsoft and SAP announce the Open Data Initiative to empower a new generation of customer experiences

Al principio era más bien una declaración de intenciones, pero parece que la cosa va avanzando e incluso se ha abierto la iniciativa a la participación de nuevos socios, tal y como se anunció en el Adobe Summit la semana pasada. Lo podéis leer aquí: Microsoft, Adobe and SAP prepare to expand their Open Data Initiative

Todo esto, por supuesto, para mejorar la experiencia del cliente y que puedan interconectar toda su información de una forma estándar para agilizar la toma de decisiones y analizar la información procedente de distintas fuentes de manera unificada.

Unilever, un cliente común y una de las grandes marcas a nivel mundial, parece dispuesto a apostar por esta iniciativa, como podéis leer en este otro artículo: How the Open Data Initiative is Fueling the Next Generation of Customer Obsession

Habrá que esta atento a cómo evoluciona todo esto… dentro de poco viviremos dentro de Matrix, si es que no lo estamos haciendo ya… 😉

¿Cuánto gana un consultor SAP?

A la hora de publicar este artículo, he visto que ya tenía otro con el mismo título del año 2014, pero como han pasado 5 años y a raíz de un artículo publicado en Expansión la semana pasada, he pensado que era bueno reflexionar sobre ello.

Según el artículo, “SAP sigue liderando la demanda de perfiles y es difícil de encontrar profesionales que puedan coordinar proyectos complicados. Los salarios pueden ir de 85.000 euros hasta 120.000 euros al año, en función de la experiencia”.

No me he inventado nada, podéis leer el artículo completo aquí: Cuáles son los empleos en los sectores que mejor pagan

Vamos a ver, vayamos al mundo real… al menos, aquí en España.

Sé de varias consultoras que para los perfiles juniors han estado años ofreciendo 12.000 €/año, con subidas pactadas a los 6 meses de 3.000 €, para llegar a los 18.000 € pasado el año de incorporación.

Otras empiezan en 18.000 € y últimamente están empezando en 21.000 € (algunas). Ojo, que también sé de alguna que empezaba por 9.000 €.

A mí no me parece bien, ni mal. No lo juzgo, cuento hechos reales. Evidentemente, cuando estás empezando, lo importante es adquirir experiencia y conocimientos; el salario debería ser algo anecdótico, dentro de unos límites mínimos.

Creo recordar que mi primera nómina, allá por el año 1997, debió ser de unas 100.000 pesetas (600 €), lo que equivaldría a unos 13.000 € de salario bruto anual.

Bien, pero una vez que vamos cogiendo experiencia, se supone que el salario debería ir aumentando… y digo se supone porque no más tiempo quiere decir más experiencia… hay gente que pasan los años y sigue igual (o peor) y gente que evoluciona más rápido que otra. Y eso se debe reflejar en la remuneración, no el paso del tiempo, sino el aumento del valor que aportas.

Si no recuerdo mal, pasados 4 años, mi salario estaba en 36.000 €… y sin cambiar de empresa, lo cual tiene más mérito, ya que muchas veces la gente se ve obligada a cambiar de un sitio a otro para que tengan en cuenta su valía.

Ojo, que también hay gente que va saltando de un sitio a otro, consiguiendo que su salario vaya aumentando, aunque su valía sigue siendo la misma. Pero, bueno, aquí ya entran en juego decisiones empresariales en las que por no subir 2.000 € a alguien, terminas teniendo que fichar a otro por 5.000 € más. ¿Os suena, no?

Pero situémonos en 2019, ¿cuál es mi salario ahora mismo? 0 €… hace años que nos cobro una nómina, ya que llevo años trabajando por mi cuenta, por lo que no os puedo dar una referencia de cuál es mi salario actual 😉

Lo que sí puedo contar es que, por ejemplo, la semana pasada alguien estaba buscando un perfil con 3 años de experiencia y encontró un candidato que podría ser adecuado… lo comentó con sus superiores y le dijeron que 38.000 € era mucho

Para mí, era correcto (era de un área en el que no hay excesiva experiencia ni recursos) y veía complicado que encontraran algo por debajo de eso.

Otro amiguete, con más de 10 años de experiencia (y de la buena, no de la de pasar el tiempo), me preguntó si 60.000 € era un salario adecuado para su perfil.

Conociéndole y conociendo el puesto al que optaba, era una cantidad correcta.

¿Entonces los salarios de “85.000 € hasta 125.000 €” existen? Sí, existen, pero son la minoría, no nos engañemos. Y que quede claro que hay gente que vale eso y más, pero una cosa es lo que vales y otra lo que están dispuestos a pagar por ti.

Y ahí es donde radica el problema: no se pueden pagar esos salarios, mientras los proyectos se venda por “kilos de consultor”… y que quede claro que esto a mí, con mi peso, me vendría perfecto… 😉

En definitiva, respondiendo a la pregunta que da título al post, un consultor SAP gana en función de 3 variables:

  • Lo que el cliente está dispuesto a pagar por sus servicios.
  • El rendimiento que la consultora va a sacar por dichos servicios.
  • El valor que le da el propio consultor a su trabajo.

Si el cliente paga poco, la consultora no podrá ofrecer un salario competitivo, pero está en tu mano el aceptarlo o no. Al igual que está en mano de las consultoras no presentar ofertas a propuestas de clientes fuera de mercado (lo sé, soy un utópico).

A veces, también pasa que el rendimiento que pretende sacar la consultora es excesivo (la usura y la avaricia siempre existirán), pero sigue estando en tu mano el aceptar o no. No vale quejarse luego.

Por supuesto, hay veces que no estás en condiciones de elegir y te toca aceptar lo que hay, pero… sabes que en cuanto tengas una oportunidad saldrás de allí. Y ellos deberían saberlo también.

Y ahora mismo vivimos, por suerte o por desgracia, en ese momento. Hay menos profesionales cualificados de los que se necesitan y esto hace que el mercado esté revolucionado, la gente cambiándose de un sitio a otro y todo el mundo buscando cosas que no existen.

Ante eso se oyen cosas como que “se están hinchando el mercado”, con lo que no estoy de acuerdo… probablemente, el mercado se está situando donde debería.

No digo que haya que volver a la locura de los años previos al efecto 2000, pero lo que es cierto es que no se puede pretender seguir argumentando trabajar con tarifas de los tiempos de la crisis, si queremos que esto despegue.

Pero mientras alguien siga pensando que tiene un servicio de consultoría SAP decente con tarifas de 30 €/h, esto no tiene solución.

En cualquier caso, lo que deberías tener claro, a nivel particular, es que tu obligación es estar preparado para poder aportar valor, ya que con eso, ya veremos por cuánto, te aseguras que tú sí que vales… 😉

¿Nos engañan o nos dejamos engañar?

Año tras año me sigue sorprendiendo que siga habiendo casos de personas que caen en conocidos timos como el de la estampita y el tocomocho, por no hablar de otras variedades de timos más sofisticadas.

En cualquier caso, siempre me asalta esta duda: ¿tiene algún derecho a reclamar “el timado” cuando era él quien pensaba aprovecharse del otro?

Evidentemente, no estoy a favor de este tipo de prácticas y tengo claro que hay que perseguirlas, pero también es cierto que a veces nos dejamos engañar.

Por ejemplo, si a mí alguien me ofrece un curso de SAP que oficialmente cuesta 6.800 € por casi la mitad de precio, cuanto menos sospecharía un poco…

Lo primero que haría sería hacer una simple pregunta:

  • ¿Sois un programa oficialmente homologado por SAP?

Se me ocurren otras como:

  • ¿Ese “título propio” que ofrecéis dónde está reconocido?
  • ¿Qué certificaciones tienen los instructores?
  • ¿Las prácticas que ofrecéis en empresas son remuneradas?

Una vez respondidas estas preguntas, tendría más elementos para valorar si realmente es una oferta tan interesante cómo quiere aparentar.

Yo, de momento, me he permitido hacer un par de preguntas a una de estas escuelas que debe estar haciendo una campaña en Facebook Ads ya que, un día sí y otro también, me aparece su publicidad:

Cuando me contesten, os digo.

De todas formas, ya he contado alguna vez cómo suelo responder a la pregunta que a veces me llega de dónde puedo aprender SAP… y siempre que me preguntan por alguna de estas “opciones alternativas” mi respuesta es la misma: “Cada uno es libre de hacer con su dinero lo que quiera. Yo, lo donaría antes a una ONG”.

Por supuesto, podéis pensar que es una opinión condicionada, ya que yo colaboro dando formación oficial con SAP pero, en su momento, cuando me quise formar, fui allí y desembolsé una cierta cantidad (no pequeña)… y en ese momento también había opciones “más baratas”. Hoy, volvería a hacer lo mismo.

Me parece perfecto que haya empresas que intenten sacar rendimiento a todo esto, pero siempre dentro de la legalidad y no jugando con la ilusión de las personas.

Es decir, son muy libres de hacer una oferta formativa de ese área, pero dejando claras las condiciones, para que nadie se lleve a engaños.

Y si hablo de este caso concreto es por el hecho de que me aparece cada día que entro en Facebook, pero hay más casos así y, probablemente, alguno de los que me leéis habéis sido alumnos de alguno de esos programas.

Si os han valido de algo, perfecto, me alegro por vosotros y me alegro de que hayáis amortizado la inversión, pero también conozco casos en los que la gente se ha sentido engañada… y eso es lo que realmente molesta, que se juegue con las ilusiones de la gente.

Y aquí viene lo que planteo en el título del post: ¿nos engañan o nos dejamos engañar? 😉


Actualización 31/03/2019

Como alguien me ha preguntado por las respuestas que me dieron a mis preguntas, os cuento cómo está el tema.

Al día siguiente recibí un “me gusta” en mi comentario y vi que me habían contestado…

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…pero esto es lo que me encontré al ir a revisar la respuesta:

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Como estoy convencido de que todo era un “desgraciado error”, volví a insistir y…

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…no he vuelto a tener respuesta. Deben estar muy ocupados.

En cualquier caso, desde aquí dejo abierta la posibilidad de que respondan en los comentarios, facilitando la documentación que tengan que les acredite como un centro de formación SAP oficialmente homologado.

¿A SAP le sobra talento?

Hace una semana me encontré con este tweet:

No conozco a Thomas personalmente, pero he seguido sus enseñanzas en varios cursos de openSAP, como por ejemplo, en el de Software Development on SAP HANA (Update Q1/2019), donde nos contaba, junto con Rich Heilman, la últimas novedades relacionadas con el mundo del desarrollo en SAP HANA.

Entre otras cosas, nos hablaban del nuevo modelo de programación y cosas similares de las que os hablé en mis 3 entradas anteriores. Vamos, que muy desactualizados no se les veía, la verdad.

El caso es que dentro del plan de reestructuración de SAP han decidido prescindir de ambos.

En dicho plan, SAP tiene previsto que haya 4.500 bajas, aunque a su vez tiene planificado incorporar a otras 8.000 personas, con lo que a final de año verían incrementada su plantilla actual.

Se supone que el objetivo final es reforzar áreas como IoT, Inteligencia Artificial, Machine Learning y todo lo relacionado con el cloud, donde el crecimiento no está yendo al ritmo esperado.

Desde mi punto de vista, para poder conseguir eso, no es cuestión de seguir comprando compañías; es cuestión de afianzar e integrar todas las adquisiciones hechas en los últimos años: SuccessFactors, Ariba, Fieldglass, Concur, hybris, PLAT.ONE, Callidus, Recast.AI, Qualtrics… y ya sé que no están todas las que son, pero si son todas las que están.

Y aunque bien es cierto que SAP, como todas las compañías, necesitan adaptarse a los tiempos que corren, lo que no tengo tan claro es que en este caso todo sea cuestión de números. Me explico…

Si van a salir 4.500 empleados y van a entrar 8.000, al final, el resultado neto es que habrá 3.500 empleados más, ¿no? El resultado sería perfecto, si en lugar de estar hablando de personas, estuviéramos hablando de tornillos, donde quito uno y pongo otro. Si hablamos de personas, la cosa se complica un poco…

¿De verdad puedo contar igual a una persona con 10 años de experiencia que a un recién licenciado? ¿Les puedo exigir lo mismo?

Por supuesto, que es necesario un proceso de reciclaje y que mucha gente empiece a pensar con una nueva mentalidad y no aferrarse a lo del “es que siempre se ha hecho así”… y que estoy convencido que en muchas empresas para poder avanzar es imprescindible, por doloroso que sea, hacer una “limpia” (respetando siempre al empleado y las mejores condiciones posibles) para poder avanzar, pero… ¿todo vale?

Hace unos años, en un cliente, le decía a una persona, buen amigo y que trabaja allí: “Mira, si queréis avanzar de verdad, todos los que tengáis más de 55 años y llevéis más de 25 años en la empresa, os deberían prejubilar”.

Él entraba dentro de ese grupo y se sintió algo molesto porque entendió que era una medida discriminatoria simplemente por cuestión de edad. Le dije que no, que eran 2 condiciones: la edad y llevar 25 años allí.

Evidentemente, alguien que se considera un millennial de 46 años (ya 47) no puede pensar en que la edad sea un criterio de descarte, más bien sería la actitud. Y aquí entra el otro factor, lo de llevar 25 años en el mismo sitio, sin haber visto otros mundos.

Por supuesto, hay excepciones, pero alguien que lleva 25 años en el mismo entorno, relacionándose con la misma gente, donde ha habido poca rotación y con muchas “cuentas pendientes”, es difícil que encuentre motivación para reciclarse y adaptarse a la nueva realidad.

Si vuelvo a SAP, es evidente, que la compañía se ha transformado (o está en ello) radicalmente en los últimos años y que aquellos que vivían de vender productos con licencias eternas tienen que adaptarse a los nuevos tiempos.

A nivel tecnología, el cambio es también radical, con el hándicap de que tampoco me puedo olvidar de “lo antiguo” porque tengo una base instalada de clientes que siguen teniendo mantenimiento.

Por lo tanto, creo que es imprescindible que salga gente que no encaja en el nuevo modelo y entre “sangre fresca“, que permita dar vida a la nueva orientación de la compañía.

Lo que me chirría un poco es que se prescinda de gente que se supone que formaba parte de una de las áreas claves de la compañía, como la parte de desarrollo en HANA, ¿o es que cómo apuntan algunos eso ya no va a ser clave?

Aquí os dejo un par de artículos donde hablan de todo esto:

Por cierto, que en uno de ellos dejan ver que Björn Goerke también ha dejado la compañía, aunque no lo ha anunciado oficialmente. Y esto sí que es grave, ¡a ver quién es capaz de hacer el keynote de apertura del próximo SAP TechEd! 😉

Evidentemente, no tengo elementos suficientes para determinar si estos movimientos son los más adecuados, ni soy quién para decirlo, pero lo que es verdad es que siembran algo de desconcierto.

Y lo que es más increíble en que en un momento en el que la falta de empleo cualificado es uno de los grandes problemas que nos acechan, nos permitamos el lujo de prescindir de gente con talento más que demostrado.

No puede ser que consideremos que estos “tornillos” estén defectuosos cuando hasta ahora eran pieza clave de mi estructura… y sobre todo si tenemos en cuenta que dichos “tornillos” ya han empezado a recibir ofertas de otras ferreterías… 😉

SAP GUI for Windows 7.60

Tengo que reconocer que cuando leí el comentario de la entrada del SAP GUI 7.50, pensé que era una broma, ¿de verdad han sacado una nueva versión del SAP GUI? ¿Pero no habíamos quedado en que ya todo lo íbamos a hacer desde el Fiori Launchpad?

Lo cierto es que a pesar de los múltiples intentos de matarlo, como con el Portal o el Business Client, el SAP GUI sigue entre nosotros y aquí os dejo, recién salida del horno, la nueva versión:

Como os comento, lo acaban de sacar, hace menos de una semana y será válido hasta el 12 de abril de 2022.

Sé que para muchos es poco tiempo, porque entre que os pensáis si lo instaláis y no, se os echa la fecha encima… que cualquier día, con lo que veo/escucho, creo que aún me voy a encontrar alguna pantalla como esta:

¿Y qué trae de nuevo esta versión? Eso os lo cuentan aquí: SAP GUI for Windows 7.60: New Features & Lifecycle Information

¿O de verdad pretendíais que además de bajármelo, colgarlo y escribir este post, me lo hubiera instalado y hubiera hecho pruebas en menos de una semana? 😉

PD.- Para mantener las buenas costumbres, iré añadiendo en este artículo las nuevas versiones que vayan saliendo. Cuento con vuestra ayuda, para avisarme.

¿Integras o implementas?: esa es la cuestión

En la entrada de ayer veíamos cómo Upgrade2Success nos da una serie de pautas para facilitar la transición de mis sistemas HCM on-premise al cloud, algo que probablemente haga de forma paulatina y durante un tiempo (o siempre) tenga que trabajar con un modelo híbrido, combinando información de los dos mundos.

Y ya sabéis, que entre el suelo y el cielo hay algo y que el secreto no está en la masa. Para que todo esto funcione, hay una cuestión clave: la integración.

SuccessFactors, Ariba, Concur, Fieldglass, Hybris… alguna más y lo que quede por venir, son soluciones cloud que SAP ha ido adquiriendo en los últimos año. Soluciones que nacieron cloud y se diseñaron con esa filosofía.

Por otro lado, SAP ha ido transformando la compañía para convertirse en una compañía cloud… lo que no quiere decir que todo tenga que ser cloud, pero sí que puedes tener la posibilidad de tener el ERP en cloud (HANA Enterprise Cloud), suscribirte a una edición de S/4HANA Cloud, tener una plataforma de desarrollo de aplicaciones propia como SAP Cloud Platform, etc…

Aún así, muchos clientes quieren permanecer con los pies en la tierra, como es lógico o ir haciendo esa transición poco a poco. Lo que es evidente es que si quieres seguir avanzando con SAP, algo te vas a tener que llevar al cloud, sí o sí.

Esto nos debería llevar a conocer cómo funcionan esos 2 mundos. Se supone que la parte on-premise ya la conocemos (es mucho suponer a veces) y que con la parte cloud “estamos trabajando en ello” (que esto es suponer mucho más)… y en medio de ambos mundos, tendrá que haber algo para que se entiendan, que podríamos llamar intermediario, relator o algo así… bueno, no, mejor integrador, que luego la cosa se lía… 😉

Imaginemos que tengo un gran equipo de implementadores de soluciones on-premise y otro de todas estas “nuevas” soluciones cloud, si cada uno implementa lo suyo a su aire, sin tener en cuenta las necesidades del otro, ¿pensáis realmente que eso va a terminar funcionando como debería?

Me temo que no, como no tenga alguien que sea capaz de integrar la información entre ambos mundos, me veré abocado a duplicar datos, soportar incongruencias, tener procesos que se solapan, etc…

Todo esto viene a raíz de este artículo que he leído: Integrators who don’t ‘integrate’ and other ERP problems

En dicho artículo, analizan una serie de puntos a tener en cuenta, a la hora de seleccionar un posible proveedor a la hora de acometer un proyecto de este tipo. Merece la pena leerlo, pero aquí os dejo alguna de las conclusiones:

Software buyers should independently source implementation services and not rely on the ‘partners’ referred to them by software vendors. Of all the deals I’ve seen in 2018 and 2019, no client accepted these service firms and their proposals. Vendors don’t necessarily pick the provider that’s right for your firm. They pick service providers who hired their brother-in-law, who invited them to the Super Bowl, who kick back fees into some joint marketing slush fund, etc. Go ahead and ask a vendor “Exactly how did you come to choose this particular implementer for us?” Prepare to be lied to.”

En España no tenemos Super Bowl, pero tenemos otras cosas y, por supuesto, tenemos cuñados… eso en todos los países 😉

Don’t be afraid to shun the big firms and go direct with specialists and independents. Many of my clients have gone this route and have saved lots of money, time & aggravation. Remember, you need to buy the people not the brand on this kind of work”.

Aunque ya sabemos que las empresas confían en empresas y las personas confían en personas, los proyectos los hacen personas, no los logos.

Get help developing the services RFP. Yes, you’ll want your in-house counsel and procurement folks involved. But getting an outside specialist in, for example, cloud implementation contracts, could be a real game changer. Cloud contracts are very different from the on-premises arrangements you are quite used to reviewing.”

He visto RFPs recientes que eran un “corta-pega” de la que sacaron hace 15 años… claro, como las cosas no han cambiado. Si no sabes lo que quieres, ¿por qué no pides ayuda? Y muchas veces no es lo que quieres, es lo que necesitas. No te preguntes el “qué”, pregúntate el “para qué”.

Consider using an independent third party to provide quality assurance. Many integrators like to provide their own people to do this role; however, it is a role rife with potential conflicts of interest (e.g., letting the prisoners guard themselves). While it might work with the better implementers, wouldn’t you really want an impartial view of things?”

Los negocios no se van a parar. Es decir, cuando tengas que asumir el proceso de transformación, no vas a poder “parar las máquinas” y dedicar a tu equipo a cambiarlo todo, así que necesitarás ayuda o para dar continuidad al negocio actual y/o para hacer ese cambio.

Otra cosa que aconsejo siempre es: fórmate antes de empezar el proyecto. No te enteres de cómo se hace todo, pero sí de qué se puede hacer. Y, por supuesto, que no te forme la misma empresa que te lo va a implantar.

Ensure you’re getting an integrator not an implementer. The former should tie all your systems together. The latter may only stand up the new system without connecting it anything else in a meaningful manner.”

Este es el párrafo que ha dado origen a este post y puede que el más importante de todos.

Después, hay otra serie de consideraciones sobre el equipo, sus conocimientos, la rotación, la composición del mismo, etc… este creo que también es un punto clave y aunque se supone que muchas veces se hace la realidad es que luego hay variables imposibles de controlar.

Le puedes presentar a un cliente un equipo de 5 personas que van a hacer el proyecto y a la hora de la verdad esas 5 personas pueden abandonar la compañía en cualquier momento. Por supuesto, puedes hacer cosas para “tenerlos contentos”, pero en última instancia, no deja de ser una decisión personal de cada individuo.

Bueno, y una cosa es eso, y otra es lo que pasa a habitualmente, que de los curriculums que se presentan a los consultores que aterrizan en el proyecto, suele haber “alguna diferencia”.

Y aquí el cliente tiene 2 opciones: protestar o decir lo que dijo la primera visita oficial que hizo un mandatorio extranjero a La Moncloa en el último cambio de Gobierno.

La visita la había concertado con Mariano Rajoy y cuando llegó se encontró con Pedro Sánchez y pensó: “Joer, hay que ver lo que gana este hombre en persona” 😉

SAP Cloud Platform Transport Management: transportando que es gerundio

Habitualmente, cuando trabajamos con SAP, estamos acostumbrados a trabajar con 3 entornos: desarrollo, test y producción.

Se supone que configuramos el sistema en desarrollo, probamos cómo va todo en test y lo pasamos a producción, que es donde trabaja el usuario final.

Por supuesto, si tenemos que hacer algún desarrollo que complete alguna posible carencia del software estándar, el ciclo es el mismo.

Y para pasar las cosas de un entorno a otro, hacemos uso de las conocidas órdenes de transporte.

Todo iba bien, hasta que nos “modernizamos” y apareció SAP Portal, con sus desarrollos en Java y resulta que esa parte, en un principio, no se entendía con nuestra querida capa de transportes, pero… finalmente, pasó por el aro.

Cuando ya estábamos tranquilos, aparece HANA y viene con sus “cositas para transportar” y empezamos a oír hablar de las Delivery Units. Y otra vez estábamos en las mismas… ¿dónde están las órdenes de transporte? Así que aparecieron los HANA Transport Containers.

Y no contentos con todo esto, nos vamos a la nube. Que si SAP Cloud Platform, que si Cloud Foundry, que si aplicaciones MTA… y ni rastro de nuestras órdenes de transporte. Se empieza a hablar de repositorios Git y cosas raras de esas, pero… ¿dónde están mis órdenes de transporte?

Tranquilos, ya están aquí. Bueno, no exactamente, pero sí tenemos una forma de transportar con el nuevo servicio SAP Cloud Platform Transport Management.

En este blog podéis ver más detalle: The new cloud-based Transport Management Service.

Es un servicio que está disponible en el entorno Cloud Foundry, pero que nos permite transportar objetos, tanto de las cuentas Neo como de las cuentas Cloud Foundry, ya sean aplicaciones MTA, contenidos específicos de las aplicaciones, paquetes de integración o modelos de XS clásico de instancias HANA conectadas a cuentas cloud.

Venga, vuelve a leer el párrafo anterior… Cloud Foundry, Neo, aplicaciones MTA, paquetes de integración, XS clásico… y un poco más arriba: Delivery Unit, HANA Transport Container, repositorio Git…

¿Pero qué es todo esto? ¿Lo tengo que conocer todo?

Bueno, si te dedicas a la cría de salmonetes o eres un brillante orador especializado en hablar mucho sin decir nada, no; pero si te dedicas a esto de SAP, especialmente, si eres desarrollador, quieres empezar a vivir en el siglo XXI y ver que hay vida más alla del batch-input, sería recomendable que te sonaran todos esos términos.

Si eres consultor no, no es necesario, puedes seguir sólo “poniendo pinchos”, pero puede que en unos años, si no espabilas, te toque ponerlos en la barra de un bar… 😉