Predicar en el desierto

Hace año y medio escribí un artículo intentando explicar a qué me dedicaba. Pasado este tiempo, la situación no ha cambiado mucho, aunque cuando me preguntan ahora, suelo responder con esta expresión: «a evangelizar».

Sigo aprendiendo, enseñando y colaborando, para estar preparado para la que se nos viene tenemos encima. Y me creo que todos vamos en la misma dirección, pero la realidad es muy distinta.

Unos porque se piensan que su formación es responsabilidad de su empresa; otros porque se piensan que las cosas se aprenden solas y los otros porque piensan que tener un buen profesional por 30 €/h es algo realista.

Y mientras pasa todo esto, va pasando el tiempo… y se va acercando 2025.

Por eso, desde aquí, me permito pensar en alto:

  • Como trabajador: tienes mil opciones para formarte por tu cuenta y/o permanecer actualizado. Si tu empresa no lo hace, interpreta el mensaje.
  • Como consultora: no vale con comprar manuales y soltárselos a personas que están ocupadas al 100% o más. Deberías facilitar y promover la formación; mejor dicho, el aprendizaje. ¿Y si después se van? Será mejor que si no haces nada y se quedan.
  • Como cliente: si pagas tarifas «ajustadas», tendrás servicios «ajustados» y difícilmente las consultoras podrán aplicar lo comentado en el punto anterior.

En definitiva, que si todos pusiéramos un poco de nuestra parte, quizás estemos a tiempo de evitar hacer los proyectos que hicimos hace 20 años… pero no estoy muy seguro porque alguno se piensa que la solución de todo es llamar a 20 recruiters y que se maten por buscar algo que no existe… y menos al precio que se pretende pagar.

Y lo mejor es que, cuando comento todo esto, en mi labor de «evangelización», todo el mundo tiene claro que hay que hacer algo, pero… ¿tú lo haces?

Así que, visto lo visto, creo que voy a cambiar lo de «a evangelizar» por «a predicar en el desierto»… 😉

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