Quiero un teléfono para llamar y whatsapp

– Hola, buenos días, querría un móvil.

– Bien, ¿para que lo querría?

– Para llamar.

– ¿No necesita nada más?

– No.

– Bien, tengo lo que necesita…

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– ¿Tiene whatsapp?

– Mmm… no, no me dijo que lo necesitara…

– Quiero un iPhone último modelo.

– ¿Sólo para llamar y whatsapp?

– Sí.

– Bueno, creo que quizás sea un modelo muy avanzado para sus necesidades y puede que se le vaya de precio…

– Lo quiero, no hay problema con el precio.

– OK, aquí lo tiene… son 859 €.

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– ¿Está usted loco? Lo quiero por 300 €.

– Lo siento, pero ese modelo a ese precio no lo tenemos… quizás otra marca o un modelo inferior…

– ¿Pero se puede llamar y tiene whatsapp?

– Sí, claro… ¿qué le parece este por 299 €?

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– Bien, resérvemelo. Mañana vendrán a por él.

Antes de seguir leyendo, pensad que en lugar de necesitar un teléfono, lo que quiero es hacer un proyecto… en el que lo único que tengo claro es que quiero algo que funcione y pido ofertas con esas “especificaciones”.

Recibo distintas propuestas, con un rango de precios muy dispar, ya que puedo hacer llamadas con un “el teléfono de Gila” o  con un smartphone último modelo.

Finalmente, me decido por el término medio, para no quedarme corto ni pasarme, aunque realmente me estoy pasando, ya que para las necesidades que tengo (llamadas y whatsapp) podría cubrirlas con una opción más económica, pero eso suponiendo que sepa realmente qué es lo que quiero… que es mucho suponer.

Bueno, en cualquier caso, he tomado una decisión y me voy a comprar mi teléfono (hacer mi proyecto) por 299 €. Hemos terminado, ¿no? Sigamos leyendo…

– Hola, venía a por el teléfono que dejo encargado mi hijo ayer…

– Sí, aquí lo tiene: son 299 €.

– Lo siento, pero no estoy dispuesto a pagar ese dinero. Me tiene que hacer una rebaja no inferior al 20%… no estoy dispuesto a pagar casi 300 € por un teléfono sólo para llamar y mandar whatsapps.

– Ya le comenté a su hijo que había opciones más económicas…

– Bien, pero es que queremos ese modelo… 

Efectivamente, no habíamos terminado, aún toca lidiar con “papá Compras” que lo que realmente quiere es no rascarse el bolsillo más de lo necesario y llegados a este punto o consigue el Samsung por 240 € o le dice al hijo que con el primer modelo le vale, que el whatsapp no es imprescindible.

Suponiendo que finalmente se hace con el Samsung, el hijo lo primero que hará será decir:

– ¿Cómo me conecto al Apple Store? ¿Cómo? ¿Que con este teléfono no se puede? ¡Pues vaya mierda!

Eso siempre que no hubiera aparecido un vendedor “avispado” y le hubiera dejado el iPhone a 150 €…

Probablemente, todo sería más sencillo si aplicáramos el sentido común y fuéramos todos más honestos.

 

 

¿Y si fuéramos todos más honestos?

Llevaba meses pensando en escribir un post sobre este tema, pero ha sido la publicación de esta noticia (http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2016-04-29/cnmc-indra-ibm-iecisa-atos_1191015/) lo que me ha hecho lanzarme finalmente.

En el artículo se habla de supuestas irregularidades de alguna compañías en el sector IT, algo que no voy a entrar a valorar, ni siquiera si están todas las que son o son todas las que están… Me importa más el fondo de la cuestión: la falta de honestidad.

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Haciendo algo de memoria, se me vienen a la cabeza algunas frases que he podido oír a lo largo de estos años de trayectoria profesional, en las que, como podéis leer, hay para todos:

No le puedo dar el proyecto a X porque no puedo correr el riesgo de que salga mal y que me pidan explicaciones. Sé que si se lo doy a Y, aunque salga mal, nadie me preguntará nada.

Donde pone X, poned el nombre de una consultora pequeña/mediana, donde pone Y, poned “una de las grandes”

Nos han llegado 5 ofertas, bastantes dispares, la verdad… hemos dicho que hay que implantar en un año, pero sabemos que nos llevará año y medio, mínimo.

Quizás, si hubieras especificado más los requisitos en la oferta y hubieses sido más sincero con los plazos, tendrías unas ofertas más acordes con la realidad, ¿no?

Bueno, ya sé que te has comprometido a que vaya la semana que viene, pero se me olvidó decirte que se casaba en 3 días… no te preocupes, una cosa es lo que se firma y otra lo que se hace…

No tardé mucho tiempo en salir de allí… bueno, sí, tendría que haber salido al día siguiente 😉

Quitad vuestro perfil de LinkedIn, que el cliente se va a dar cuenta de que no tenéis la experiencia que hemos dicho…

En este caso, fue un “honorable” competidor el que le pidió eso a sus empleados. Por cierto, se llevaron ellos el proyecto…

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¿Y qué podemos hacer para cambiar todo esto? Desgraciadamente, poco… mientras:

  • El precio sea el componente con mayor peso a la hora de valorar las ofertas.
  • Las consultoras presenten ofertas suicidas (no ya temerarias) “porque tenemos que estar”.
  • La formación se siga viendo como un gasto y no como una inversión.
  • Se valore más “el nombre” de una compañía que “los nombres” que la componen.
  • Sigamos trabajando en modalidad “proyecto encerrado”: se cierra un precio y quedas encerrado de por vida.
  • Se pidan recursos de 8 años de experiencia y se ofrezcan tarifas de 2 años.
  • Se ofrezcan recursos de 2 años y se pidan tarifas de 8 años.

Os invito a que sigáis añadiendo cosas… 😉