Voy para ministro

Quizás el título del artículo os sorprenda un poco, especialmente si me conocéis un poco ya que todo el tema de la política es algo que me aburre soberanamente.

Si vais a mi perfil en LinkedIn podéis ver que me autodenomino «Consultor en Sentido Común», lo cual es un desastre para temas de SEO y todas esas cosas pero me ayuda a que la gente me mire mejor que cuando digo soy «Consultor SAP». Ya conté hace unos años la reacción que produjo eso en un taller de storytelling

Storytelling: que no te cuenten cuentos

Aún así, tampoco os creáis que me va tan mal con lo de «Consultor en Sentido Común» porque aunque alguna vez he dicho que es algo que no está valorado y que la gente no suele apreciar, el algoritmo de LinkedIn no dice lo mismo y resulta que hay cientos de vacantes para ese perfil…

No sé yo, si este algoritmo es muy fiable… 🤣

La realidad es que, algoritmo aparte, no he recibido nunca una llamada de un recruiter para ofrecerme un puesto de «Consultor en Sentido Común», sin embargo como consultor SAP (de cualquier módulo, ¡qué mas da!), programador ABAP (incluso de junior, a mi respetable edad), desarrollador Fiori (sin saber lo que piden) o arquitecto de sistemas (con sueldo de aparejador) recibo varias ofertas casi todas las semanas…

Vamos, lo que yo pensaba, que lo del «Sentido Común» no vende, peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeero la semana pasada me topé con este artículo en «El Mundo»: «La gran locura de la oficina: cómo la burocracia y la rutina destrozan las empresas»

Es un artículo de suscripción (un día hablaré de todos los servicios a los que estoy suscrito), por lo que quizás no tengáis acceso a él pero os dejo la entradilla del mismo para que os hagáis una idea:

Ristras de ‘emails’, maratón de reuniones vía Zoom, ‘apps’ para evaluar a compañeros… El día a día de miles de empleados es una involuntaria carrera hacia la improductividad. El asesor Martin Lindstrom propone cambiar esos hábitos en su ensayo superventas ‘El Ministerio del Sentido Común’ (Deusto)

«La gran locura de la oficina: cómo la burocracia y la rutina destrozan las empresas»

Un montón de verdades que hacen ver lo absurdo de muchos de los procesos con los que nos toca lidiar en nuestro día a día; simplemente por el hecho de no pararse a pensar si lo que estamos haciendo tiene algún sentido o si se podría hacer de otra forma.

En el mismo hace referencia al libro «El Ministerio del Sentido Común» de Martin Lindstrom, autor de otra obras también interesantes como «Buyology» o «Small Data», así que no tuve otro remedio que hacer lo que hice y al día siguiente tuve en mis manos lo que me ha hecho dar ese giro en mi carrera y tener claro que quiero ser ministro… 😉

Podría poner alguna captura el contenido del libro pero es que tendría que fotografiar cada una de las hojas, pero para que os hagáis una idea, así empieza la sinopsis del mismo:

Echas un vistazo a tu correo electrónico y descubres que te han incluido en una conversación que ya tiene más de ciento cincuenta mensajes. Estás en tu octava reunión de Zoom del día y la pantalla ha vuelto a congelarse, escuchándose por enésima vez: «No, espera; no, tú primero». Y aún te queda por asistir a una interminable presentación de PowerPoint que podría haberse resumido en una página. ¿Te suena?

«El Ministerio del Sentido Común» de Martin Lindstrom

Lo que no tengo muy claro yo, la verdad, es si puede haber algún partido político interesado en instaurar este Ministerio… 🤔

4 comentarios sobre “Voy para ministro

  1. Muy bueno este artículo, más razón que un santo, pero ahora parace que el sentido común no vende, no interesa…

  2. Excelente Antonio, recuerdo este término «sentido común» en la conducción de un coche u otra máquina que suponga estar atento para estar seguro, pero nunca desde el punto de vista de nuestro día a día que ya por si sólo exige mucha atención en respuesta rápidas a cualquier solicitud. Merecidas gracias por compartir. 🙂

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