Objetivos 2019

Este año no voy a ser muy original y me voy a fijar únicamente 2, los que no cumplí el año pasado:

  • Impartir 1 curso en inglés.
  • Perder 10 kilos (en 2018, eran 12 y me quedé a medias).

Y como secundarios, mantengo estos de 2018, con las mismas cifras.

  • Conseguir 4 clientes nuevos.
  • Escribir más de 132 entradas en el blog.
  • Tener más de 65.000 visitas en 2019.

La clave para conseguirlos sólo es una: vencer la pereza.

Medios hay más que suficientes, tanto para el uno como para el otro, y el tiempo sólo es cuestión de priorizar unas cosa sobre otras. Lo que no quiere decir que sea fácil, ¿eh?…

Como en años anteriores, iré publicando mis (no) progresos, mes a mes.

Y vosotros, aparte de lo del gimnasio, el inglés y dejar de fumar, ¿qué os proponéis para 2019? 😉

Echando la vista atrás

A pocas horas de que termine el año, toca hacer un rápido repaso a los objetivos que nos propusimos a principios de año. En mi caso, fueron estos:

  • Conseguir 4 clientes nuevos.
  • Escribir más de 132 entradas en el blog.
  • Tener más de 65.000 visitas en 2018.
  • Impartir 1 curso en inglés.
  • Perder 12 kilos.

Los 3 primeros los he conseguido (gracias, en parte, a vuestra ayuda), pero los 2 siguientes siguen en la lista de «pendientes».

Podría engañarme y contar como medio conseguido el objetivo del inglés, porque participé en algún proyecto, pero no sería nada más que eso: engañarme.

Sobre los kilos, perdí más de la mitad, lo cual no está mal del todo para lo poco que hice por conseguir el objetivo.

En cualquier caso, ya tengo claro cuáles van a ser los 2 primeros (y puede que únicos) objetivos para 2019.

Y a vosotros, ¿cómo os ha ido este año? Venga, que puede que aún estéis a tiempo de cumplir, antes de que nos den las uvas.

Sea como sea, espero que haya sido un buen año, pero siempre peor que el que está por llegar… ¡a por el 2019!

Objetivos 2018

En vista de que alguno me habéis preguntado por los objetivos de este año y que me he mojado en un post de Bonillaware, como hice el año pasado, seguiremos con la tradición.

He mantenido los tres del año pasado, aumentando las cifras (ya sabéis, mejora continua), y he añadido dos típicos, pero no precisamente sencillos (lo que no cuesta no se valora):

  • Conseguir 4 clientes nuevos. El año pasado me marqué 3 como objetivo y fueron 6.
  • Escribir más de 132 entradas en el blog. En 2017, el objetivo estaba en 120… y lo pasé por 1.
  • Tener más de 65.000 visitas en 2018. Esto depende, en gran parte, de vosotros.
  • Impartir 1 curso en inglés. Este será el que más me cueste, porque mi nivel actual es «Presidente del Gobierno de España». Me basta con obtener el nivel «ex Presidente del Gobierno de España».
  • Perder 12 kilos. El día 8 de enero os digo cuál es el punto de partida… Este tampoco será sencillo, lo sé, aunque cuento con la ayuda de un reputado nutricionista, que es capaz de darte una dieta milagrosa en sólo 2 palabras: «come menos».

Venga, se abren las apuestas en Bet365, ¡a ver qué pasa el 31-12-2018! 😉

¿Cuánto cobras? ¿Es mucho o poco?

En el siguiente video hablan de los beneficios de conocer el salario de tus compañeros, con el fin de poder saber si estás bien pagado o no, entre otras cosas, y aunque soy un firme defensor de la transparencia no tengo muy claro si es una práctica que se pueda llevar a cabo en todas las empresas.


 
Personalmente, nunca he negociado un salario comparándome con otros ni he permitido que nadie lo negociara así conmigo. Me da igual lo que ganen los demás, intento pedir algo acorde con el valor que puedo aportar a la compañía; y lo mismo a la hora de retribuir a alguien: cada uno debe ganar en función de lo que aporte o genere.

Recuerdo una vez que alguien que dependía de mí se sintió agraviado porque a él le tocó realizar una labor que le reportaba menos ingresos que a otro compañero y vino a pedirme explicaciones sobre porqué no podía realizar él ese trabajo. El proyecto era para un cliente brasileño y el idioma de trabajo era inglés. Le escuché atentamente y sólo le hice una pregunta: «¿Sabes hablar inglés y portugués como tu compañero?». No hubo más preguntas.

Volviendo al tema, creo que puede ser positivo el tema de conocer los salarios, pero no sólo eso: salarios, objetivos, rendimiento, evaluaciones… Algo demasiado utópico quizá, pero lo que es evidente es que no podemos seguir trabajando como si estuviéramos en los años 70, debemos trabajar por objetivos, trabajar menos y trabajar mejor ; es decir, trabajar para vivir y no vivir para trabajar.

Evidentemente, si tengo una cadena de montaje donde la gente únicamente aprieta tuercas, puedo quitar a una persona y poner a otra, pero si me dedico a vender conocimiento, la cosa es algo más compleja… 😉

¿Y tú, te consideras bien pagado?

Trabajar por objetivos

Cada vez está más de moda el hecho de trabajar por objetivos y es algo en lo que, personalmente, estoy muy de acuerdo e intento aplicar en la medida de lo posible: si te encargo un trabajo para dentro de 15 días, me da igual que lo hagas poco a poco o lo hagas la última noche, si el resultado al final es satisfactorio. Cada uno sabrá cómo gestionar su tiempo.

chinosLa semana pasada salió en las noticias el caso de un informático estadounidense que subcontrataba su trabajo en China. Mi primera reacción al leer la noticia fue de incredulidad y sorpresa, a la vez que pensaba en la jeta que tenía el tío, pero… pasados unos días, pensando en el tema dije: «¿y por qué no?».

Me explico: la empresa le encarga una labor, por la que le paga un determinado salario. Si él decide invertir parte de ese salario en buscar a alguien que realice ese trabajo, ¿qué hay de malo en ello? Dejemos de lado las cuestiones de privacidad de datos de la empresa y demás, hablo sólo de resultados.

La empresa le paga a «el listo» una cantidad de dinero por tener unos resultados. «El listo» invierte parte de ese dinero en buscar una solución para obtener esos resultados. La empresa consigue su objetivo, «el listo» tiene menos ingresos y más tiempo para sus cosas y «los chinos» obtienen una retribución por su trabajo. ¿Dónde está el problema?

¿Que la empresa le está pagando a «el listo» porque lo haga él? Ah, pensé que lo que buscaba la empresa era unos resultados…

Ya, pero es que la empresa podría pagar mucho menos por ese trabajo, si se lo encarga directamente a «los chinos»… Probablemente, pero pídanle explicaciones a la persona que le encargó la labor a «el listo».

Entonces, ¿la opción es trabajar como chinos? No lo creo, pero en este caso concreto si tendría clara mi decisión: «el listo» sería ascendido inmediatamente.

Si donde pone «el listo», poner «mi proveedor», y donde pone «los chinos», pone «software factory», quizás esta historia nos sea más que familiar… aunque me temo que los resultados, la mayoría de las veces, no son los mismos 😉