¿Nos engañan o nos dejamos engañar?

Año tras año me sigue sorprendiendo que siga habiendo casos de personas que caen en conocidos timos como el de la estampita y el tocomocho, por no hablar de otras variedades de timos más sofisticadas.

En cualquier caso, siempre me asalta esta duda: ¿tiene algún derecho a reclamar «el timado» cuando era él quien pensaba aprovecharse del otro?

Evidentemente, no estoy a favor de este tipo de prácticas y tengo claro que hay que perseguirlas, pero también es cierto que a veces nos dejamos engañar.

Por ejemplo, si a mí alguien me ofrece un curso de SAP que oficialmente cuesta 6.800 € por casi la mitad de precio, cuanto menos sospecharía un poco…

Lo primero que haría sería hacer una simple pregunta:

  • ¿Sois un programa oficialmente homologado por SAP?

Se me ocurren otras como:

  • ¿Ese «título propio» que ofrecéis dónde está reconocido?
  • ¿Qué certificaciones tienen los instructores?
  • ¿Las prácticas que ofrecéis en empresas son remuneradas?

Una vez respondidas estas preguntas, tendría más elementos para valorar si realmente es una oferta tan interesante cómo quiere aparentar.

Yo, de momento, me he permitido hacer un par de preguntas a una de estas escuelas que debe estar haciendo una campaña en Facebook Ads ya que, un día sí y otro también, me aparece su publicidad:

Cuando me contesten, os digo.

De todas formas, ya he contado alguna vez cómo suelo responder a la pregunta que a veces me llega de dónde puedo aprender SAP… y siempre que me preguntan por alguna de estas «opciones alternativas» mi respuesta es la misma: «Cada uno es libre de hacer con su dinero lo que quiera. Yo, lo donaría antes a una ONG».

Por supuesto, podéis pensar que es una opinión condicionada, ya que yo colaboro dando formación oficial con SAP pero, en su momento, cuando me quise formar, fui allí y desembolsé una cierta cantidad (no pequeña)… y en ese momento también había opciones «más baratas». Hoy, volvería a hacer lo mismo.

Me parece perfecto que haya empresas que intenten sacar rendimiento a todo esto, pero siempre dentro de la legalidad y no jugando con la ilusión de las personas.

Es decir, son muy libres de hacer una oferta formativa de ese área, pero dejando claras las condiciones, para que nadie se lleve a engaños.

Y si hablo de este caso concreto es por el hecho de que me aparece cada día que entro en Facebook, pero hay más casos así y, probablemente, alguno de los que me leéis habéis sido alumnos de alguno de esos programas.

Si os han valido de algo, perfecto, me alegro por vosotros y me alegro de que hayáis amortizado la inversión, pero también conozco casos en los que la gente se ha sentido engañada… y eso es lo que realmente molesta, que se juegue con las ilusiones de la gente.

Y aquí viene lo que planteo en el título del post: ¿nos engañan o nos dejamos engañar? 😉


Actualización 31/03/2019

Como alguien me ha preguntado por las respuestas que me dieron a mis preguntas, os cuento cómo está el tema.

Al día siguiente recibí un «me gusta» en mi comentario y vi que me habían contestado…

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…pero esto es lo que me encontré al ir a revisar la respuesta:

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Como estoy convencido de que todo era un «desgraciado error», volví a insistir y…

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…no he vuelto a tener respuesta. Deben estar muy ocupados.

En cualquier caso, desde aquí dejo abierta la posibilidad de que respondan en los comentarios, facilitando la documentación que tengan que les acredite como un centro de formación SAP oficialmente homologado.

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