¡Mamá, quiero ser artista!

A una madre, sólo hay una frase que le de más miedo que la que da título a este artículo y es: “¡Mamá, quiero ser autónomo!”.

Vamos, a ver, alma de cántaro, no digas “autónomo”, di “freelance”, que queda mucho más cool. Pringar, vas a pringar lo mismo, pero tu madre se queda más tranquila y “viste” mucho más.

Si después de leer la entrada anterior en la que hablaba de SAP.iO, estáis pensando en lanzaros al mundo del emprendimiento, aquí os dejo una serie de artículos que escribí hace unos años y que siguen estando vigentes (a excepción de algunas cifras de impuestos que han variado): Freelance vs Empleado

Además, tened en cuenta que hay mucho “carnicero” suelto por ahí y que muchas veces la gente no sabe ni qué teléfono quiere

En resumen, que hoy me apetecía echar la vista atrás y recuperar algunas de las cosas que os pueden ser útiles a la hora de tomar decisiones. Y no sólo a vosotros, a mí también… 😉

Freelance vs Empleado (y IV)

¿A cuánto facturo la jornada? Esa es la gran pregunta una vez que alguien decide lanzarse a ser freelance. Y, como siempre, no hay una respuesta única… o sí: a lo que te merezcas. Que viene a ser lo mismo…

Pero vamos a hacer un ejercicio práctico. Imaginemos que alguien quiere ganar 48.000 € y se está planteando si hacerlo como empleado en plantilla o como freelance.

Como empleado en plantilla, está claro lo que tienes que hacer… encontrar una empresa que te haga una oferta, ponerte tus mejores galas (lo que tú entiendes por “mejores galas”, quiero decir), ir a la entrevista, decir que tú estás bien en tu empresa pero que estás dispuesto a escuchar otras cosas (aunque tú sabes que estás hasta las narices y te explotan), que lo que te mueve no es el dinero (claro, claro…), poner tu mejor cara de póker (que llevas días ensayando delante del espejo, el mismo espejo traicionero que te hace ver que “eso” que llevas puesto son tus “mejores galas”) y soltar lo de “yo ahora estoy en 45.000” sin que te tiemble la comisura de los labios ni pestañear excesivamente… Bueno, sobre esto no voy a hablar, porque nos sabemos todos la película.

Ahora bien, si quieres ser freelance, lo primero que tienes que hacer son cuentas… y aquí empieza lo divertido. Empecemos: quiero ganar 48.000 €. Vale, pues 48.000 € entre 12 meses, son 4.000 € y si esto lo divido entre 20 días de trabajo al mes, son 200 € al día.

De esos 4.000 €, te retendrán un 21% (o la mitad los 2 primeros años) a cuenta del IRPF y después tendrás que pagar los 255 € de autónomos (si cotizas por el mínimo), como te conté el otro día aquí. Con lo que te quedarían limpios, aproximadamente 2.905 €.

Mientras que ese mismo salario, dentro de una nómina, llevaría una retención del 18% y cotizaría a la S.Social por el régimen general, quedándote limpio, según la AEAT, aproximadamente (calculando 12 pagas al año), unos 2.471 €.

Hasta alguien de la LOGSE se dará cuenta que 2.905 es más que 2.471, perooooooooooooooooooooo…sup

  • ¿Y tus vacaciones? Quizás no tengas que hacer las cuentas con 12 meses…
  • ¿Y si te pones enfermo? Aunque es cierto que la condición de autónomo te convierte en Superman, ten cuidado con la kriptonita…
  • ¿Y si no tienes proyecto todo el año? Esos maravillosos tiempos desde que el cliente te pide una oferta, la presentas, te elige, te negocia el precio y empiezas a trabajar… te los comes tú.

Así que, yo que tú,  repasaría esas cuentas y empezaría a dividir por 8 meses, como mucho. Es decir: 48.000 / 8 = 6.000 €. Y esos divididos entre 20 jornadas al mes, te darían una tarifa de 300 €/día.

En resumen, que mi consejo es: piensa el salario anual que crees que mereces y divide esa cifra entre 160. Esa debería ser tu tarifa.

Evidentemente, hay circunstancias que pueden hacer que eso varíe, hacia arriba o hacia abajo: una asignación de 2 años en un proyecto, una necesidad muy puntual de un conocimiento muy específico… pero creo que como punto de partida, os puede valer.

Incluso para negociar conmigo 😉

Freelance vs Empleado (III)

Decíamos ayer…

Ya sé que tengo que hacer para ser freelance, pero eso ¿cuánto me va a costar? Poco: el IAE y el alta son gratis (o casi), autónomos (255 €, más o menos) y la gestoría (50-60 €).

Es decir, que al mes tienes que conseguir facturar poco más de 300 € para que el tema empiece a ser rentable…

Bueno, primero, una aclaración con lo de la Seguridad Social… ¿es tan poco? Sí, si decides cotizar por la base mínima, que es sobre lo que luego se calculará tu pensión en un futuro.

ims

Si eres un soñador y crees que para que cuando llegue la edad de jubilarte, habrá dinero para que puedas disfrutar de un merecido descanso junto con tu pareja moviendo (debería decir “rompiendo”, a esas edades seguro que casca si te mueves mucho) tus caderas en Torremolinos, adelante puedes pagar más a la Seguridad Social…

¿Y el IVA? El IVA es algo que no es tuyo, tú sólo actúas como un mero recaudador. Te lo pagan tus clientes, se lo guardas a Hacienda y cada 3 meses se lo pasas. ¿Y si te lo gastas? Tienes un problema… a no ser que seas un club de fútbol, claro… que entonces el problema lo tiene Hacienda.

Ya, ¿y el IRPF? Pues como cuando trabajas por cuenta ajena: tendrás que pagar más cuanto más ganes. Así que no llores si tienes que pagar 50.000 €, porque eso querrá decir que te lo estás llevan calentito… además, no creo que llegues a eso, ya te preocuparás de antes de que pase eso de montar algún chiringuito para “distraer” un poco de dinero… o montar un club de fútbol.

Ejemplo práctico: le hago una factura de 10.000 € a un cliente. ¿Cuánto me tiene que pagar? 10.000 €.

Algunos diréis que me he quedado calvo con semejante reflexión… bueno, no ha sido realmente de eso, pero no vamos a hablar ahora de mis problemas alopécicos, que me distraigo del tema y no termino nunca.

  • Importe: 10.000 €  (porque tú lo vales)
  • IRPF (21%): -2.100 € (que te retiene el cliente, para entregárselos a cuenta a Hacienda)
  • IVA (21%): +2.100 € (que te paga el cliente, para que se los des tú a Hacienda al final del trimestre)
  • Total: 10.000 €

Esos porcentajes son válidos a día de hoy y sin tener en cuenta que durante los 2 primeros años te pueden retener la mitad, ni que antes de que yo termine de escribir sobre esto (que ya se está alargando más de la cuenta), puede haber subido el IVA 3 puntos más.

Venga, que ya lo tenemos casi todo… ahora sólo queda encontrar a quién le puedes cobrar 10.000 € por tu trabajo… ¿al mes?, ¿al año? Eso depende de tus expectativas y tus dotes de negociación, pero eso lo dejo para la siguiente entrega… 😉

Freelance vs Empleado (II)

Vale, asumo el riesgo: quiero ser freelance.

¿Qué tengo que hacer?

  • Hacienda: darte de alta en el Impuesto de Actividades Económicas y comunicar el alta de la actividad.
  • Seguridad Social: darte de alta como autónomo.

¿Qué obligaciones tengo?

  • Emitir facturas, con su IVA y su IRPF.
  • Presentar el IVA y el IRPF trimestralmente, junto con los resúmenes anuales.
  • Hacer la declaración de la Renta.

Mi consejo es que estos temas te los lleve una gestoría, lo que te gastas en dinero, lo ahorras en tiempo. Y es que desde el momento que te haces freelance tienes que hacerte a la idea de que eres Constantino Romero y que tu máxima debe ser: “El tiempo es oro”.

oror

  • El tiempo que estés trabajando lo debes aprovechar, para justificar el “alto” precio que pagan por el mismo. ¿Y cuándo tienes una nómina no tiene que ser así? Pues sí, tiene que ser así, pero acostúmbrate a que la gente que tienes a tu lado te diga lo de: “ya, ¡pero tú eres freelance!”.
  • El tiempo libre es sagrado. Aprende a administrar tu tiempo desde el principio. Personalmente, esa es mi motivación principal para trabajar por cuenta propia: gestionar mi tiempo. Y no siempre lo consigo.
  • El tiempo es finito. No puedes decir que “sí” a todo. Ya sabes, no eres Jack Bauer.

Por esto mismo, debes optimizar tu tiempo, para dedicarlo a lo que realmente te va a dar un rendimiento… en lugar de estar 3 días con la facturación, dedícate a formarte en tu área, por ejemplo.

Vale, pero seguimos sin hablar de dinero… y se supone que aunque no deba ser mi principal fin, algo de dinero debo de ganar con esto, ¿no? Está claro, pero eso te lo cuento otro día… que mi tiempo es oro 😉

Freelance vs Empleado (I)

depende
En los años que llevo trabajando, he ido pasando por distintas facetas: empleado por cuenta ajena, freelance, empresario… Algún día imagino que llegaré a lo de “jubilado”, aunque para ello confío más en la Primitiva que en el sistema de pensiones, pero ese es otro tema.

De lo que voy escribir es de algo que me han preguntado varias veces: “¿freelance o empleado?”. Y mi respuesta es clara, concisa y siempre la misma: “depende”.

“¿De qué depende? De según como sé mire todo depende…” (Jarabe de Palo, dixit).

A la hora de evaluar la posibilidad de ser freelance, habría que tener en cuenta:

  • Situación personal: si en mi casa sólo trabajo yo, tengo 2 hipotecas y 7 churumbeles, puede que me cueste más dar el paso.
  • Capacidades objetivas: no necesitas ser “el mejor”, pero sí tener un alto grado de conocimiento y especialización. Si no es así, tu trayectoria será muy corta y/o poco rentable.
  • Red de contactos: y no estoy hablando de “enchufes”, sino simplemente contactos de trabajos anteriores, amigos, conocidos… alguien que en un momento dado pueda necesitar de unos servicios que tú puedes ofrecer.

Ventajas que tiene ser freelance:

  • Independencia: tú decides dónde te metes y si asumes o no ciertos riesgos. Se acabó lo de ir a un cliente y ver que en tu CV lo único que reconoces es tu nombre y apellidos. Eres dueño de tu tiempo (mientras seas capaz de gestionarlo de manera correcta).

Desventajas de ser freelance:

  • Inseguridad: no sabes cuándo llegará el siguiente proyecto. Seguramente, cuando estés hasta arriba en otro, no cuando estés buscando…
  • Aislamiento: hay gente que necesita estar rodeada de un equipo, tener alguien a quien consultar, relacionarse con gente… aunque la mayoría de las veces esto es compatible, porque sueles formar parte de un equipo de un proyecto.
  • “Sobredosis”: empiezas a coger cosas sin ser consciente de tus limitaciones… más que de las tuyas, de esa maldita dimensión llamada tiempo y llega un momento en que te das cuenta que tendrías que estar 24 h/día trabajando… y os aseguro que eso suele ser complicado. A no ser que te llames Jack Bauer, que entonces sí… entonces puedes desarmar una célula terrorista, morir y resucitar un par de veces, perder y recuperar a tu mujer, tontear con tu compañera y visitar 4 países en un día… pero tú no eres así y, si lo fueras, no sería ni divertido ni apasionante, te lo aseguro. Si lo fuera, ya habríamos visto una temporada titulada: “24: Jack Bauer contra la SPRO”.

24

Según esto, tiene más desventajas que ventajas, pero aún así, aunque parezca una incongruencia, yo lo recomiendo. Simplemente, tienes que analizar tus circunstancias y asumir el riesgo inherente que lleva esa opción.

Seguiré con este tema, pero es importante ver que, de momento, no he hablado de dinero. Si esa es tu motivación principal, no te hagas freelance, preséntate a unas elecciones 😉