Fórum AUSAPE 2022: mi visión particular

La semana pasada se celebró en Sevilla el Fórum AUSAPE 2022, el primer encuentro que podemos denominar «normal», tras estos años de pandemia.

El año pasado en Bilbao todavía hubo ciertas restricciones que limitaron el aforo, entre otras medidas.

Este año no, asistimos más de 900 personas y la única restricción fue el uso de mascarilla en los autobuses, aunque tampoco la podemos considerar como tal.

Y la verdad, todo esto se notó: había ganas de verse las caras.

El año pasado me quedé si ir a última hora, por motivos laborales, así que este año en cuanto se anunciaron las fechas me bloqueé la agenda y después ya vería cómo ir.

Para mí, este es el mayor evento dentro de la comunidad SAP en España y te permite en un par de días ver a mucha gente; algo que de normal te llevaría semanas, si no meses.

¿Con qué objetivo? En mi caso particular, con ninguno concreto, más allá de intercambiar unas palabras con gente con la que tengo cierta relación… ni voy a vender, ni voy a comprar… eso se lo dejo a los «profesionales» 😉

Por cierto, este año fui de la mano de Brait, una consultora amiga con la que deberíais hablar si estáis pensando en temas relacionados con automatización de facturas, factura electrónica, gestión documental… y no porque lo diga yo, no tenéis nada más que hablar con cualquiera de sus clientes.

Esta es una de las cosas que me parecen más interesante de este tipo de foros, la posibilidad de que otros te cuenten sus experiencias… no tanto en los casos de éxito que se presentan (que también, aunque con ciertas reservas) sino en la charla informal que puedes tener con cualquiera para que te cuente su experiencia con aquel producto, aquella consultora o aquel cliente.

Mis reservas sobre los casos de éxito es porque alguna vez he visto anunciado alguno sobre un proyecto que había salido «regular» y sin embargo tanto cliente como consultora se prestaban a hacer una presentación «algo sesgada» sobre el mismo. Probablemente sean los menos, pero haberlos haylos… 😉

Para evitar que me pasara lo de otros años (no tener claro a dónde ir en cada momento) hice los deberes y seleccione a qué charlas quería asistir en cada uno de los días. Aparte, había quedado por allí con un par de personas, así que me reservé tiempo para eso también.

Y ya sabéis para que están la mayoría de las planificaciones, ¿no? Pues sí, para eso, ¡para no cumplirlas!

De las 8 charlas a las que tenía pensado asistir, finalmente fui a 2: la primera porque fui directamente a la sala y estábamos todos un poco despistados y a un taller práctico con plazas limitadas ya que, aparte de que me interesara, entiendo que cuando es algo así el no asistir es una falta de respeto para los que lo organizan y para todos aquellos que se han podido crear fuera del cupo.

La charla a la que asistí fue la que dieron Oreka IT y Cinfa sobre la implantación de SAP SuccessFactors Validated LMS (VLMS), una solución de formación específica para el sector farma, que tiene una serie de especificaciones muy particulares a la hora de gestionar la formación.

Y este es de los casos que me creo, entre otras cosas porque me fío de la gente que hay por detrás y por cómo lo contaron: no todo fue instalar el producto y listo (lo que nos quieren vender), tuvieron que hacer alguna ampliación de funcionalidad básica que no cubría (la realidad), por ejemplo.

Previamente, había asistido a la sesión de apertura y he de decir que la ponencia magistral me pareció más lo primero que lo segundo… especialmente, si la comparo con las de otros años.

Se me vienen a la cabeza algunas (Carlos Barrabés, Chema Alonso, Leopoldo Abadía…) que he referenciado después a lo largo de los años pero en esta, sinceramente, no conseguí llegar a «el fondo del cuadro»… 😉

Miguel Ángel Pérez Laguna y Juanma Romero le pusieron intentaron ponerle algo más de dinamismo al tema, lo cual es de agradecer a esas horas de la mañana, después del madrugón.

Y después de esa primera sesión a la que pude asistir, llegó «el caos»: entre que había quedado con 2-3 personas, que me cruzaba con otros a los que hacía tiempo que no veía o incluso algunos con los que sólo nos conocíamos vía pantalla, el tiempo iba pasando y no conseguía llegar a tiempo a ninguna.

A ver, que no pasa nada, que creo que es mucho más enriquecedor una charla de tú a tú que ver un «pogüerpoint» pero, ¿para eso había estado yo planificando mi agenda?

Como cosa curiosa, os diré que conocí personalmente a gente de un cliente con el que llevamos más de año y medio trabajando. Probablemente, eso hará que a partir de ahora me tengan más respeto, ya que han visto que detrás de la pantalla se escondía un bicharraco de «considerables dimensiones»…

Y no es que lo diga yo, es lo que me dijo alguno que me conocía de estos «mundos digitales» y se acercaba a ver si era de carne y hueso, para cerciorarse rápidamente de que había mucho de lo uno y de lo otro… 🤣 pero no muerdo, tranquilos.

Por cierto, egos aparte, he de decir que mola que la gente te diga que le has ayudado en algo, aunque tú no termines de ser consciente. ¡Gracias!

El evento fue muy completo aunque quizás lo que menos me gustó del primer día fue el juego de supervivencia, ya que las instrucciones no fueron muy claras.

Tras las sesiones de la mañana, nos juntaron a todos en la zona central del pabellón, mientras de 2 laterales, empezaron a salir personas con bandejas, a modo de aperitivo… o eso pensábamos en aquel momento.

En un principio, todos hicimos gala de nuestros buenos modales y cuando una bandeja llegaba a tu ubicación, le cedías amablemente el turno a los que te rodeaban, para ver cómo esta quedaba vacía ante tus ojos.

Al ver que esto sucedía una y otra vez, fuimos aplicando la técnica «cuñao en una boda» y nos fuimos amontonando en la zona de salida de los camareros, los cuales se encontraban nada más doblar la esquina a hordas de gente intentando alcanzar esas codiciadas viandas que portaban lo más alto que podían.

No tenía muy claro si lo que estábamos viviendo se asemejaba más a los juegos del hambre o al juego del calamar… por cierto, calamar que cogías con la mano directamente de la bandeja, siempre que consiguieras bloquear el paso a uno de los sufridos camareros.

Hay que reconocer que organizar algo así para tanta gente es complicado; estar de pie puede favorecer el networking pero a su vez deja ver tus más bajos instintos a la hora de intentar sobrevivir.

Bromas aparte, el tema de la comida fue algo «mejorable», nada que ver con la cena, en una maravillosa hacienda y las copas de después en un lugar espectacular a orillas del Guadalquivir.

La segunda jornada, para muchos, suele ser más complicada, especialmente si la noche anterior se alarga un poco la cosa… como fue mi caso, esta vez.

Así que no pude disfrutar de la sesión de magia ni de la ponencia de SAP, por lo que desconozco quién hizo mejores trucos… y llegué casi directamente para ir al taller de SAP Business Technology Platform al que me había apuntado.

En el mismo estuvimos viendo un caso práctico de SAP Process Automation, de la mano de Antonio Maradiaga, en el que podíamos ver cómo automatizar un proceso de aprobación de pedidos, en función de ciertas condiciones.

Si conoces SAP IRPA y SAP Workflow Management, lo de SAP Process Automation es una vuelta de tuerca a eso mismo… si tengo un rato, en los próximos días escribiré algo al respecto.

Este tipo de talleres creo que son mucho más interesantes ya que te permiten «tocar» las cosas, que es como realmente se aprende; aunque también es cierto que requieren más tiempo que una simple charla.

Y después de esto, la verdad es que no tuve tiempo de mucho más… fueron 2 días intensos, de los que me voy con buen sabor de boca, aunque también es cierto que me fui con «tareas pendientes», ya que no hay ciertas personas a las que no pude saludar o con las que me hubiera gustado hablar más tiempo, pero… el tiempo da para lo que da.

Desde aquí, mi enhorabuena para la organización, por lo complicado que poner en marcha todo esto y confío en que nos veamos en 2023… eso sí, os digo desde ya que… ¡no pienso planificarme nada! 🤣

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