Quiero ser freelance (bonus track)

Este post es para dejar por cerrado este tema y contestar un par comentarios que me habéis hecho en una de las entradas anteriores.

Alejandro me pedía que hiciera cálculos con cifras superiores de facturación, con 80-100k, y aquí os dejo un cuadro donde podemos ver las opciones entre ser empleado en plantilla, freelance cotizando por lo mínimo y por lo máximo:

Explico lo que quiero decir con esas cifras y supuestos que tengo en cuenta a la hora de hacer los cálculos:

  • Tengo en cuenta un 6,35% de coste de Seguridad Social a cargo del trabajador. No olvidemos que la empresa soportará un coste adicional (más de 14.600 €), pero para este caso no nos importa.
  • El cálculo del IRPF que corresponde lo hago teniendo en cuenta únicamente esos ingresos y restando el gasto en Seguridad Social en cada uno de los casos. No tengo en cuenta ni datos de familiares, ni nada por el estilo y el porcentaje es el que sale de la Agencia Tributaria: https://www2.agenciatributaria.gob.es/wlpl/PRET-R190/index.zul
  • Los cálculos de Seguridad Social los hago con los importes sobre las bases mínima y máxima que están vigentes a día de hoy.
  • Resto del salario/factura los gastos en Seguridad Social e IRPF y obtengo la cantidad neta anual.
  • Divido eso entre 12 y es la cantidad neta mensual, lo que es realmente tuyo.
  • El IVA no aparece por ningún lado porque con el IVA actuamos simplemente como recolectores, no es dinero nuestro, se lo guardamos a Hacienda temporalmente.
  • La cantidad mensual que recibiremos será siempre superior, ya que el pagador sólo está obligado a retenernos un 15% pero en la Renta tendremos que tributar por lo que nos quede pendiente.

Lo que podemos ver claramente es que la cantidad neta que vamos a tener como empleado es muy similar a la que tendríamos como freelance cotizando por el mínimo.

Si decidimos cotizar por el máximo, lo que estamos haciendo realmente es asumir nosotros ese coste adicional que correría a cargo de la empresa en caso de ser empleado, con el matiz de que luego las prestaciones y derechos no son exactamente iguales para alguien que cotiza por el régimen general que para un autónomo.

Conclusión: la cantidad anual a la que tienes que aspirar como freelance debería ser siempre sensiblemente superior a la que aceptarías como salario bruto como empleado.

Con ese plus deberías cubrir posibles contingencias (bajas, períodos sin facturar, etc…), prestaciones que no vas a tener (indemnización por despido, por ejemplo) y pensar en el futuro a base a aumentar tu cotización o inversiones adicionales (planes de pensiones, acciones, etc…) para poder sobrevivir cuando no generes ingresos y te dediques a la vida contemplativa.

Por otro lado, Javier me pregunta sobre cómo empezar como freelance, cómo captar clientes, lanzar acciones de marketing, etc…

Sobre cómo empezar, lo más habitual suele ser empezar a trabajar para un cliente que ya te conozca o incluso para tu propia empresa.

Si es un cliente, el cliente suele ahorrarse el coste adicional que añade la consultora a tus servicios profesionales y, mientras haya proyecto, todos contentos: el cliente paga menos y tú ganas más, por el mismo trabajo. Bueno, la consultora no tanto… 😉

Si trabajas para una consultora y cambias a modalidad freelance, el beneficio que sacan por ti es menor, pero disminuyen el riesgo. Mientras haya proyectos, ellos te pagan más pero en el momento en el que no haya o no les salga rentable te dicen adiós con coste cero.

Concretamente, lo que hace Javier es lo que dicen los expertos que se debe hacer: generar contenido para despertar interés en tus posibles clientes. Es lo que se denomina inbound marketing, aquí os dejo un enlace al respecto del tema: https://www.inboundcycle.com/inbound-marketing-que-es

Lo malo de esto es que no es algo inmediato y que, por supuesto, no hay una fórmula mágica. Aunque estoy seguro que podéis encontrar cientos de enlaces sobre maravillosos negocios online y métodos que os aseguran ganar mucho dinero en muy poco tiempo, la verdad es que no todo el monte es orégano.

Hay cosas que funcionan bien y cosas que funcionan menos bien. Hay negocios en los que toda esta estrategia tiene una aplicación clara y otras en las que lo veo menos.

Tengo pendiente escribir una entrada sobre esto ya que tengo en mente lanzar una nueva iniciativa y previamente he estado probando varias cosas.

En cualquier caso, si decides trabajar por tu cuenta y crees que puedes aportar un valor diferencial, hazte visible. No vale con que tú sepas que eres bueno o que lo sepan los 10-20 clientes con los que has trabajado, en el mundo hay miles de potenciales clientes y esos no van a ir a buscarte a tu casa.

Y, por supuesto, tampoco vale de nada que digas que eres bueno. Dí lo que haces o compártelo y los demás serán los que digan si eso que haces/compartes les aporta algo y están dispuestos a pagar por ello.

En definitiva, que si alguien piensa que por escribir un blog o tener más o menos seguidores en LinkedIn le van a llover los proyectos me temo que está un poco equivocado.

Entre otras cosas, porque ya sabemos que las empresas confían en empresas y las personas confían en personas.

Precisamente, esta semana comía con un buen amigo, que trabaja en un cliente que se está planteando el tema de la migración a S/4HANA y me estuvo consultando alguna cosa.

Le comenté que bajo mi punto de vista, había un déficit de conocimiento muy grande y que la gente no se estaba preocupando en invertir en formarse, para evitar hacer proyectos como los que hicimos hace 20 años… que, seamos sinceros, la mayoría muy bien hechos no estaban, ¿no?

Total, que le aclaré algunos conceptos básicos y nuestra charla terminó diciéndome: «bueno, y luego en el momento de sacar la oferta, ya te preguntaré, pero claro tendrá que ser a ‘los grandes’ «

Claro, claro, no nos preocupemos en mandárselo a alguien que sepa del tema, se lo mandamos a los grandes, que ellos ya se encargarán de buscar gente que sepa de verdad… suponiendo que la encuentren 😉

Y con esto no quiero decir que «las grandes» no sepan, hay de todo, pero siempre tienen una capacidad muy inferior de entregar o producir que de vender, ya que suelen ser mundos paralelos.

Y esto mismo en una compañía más pequeña no suele pasar porque muchas veces el que participa en la venta termina participando en el proyecto y ya tendrá cuidado de no meterse en jardines.

Y si esto lo llevamos a nivel freelance esta debería ser una de las mayores ventajas que tiene trabajar así: tú decides en qué marrones te metes.

Javier también comenta el tema de trabajar en remoto y creo esto es fácil de conseguir con clientes que ya te conocen y saben cómo trabajas. Y con los que no te conocen suele ser cuestión de generar esa relación de confianza.

Si un cliente que sabe cómo trabajas contrata tus servicios y te obliga a estar encadenado a «su silla» deberías plantearte si ese cliente merece la pena.

Estamos en el siglo XXI, aunque algunos no se enteren y nos hagan fichar… 😉

Quiero ser freelance (y III)

Bien, una vez que tenemos claro que el dinero nos da igual y que no vamos a pensar en el futuro estamos en condiciones de ser freelance

No, no es exactamente eso lo que quería decir ayer ya que, por desgracia, las facturas no se pagan solas y lo vivir el presente sin pensar un poco más allá puede tener graves consecuencias.

Lo que quiero decir es que si piensas que siendo freelance vas a ganar mucho dinero puede que tengas razón pero te quedaría añadir la coletilla de «cuando lo ganes»… porque habrá meses que no ganes nada.

Y esto va relacionado con el siguiente punto, si en esos períodos en los que ingreso mucho me lo fundo todo, cuando lleguen las vacas flacas tendrás problemas.

«Ah, vale, entonces la cuestión es trabajar como un loco y estar todo el tiempo posible facturando»… tampoco. Tendrás problemas también.

Lo importante, como todo en la vida, es saber buscar el equilibrio, aunque te llevará un tiempo encontrarlo.

Lo normal es que los primeros meses/años no digas «no» a nada. Tu obsesión sea facturar todo lo que puedas, algo que a corto plazo te puede generar ingresos pero a la larga puede que sea perjudicial, entre otras cosas, para tu salud.

Aprender a decir que NO es una de las lecciones más importantes, aunque te llevará tu tiempo.

Y una vez aprendido eso, toca seguir aprendiendo, porque esto va de esto: aprendizaje continuo.

Si realmente quieres trabajar como freelance no tienes que ser el mejor, ni el más listo, tienes que aportar valor.

Y para eso tendrás que conocerte un poco y saber en qué eres bueno y en qué puedes ayudar a los demás, porque de eso se trata.

Que hay gente que piensa que por el hecho de ser freelance lo tiene que saber todo y no da nunca el paso.

O gente que por el hecho de contratar a un freelance este va a ser la solución a todos sus problemas.

Estamos hablando de ser freelance no de ser Spiderman…

Y también es cierto que para ser Spiderman hay que tener ciertas cualidades, no vale con ponerse un traje…

..que sé de algunos que hacen un curso de 2 semanas y ya están pensando en hacerse freelance para salvar el mundo.

Todo lleva su tiempo y tiene su período de maduración. Que eso de tirarse a la calle y empezar a trabajar a unas tarifas absurdas lo único que hace es devaluar tu trabajo y eso terminará siempre mal: el cliente no obtendrá el servicio que quiere, tú acabarás quemado, etc…

Muy bien, ¿pero cuál sería la tarifa más adecuada? Bueno, hace 6 años escribí también sobre todo esto y llegué a la conclusión de que la fórmula podría ser:

Salario anual deseado / 160

Siguiendo con el ejemplo de los 4.000 €/mes (curiosamente, en el artículo de hace 6 años utilicé la misma cifra), serían:

48.000 € / 160 = 300 €/jornada

La explicación de esos números la podéis ver en el artículo original: Freelance vs Empleado (y IV)

Y estaría hablando siempre de la tarifa mínima, a partir de ahí, lo que quieras/puedas.

¿Y cobrar menos? No te lo aconsejaría, aunque a veces las circunstancias mandan o simplemente tienes una estrategia a largo plazo en la que te puede compensar, pero estas cosas suelen ser cosas de superhéroes…

Quiero ser freelance (II)

Sigamos con el ejemplo de los 4.000 €/mes, pero antes de seguir, quiero dejar claro que eso de cobrar 4.000 € todos los meses, con independencia de si coges vacaciones o no, o si trabajas 10 ó 20 días un mes, es sólo un ejemplo.

En la vida real, lo habitual es que factures por los días que trabajes realmente y que no sea una cantidad fija al mes, aunque a veces puedes tener esa modalidad tipo «tarifa plana» y para el ejemplo, sigo con ella.

En caso de facturar esos 4.000 € al mes, mi factura tendría que tener el siguiente desglose:

    • Importe: 4.000 €
    • IRPF (15%): -600 €
    • IVA (21%): 840 €
    • Total: 4.240 €

De los 4.240 € que me pagan, 840 € no son míos, se los guardo a Hacienda y se los tendré que ir entregando trimestralmente en la declaración de IVA.

Y los 600 € que «me quitan», en concepto de IRPF, los tendrá que entregar a Hacienda trimestralmente mi pagador.

Por lo tanto, realmente, míos serían 3.400 € (4.240 – 840).

Una buena práctica, que yo sigo desde que empecé a trabajar como autónomo es tener cuentas separadas para el tema de impuestos.

Por ejemplo, en mi caso, cogería esos 840 € y me los llevaría directamente a otra cuenta, para tener claro que ese dinero no es mío.

Eso os puedo asegurar que os evitará muchos quebraderos de cabeza a la hora de tener que darle su dinero a Hacienda… 😉

En resumen, que si tengo en cuenta IRPF, IVA y la Seguridad Social (283,32 €, el mínimo) de la que hablaba ayer, en mi bolsillo quedarían 3.116,68 € de los 4.000 € facturados.

¿Y todo eso es mío? Pues no exactamente ya que todavía nos tocaría rendir cuentas ante Hacienda en la declaración de la renta.

Mes a mes, nuestro pagador nos habrá ido reteniendo el 15% (600 €) sobre los 4.000 € pero no es suficiente, ya que si ingresamos 48.000 € en el año, la retención tendría que ser superior.

En función de tus circunstancias familiares, la cifra puede variar, pero para el ejemplo, pensemos que correspondería a 21% de retención. Como nuestro pagador ya nos ha retenido el 15%, quedaría un 6% restante.

Si repartimos ese 6% (2.880 €) entre los 12 meses, serían 240 € menos al mes, con lo que finalmente podríamos considerar como cantidad neta de 2.876,68 €.

Ahora sí, esa es la cantidad con la que podríamos contar mes a mes.

Con estas mismas cifras (48.000 € y un 21% de IRPF), nuestra nómina sería así:

    • Importe: 4.000 €
    • S.Social (6,35%): -254 €
    • IRPF (21%): -840 €
    • Total: 2.906 €

Es decir, una diferencia de menos de 30 € (2.876,68 € vs 2.906 €) y, en este caso, a favor de trabajar como empleado con respecto a trabajar como freelance.

Vamos, que nosotros ganaríamos menos dinero (aparte de generar menos derechos de cara a jubilación y prestaciones) y la empresa se ahorraría más de 14.000 €. No parece buen negocio, ¿no? Bueno, para la empresa sí… 😉

Si lo miras así, con este ejemplo y estos números, no lo parece, pero… también puede pasar que factures más… y entonces la cosa cambia. O, por supuesto, que factures menos… y la cosa también cambia.

Por eso, una de las cosas que tienes que tener más clara a la hora de pensar en trabajar como freelance es que vas a tener que convivir permanentemente con la incertidumbre.

Y digo convivir con ella, no gestionarla. Esto te lo explica Raúl Hernández González en su artículo: Gestionar la incertidumbre. O no, que total qué más da

Y si te da pereza leer, te lo cuenta en este capítulo su podcast: Diarios de un knowmad – Sentirse «cómodo» sintiéndose incómodo

¿Entonces no merece la pena hacerse freelance? Si lo haces sólo por dinero y/o no sabes convivir con la incertidumbre, la respuesta es NO.

Si valoras otras cosas, te lo cuento mañana… 😉

Quiero ser freelance (I)

Durante el pasado mes de agosto, como os comenté, he estado abierto por vacaciones. Y precisamente en ese artículo mencionaba un tema del que quería hablar: ser freelance.

Lo primero que tenemos que tener claro es que cuando hablamos de freelance en España, estamos hablando de un autónomo… con glamour, eso sí.

Y el hecho de ser autónomo conlleva una serie de obligaciones:

  • Darte de alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE).
  • Cotizar a la Seguridad Social.
  • Presentar impuestos trimestralmente (IVA e IRPF).
  • Llevar una contabilidad mínima.

¿Coste aproximado de todo esto? Pues, como casi todo, depende. Depende de tu volumen de facturación: cuanto más ganes (en muchas cosas), más pagas.

Concreto un poco. El alta en el IAE creo recordar que era gratuita (han pasado ya más de 17 años desde que lo hice), el coste de Seguridad Social irá en función de la base que elijas y los impuestos como te decía, en función de lo que factures.

Lo más sencillo es que para todo estos temas contrates los servicios de una asesoría, cuyo coste puede rondar los 50-60 €/mes.

Vamos al tema de las cotizaciones que es donde suele haber más confusión. Tanto cuando trabajas por cuenta ajena como cuando lo haces por cuenta propia, estás obligado a cotizar a la Seguridad Social.

Cuando lo haces por cuenta ajena, cotizas como empleado a la Seguridad Social (un 6,35% aproximadamente) pero también cotiza la empresa (un 29,90% aproximadamente) para la que trabajas por ti.

Cuando trabajas como autónomo, tú eres tu propia empresa, por lo que te toca a ti cotizar más, ya que tú eres trabajador y empresa. En este caso sería un 30%.

Todos los porcentajes que comentaba anteriormente son sobre tu base de cotización y aquí es donde vienen los líos.

Cuando trabajas para una empresa no hay lío, tu base de cotización se calcula en función de lo que cobres, con unos topes mínimos y máximos (1.050 € y 4.070,10 €, respectivamente en 2019), y sobre dicha base se calculan los porcentajes comentados anteriormente.

  • Es decir, que un trabajador que gane 2.000 € brutos al mes deberá cotizar 127 € (6,35%) y su empresa 598 € (29,90%).
  • ¿Y si gana 4.070,10 €? En este caso, serían 258,45 € y 1.216,96 €, respectivamente.
  • ¿Y si gana 10.000 €? Lo mismo que el caso anterior, porque una vez superado el tope, la cotización queda fijada en dichos topes.

Estoy hablando siempre de trabajo a tiempo completo y contratos indefinidos. El tema de los tiempos parciales tiene sus peculiaridades.

Si queréis detalle de todo esto, siempre podéis consultar en la página de la Seguridad Social: Bases y tipos de cotización 2019.

Ahora vamos con los autónomos. En este caso, la base mínima es un poco más baja (944,40 €).

¿Cuánto cotizaría un trabajador autónomo en cada uno de los casos anteriores? Pues depende de la base de cotización que haya elegido.

Como autónomo tienes la facultad de fijar esa base de cotización, que será sobre la que se calculen esos importes y otros, como las jubilaciones, etc…

Si elijo cotizar por la base mínima debería cotizar 283,32 € y si lo hago por la máxima debería hacerlo por 1.221,03 €, con independencia de lo que hubiera facturado.

«Entonces, está claro, elijo la mínima y pago menos»… sí, así es, pero luego no vengas quejándote cuando te jubiles diciendo que tu pensión es una mierda.

«Ah, bueno, entonces escojo la máxima». Bien, pero ten en cuenta que puede haber meses que no factures nada y tendrás que desembolsar 1.221,03 €…

Lo que hace mucha gente es comenzar cotizando por la base mínima y en el momento que se acercan a la edad de jubilación (más bien a los años que computan para el cálculo de la misma) cotizan por la máxima, aunque esto desde hace unos años tiene ciertas limitaciones, como podéis ver aquí: Régimen Especial Trabajadores Autónomos.

Hay 2 grandes diferencias a la hora de cotizar por cuenta propia:

  1. Tienes que cotizar todos los meses, aunque no generes ingresos.
  2. Puedes elegir tu base de cotización.

El primer punto evidentemente es un problema pero si estamos hablando del sector consultoría, esto no debería ser un problema, ya que tu nivel de ingresos en los períodos en los que factures debería cubrir de sobra esos períodos en los que tu nivel de ingresos sea menor.

En cuanto al segundo, tienes la libertad de elegir si confías en el sistema público de pensiones (¿has cazado algún gamusino?) o si vas guardando lo que dejas de cotizar debajo del colchón para cuando te jubiles o cuando vengan mal dadas. Esto es algo que no puedes hacer cuando tienes una nómina.

Resumiendo, que si estás planteándote lo de hacerte freelance tienes que asumir que le vas a tener que soltar a la Seguridad Social, como mínimo 3.339,84 €/año (cotización mínima x 12 meses).

Y un último ejercicio de reflexión. Imaginaos que una empresa os ofrece un salario bruto de 48.000 €/año o pagaros esa misma cantidad en facturas de 4.000 €/mes como freelance.

Con independencia de que nos quedan ver temas de IRPF, IVA y demás, vamos a ver qué sería más beneficioso para la empresa:

  • Salario de 48.000 €. El coste real sería de 62.352 €, ya que habría que sumar el 29,90% de las cotizaciones correspondientes.
  • Facturas por 48.000 €. Ese es todo su coste.

¿Y para el trabajador? Supongamos que cotiza por el mínimo:

  • Salario de 48.000 €. Habría que restar 3.048 € (6,35% de cotización), con lo que nos quedarían 44.952 €.
  • Facturas por 48.000 €. Tenemos que restar 3.399,84 € (30% sobre la base mínima), con lo que nos quedarían 44.600,16 €.

¿Qué fórmula pensáis que preferiría la empresa? Y eso que no entramos en temas de indemnizaciones por despido y demás…

Lo que quiero que quede claro es que 48.000 € en salario es mucho menos que 48.000 € en facturación.

Y también que una empresa que te paga 48.000 € está soportando un coste adicional, sólo en temas de Seguridad Social de más de 14.000 €.

Mañana sigo con este ejemplo y nos metemos con temas de IRPF e IVA.

De momento, ve echando números… 😉

LinkedIn: analizando algún dato

¿Las redes sociales son buenas? Pues como todo, depende de para qué y para quién… para alguien que quiera pasar el tiempo saltando de un sitio a otro, son perfectas 😉

Evidentemente, no se puede dar una respuesta general a esto, ya que habría que analizar qué tipo de red en particular y cuál es el objetivo que buscas con su uso.

Si hablamos concretamente de LinkedIn hay gente que piensa que únicamente con crearse un perfil le van a llover ofertas de trabajo; al igual que los recruiters piensan que van a poder «cazar» candidatos fácilmente… otros que se piensan que están en Tinder…

Personalmente, ¿para qué utilizo LinkedIn? Para estar en contacto con gente a la que le pueda aportar algo y/o que me puedan aportar a mí.

Aunque es cierto que no acepto todas las solicitudes de contacto, también es verdad que no soy demasiado restrictivo, lo que te lleva a veces a tener contactos que puede que no aporten nada, pero tampoco molestan.

Nunca he creído en lo de que el tamaño importe (aunque todos sabemos que en «ciertas cosas» sí importa), por lo que tampoco persigo acumular contactos por el simple hecho de acumular.

Y llegados a este punto, tras encontrarme un artículo de alguien que contaba cómo bajarte los contactos de tu cuenta, lo he hecho y aquí va un pequeño análisis.

Como dato curioso, puedo ver que hice el primer contacto en diciembre de 2007… con alguien a quien conocí en mi ámbito profesional pero que terminó convirtiéndose en un gran amigo (no sólo él, toda su familia) y con quien dejé de trabajar hace unos años (ya sabéis, que no soy barato), pero con quien podría volver a hacerlo en cualquier momento.

¿Trabajar con amigos? No, nunca. Hay amigos con los que no trabajaría jamás. ¿Trabajar con profesionales que además son amigos? Siempre… que nos cuadren las condiciones a ambas partes.

Y otro dato curioso ha sido ver cuál es el top 10 de empresas a las que pertenecen mis contactos:

  1. SAP
  2. SCL Consulting
  3. everis
  4. Freelance
  5. Indra
  6. Stratesys
  7. Accenture
  8. NGA Human Resources
  9. Techedge
  10. Repsol

Algo no muy raro para alguien que trabaja desde hace más de 20 años con tecnología SAP, especialmente en HR, desde hace años como freelance

Ah, y me gusta que se cuele Repsol en la lista ya que fue mi primer cliente, allá por 1997, lo que indica que antes de existir las redes sociales, había otras maneras de mantenerse en contacto.

¿Y tú? ¿Para qué utilizas las redes? ¿Cuál es tu top 10 en LinkedIn?

PD.- Aquí os dejo el artículo donde explican cómo bajarse los contactos: Cómo descargar contactos de LinkedIn y cómo convertir el archivo csv a Excel

¡Mamá, quiero ser artista!

A una madre, sólo hay una frase que le de más miedo que la que da título a este artículo y es: «¡Mamá, quiero ser autónomo!».

Vamos, a ver, alma de cántaro, no digas «autónomo», di «freelance», que queda mucho más cool. Pringar, vas a pringar lo mismo, pero tu madre se queda más tranquila y «viste» mucho más.

Si después de leer la entrada anterior en la que hablaba de SAP.iO, estáis pensando en lanzaros al mundo del emprendimiento, aquí os dejo una serie de artículos que escribí hace unos años y que siguen estando vigentes (a excepción de algunas cifras de impuestos que han variado): Freelance vs Empleado

Además, tened en cuenta que hay mucho «carnicero» suelto por ahí y que muchas veces la gente no sabe ni qué teléfono quiere

En resumen, que hoy me apetecía echar la vista atrás y recuperar algunas de las cosas que os pueden ser útiles a la hora de tomar decisiones. Y no sólo a vosotros, a mí también… 😉

Freelance vs Empleado (y IV)

¿A cuánto facturo la jornada? Esa es la gran pregunta una vez que alguien decide lanzarse a ser freelance. Y, como siempre, no hay una respuesta única… o sí: a lo que te merezcas. Que viene a ser lo mismo…

Pero vamos a hacer un ejercicio práctico. Imaginemos que alguien quiere ganar 48.000 € y se está planteando si hacerlo como empleado en plantilla o como freelance.

Como empleado en plantilla, está claro lo que tienes que hacer… encontrar una empresa que te haga una oferta, ponerte tus mejores galas (lo que tú entiendes por «mejores galas», quiero decir), ir a la entrevista, decir que tú estás bien en tu empresa pero que estás dispuesto a escuchar otras cosas (aunque tú sabes que estás hasta las narices y te explotan), que lo que te mueve no es el dinero (claro, claro…), poner tu mejor cara de póker (que llevas días ensayando delante del espejo, el mismo espejo traicionero que te hace ver que «eso» que llevas puesto son tus «mejores galas») y soltar lo de «yo ahora estoy en 45.000» sin que te tiemble la comisura de los labios ni pestañear excesivamente… Bueno, sobre esto no voy a hablar, porque nos sabemos todos la película.

Ahora bien, si quieres ser freelance, lo primero que tienes que hacer son cuentas… y aquí empieza lo divertido. Empecemos: quiero ganar 48.000 €. Vale, pues 48.000 € entre 12 meses, son 4.000 € y si esto lo divido entre 20 días de trabajo al mes, son 200 € al día.

De esos 4.000 €, te retendrán un 21% (o la mitad los 2 primeros años) a cuenta del IRPF y después tendrás que pagar los 255 € de autónomos (si cotizas por el mínimo), como te conté el otro día aquí. Con lo que te quedarían limpios, aproximadamente 2.905 €.

Mientras que ese mismo salario, dentro de una nómina, llevaría una retención del 18% y cotizaría a la S.Social por el régimen general, quedándote limpio, según la AEAT, aproximadamente (calculando 12 pagas al año), unos 2.471 €.

Hasta alguien de la LOGSE se dará cuenta que 2.905 es más que 2.471, perooooooooooooooooooooo…sup

  • ¿Y tus vacaciones? Quizás no tengas que hacer las cuentas con 12 meses…
  • ¿Y si te pones enfermo? Aunque es cierto que la condición de autónomo te convierte en Superman, ten cuidado con la kriptonita…
  • ¿Y si no tienes proyecto todo el año? Esos maravillosos tiempos desde que el cliente te pide una oferta, la presentas, te elige, te negocia el precio y empiezas a trabajar… te los comes tú.

Así que, yo que tú,  repasaría esas cuentas y empezaría a dividir por 8 meses, como mucho. Es decir: 48.000 / 8 = 6.000 €. Y esos divididos entre 20 jornadas al mes, te darían una tarifa de 300 €/día.

En resumen, que mi consejo es: piensa el salario anual que crees que mereces y divide esa cifra entre 160. Esa debería ser tu tarifa.

Evidentemente, hay circunstancias que pueden hacer que eso varíe, hacia arriba o hacia abajo: una asignación de 2 años en un proyecto, una necesidad muy puntual de un conocimiento muy específico… pero creo que como punto de partida, os puede valer.

Incluso para negociar conmigo 😉

Freelance vs Empleado (III)

Decíamos ayer…

Ya sé que tengo que hacer para ser freelance, pero eso ¿cuánto me va a costar? Poco: el IAE y el alta son gratis (o casi), autónomos (255 €, más o menos) y la gestoría (50-60 €).

Es decir, que al mes tienes que conseguir facturar poco más de 300 € para que el tema empiece a ser rentable…

Bueno, primero, una aclaración con lo de la Seguridad Social… ¿es tan poco? Sí, si decides cotizar por la base mínima, que es sobre lo que luego se calculará tu pensión en un futuro.

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Si eres un soñador y crees que para que cuando llegue la edad de jubilarte, habrá dinero para que puedas disfrutar de un merecido descanso junto con tu pareja moviendo (debería decir «rompiendo», a esas edades seguro que casca si te mueves mucho) tus caderas en Torremolinos, adelante puedes pagar más a la Seguridad Social…

¿Y el IVA? El IVA es algo que no es tuyo, tú sólo actúas como un mero recaudador. Te lo pagan tus clientes, se lo guardas a Hacienda y cada 3 meses se lo pasas. ¿Y si te lo gastas? Tienes un problema… a no ser que seas un club de fútbol, claro… que entonces el problema lo tiene Hacienda.

Ya, ¿y el IRPF? Pues como cuando trabajas por cuenta ajena: tendrás que pagar más cuanto más ganes. Así que no llores si tienes que pagar 50.000 €, porque eso querrá decir que te lo estás llevan calentito… además, no creo que llegues a eso, ya te preocuparás de antes de que pase eso de montar algún chiringuito para «distraer» un poco de dinero… o montar un club de fútbol.

Ejemplo práctico: le hago una factura de 10.000 € a un cliente. ¿Cuánto me tiene que pagar? 10.000 €.

Algunos diréis que me he quedado calvo con semejante reflexión… bueno, no ha sido realmente de eso, pero no vamos a hablar ahora de mis problemas alopécicos, que me distraigo del tema y no termino nunca.

  • Importe: 10.000 €  (porque tú lo vales)
  • IRPF (21%): -2.100 € (que te retiene el cliente, para entregárselos a cuenta a Hacienda)
  • IVA (21%): +2.100 € (que te paga el cliente, para que se los des tú a Hacienda al final del trimestre)
  • Total: 10.000 €

Esos porcentajes son válidos a día de hoy y sin tener en cuenta que durante los 2 primeros años te pueden retener la mitad, ni que antes de que yo termine de escribir sobre esto (que ya se está alargando más de la cuenta), puede haber subido el IVA 3 puntos más.

Venga, que ya lo tenemos casi todo… ahora sólo queda encontrar a quién le puedes cobrar 10.000 € por tu trabajo… ¿al mes?, ¿al año? Eso depende de tus expectativas y tus dotes de negociación, pero eso lo dejo para la siguiente entrega… 😉

Freelance vs Empleado (II)

Vale, asumo el riesgo: quiero ser freelance.

¿Qué tengo que hacer?

  • Hacienda: darte de alta en el Impuesto de Actividades Económicas y comunicar el alta de la actividad.
  • Seguridad Social: darte de alta como autónomo.

¿Qué obligaciones tengo?

  • Emitir facturas, con su IVA y su IRPF.
  • Presentar el IVA y el IRPF trimestralmente, junto con los resúmenes anuales.
  • Hacer la declaración de la Renta.

Mi consejo es que estos temas te los lleve una gestoría, lo que te gastas en dinero, lo ahorras en tiempo. Y es que desde el momento que te haces freelance tienes que hacerte a la idea de que eres Constantino Romero y que tu máxima debe ser: «El tiempo es oro».

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  • El tiempo que estés trabajando lo debes aprovechar, para justificar el «alto» precio que pagan por el mismo. ¿Y cuándo tienes una nómina no tiene que ser así? Pues sí, tiene que ser así, pero acostúmbrate a que la gente que tienes a tu lado te diga lo de: «ya, ¡pero tú eres freelance!».
  • El tiempo libre es sagrado. Aprende a administrar tu tiempo desde el principio. Personalmente, esa es mi motivación principal para trabajar por cuenta propia: gestionar mi tiempo. Y no siempre lo consigo.
  • El tiempo es finito. No puedes decir que «sí» a todo. Ya sabes, no eres Jack Bauer.

Por esto mismo, debes optimizar tu tiempo, para dedicarlo a lo que realmente te va a dar un rendimiento… en lugar de estar 3 días con la facturación, dedícate a formarte en tu área, por ejemplo.

Vale, pero seguimos sin hablar de dinero… y se supone que aunque no deba ser mi principal fin, algo de dinero debo de ganar con esto, ¿no? Está claro, pero eso te lo cuento otro día… que mi tiempo es oro 😉

Freelance vs Empleado (I)

depende
En los años que llevo trabajando, he ido pasando por distintas facetas: empleado por cuenta ajena, freelance, empresario… Algún día imagino que llegaré a lo de «jubilado», aunque para ello confío más en la Primitiva que en el sistema de pensiones, pero ese es otro tema.

De lo que voy escribir es de algo que me han preguntado varias veces: «¿freelance o empleado?». Y mi respuesta es clara, concisa y siempre la misma: «depende».

«¿De qué depende? De según como sé mire todo depende…» (Jarabe de Palo, dixit).

A la hora de evaluar la posibilidad de ser freelance, habría que tener en cuenta:

  • Situación personal: si en mi casa sólo trabajo yo, tengo 2 hipotecas y 7 churumbeles, puede que me cueste más dar el paso.
  • Capacidades objetivas: no necesitas ser «el mejor», pero sí tener un alto grado de conocimiento y especialización. Si no es así, tu trayectoria será muy corta y/o poco rentable.
  • Red de contactos: y no estoy hablando de «enchufes», sino simplemente contactos de trabajos anteriores, amigos, conocidos… alguien que en un momento dado pueda necesitar de unos servicios que tú puedes ofrecer.

Ventajas que tiene ser freelance:

  • Independencia: tú decides dónde te metes y si asumes o no ciertos riesgos. Se acabó lo de ir a un cliente y ver que en tu CV lo único que reconoces es tu nombre y apellidos. Eres dueño de tu tiempo (mientras seas capaz de gestionarlo de manera correcta).

Desventajas de ser freelance:

  • Inseguridad: no sabes cuándo llegará el siguiente proyecto. Seguramente, cuando estés hasta arriba en otro, no cuando estés buscando…
  • Aislamiento: hay gente que necesita estar rodeada de un equipo, tener alguien a quien consultar, relacionarse con gente… aunque la mayoría de las veces esto es compatible, porque sueles formar parte de un equipo de un proyecto.
  • «Sobredosis»: empiezas a coger cosas sin ser consciente de tus limitaciones… más que de las tuyas, de esa maldita dimensión llamada tiempo y llega un momento en que te das cuenta que tendrías que estar 24 h/día trabajando… y os aseguro que eso suele ser complicado. A no ser que te llames Jack Bauer, que entonces sí… entonces puedes desarmar una célula terrorista, morir y resucitar un par de veces, perder y recuperar a tu mujer, tontear con tu compañera y visitar 4 países en un día… pero tú no eres así y, si lo fueras, no sería ni divertido ni apasionante, te lo aseguro. Si lo fuera, ya habríamos visto una temporada titulada: «24: Jack Bauer contra la SPRO».

24

Según esto, tiene más desventajas que ventajas, pero aún así, aunque parezca una incongruencia, yo lo recomiendo. Simplemente, tienes que analizar tus circunstancias y asumir el riesgo inherente que lleva esa opción.

Seguiré con este tema, pero es importante ver que, de momento, no he hablado de dinero. Si esa es tu motivación principal, no te hagas freelance, preséntate a unas elecciones 😉