Trabajando con personas: una historia muy personal

Hace casi 13 años estaba trabajando en un proyecto de migración e impartiendo formación para SAP, cuando recibí una llamada.

A un familiar le habían diagnosticado un cáncer y había decidido tratarse en un centro alejado de su ciudad de residencia.

Por circunstancias que no vienen al caso, era complicado que nadie de su familia más cercana (si hablamos de parentesco estricto) pudiera acompañarle en los 2 meses que duraba el tratamiento.

Yo trabajaba por mi cuenta desde hacía unos años y decidí dejarlo todo. Cuestión de prioridades.

Como os decía, estaba en un proyecto, en el que había ido todo bien y tan sólo quedaba pendiente una sesión de formación al usuario, que bien se podía posponer hasta mi vuelta.

Pero a su vez tenía una formación planificada en SAP, un curso de 4 semanas con 12 personas que empezaba el lunes y estábamos a viernes.

A simple vista, el problema grande se lo generaba a SAP; lo del proyecto era una nimiedad.

¿Qué pasó? En SAP buscaron una solución de urgencia y consiguieron salir del paso. Jamás me echaron en cara mi decisión y, como sabéis, he seguido trabajando con ellos todos estos años.

¿Y en el proyecto? El proyecto era a través de una consultora “grande”, de esas que ponen el nombre y subcontratan el 80% de los recursos (no siempre es así, pero en ese proyecto fue literalmente así).

Bien, pues el “responsable” de la consultora me dijo que de ninguna manera, que no me podía a ir.

Le dije que no era una opción no irme y que además había hablado con el cliente final (había trabajado con ellos previamente y tenía confianza) y me habían dicho que no había ningún problema.

Aún así, el patético “responsable” siguió con sus bravuconadas, que de nada le sirvieron.

Miento, sirvieron para que pasados unos meses dicha consultora volviera a buscar un perfil similar al mío.

Cuando lo recibieron, me dijeron que estaba vetado y yo les dije que muy bien, que yo no tenía ningún problema con ellos, pero que si en el proyecto participaba el “responsable, el veto no venía de su parte, sino de la mía.

Con ese tipo de personas no quiero saber nada.

Con la consultora he vuelto a colaborar, de manera indirecta, pero con ese “personaje” nunca jamás.

Y no es una cuestión de rencor, es una cuestión de principios.

Recientemente, he tenido la mala fortuna de volver a encontrarme con esa “maldita y larga enfermedad” y aunque las circunstancias no eran las mismas, si han vuelto a darse situaciones parecidas.

Esta vez le afectaba a un familiar más directo pero éramos más a la hora de poder estar cerca.

En cualquier caso, nos hemos ido adaptando a las necesidades y en mi caso concreto se han visto afectados, en mayor o menor grado, un par de clientes con los que estaba trabajando y muchos compañeros o posibles futuros colaboradores, ya que he tenido que dejar cosas aparcadas.

De ninguno de ellos he tenido el más mínimo reproche, al contrario, me han apoyado en todo momento.

Con gente así es con la que me gusta trabajar.

Y este es una de las mayores ventajas de trabajar por tu cuenta: poder elegir trabajar con PERSONAS.

Lo demás, son sólo negocios.

Llevo años trabajando por mi cuenta y cuando a veces me preguntan si merece la pena, no tengo la menor duda.

Trabajar así me permitió acompañar a ese familiar y estar con mi padre en sus últimos momentos.

Ya avisé que era una historia muy personal… 😜

4 comentarios sobre “Trabajando con personas: una historia muy personal

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