¡Esto es muy heavy!

Al hilo de un comentario de la entrada anterior, alguien comentaba que el hecho de obligarnos a tener que estar actualizados en las últimas versiones de SuccessFactors era un poco heavy… y lo es… aunque creo que hay cosas más heavies.

La semana pasada se publicó en Expansión un artículo en el que hablaban sobre cuál es el sueldo de los profesionales de IT. Si nos fijamos en el salario que se le adjudica a un profesional SAP en Madrid es de 43.000 €.

Por supuesto, al tratarse de un valor medio, hay que gente por debajo y por encima de ese salario, pero supongamos que cuando nos presentamos a un proyecto sucede lo mismo: habrá perfiles altos, medios y bajos, por lo que podríamos decir que ese es el salario medio del equipo.

Si a ese salario, le sumamos el coste que le supone a la empresa (Seguridad Social, infraestructura, beneficios sociales, provisión por despido…), la cifra se puede incrementar, aproximadamente en un 60% más, con lo que nos iríamos a los 68.800 €.

Es de suponer, que ese consultor medio se cogerá 1 mes de vacaciones al año y que, siendo optimistas, puede que le tengamos 1 mes más «parado» en la oficina… entre proyecto y proyecto, mientras el cliente te adjudica el proyecto y empiezas realmente a «producir», etc… es decir, que tenemos que dividir ese coste entre 10 meses, lo que nos da un coste mensual de 6.880 €.

Supongamos que trabajamos 20 días al mes y 8 horas a la semana (más bien que facturamos eso, lo que trabajamos es probable que sea «algo más», si dividimos el coste (6.880 €) entre los días (20) y las horas (8) nos da un coste por hora de 43 €.

Es decir, al final vemos que el coste por hora del consultor es su salario bruto dividido por 1.000 o, lo que es lo mismo, (lo entenderéis hasta los de letras), que su salario bruto es 1.000 veces lo que paguen por él a la hora.

Por supuesto, son grandes números y habrá gente que me discuta si el 60% de costes empresariales que meto sobre el salario es algo alto (echad cuentas y no se puede ajustar mucho más) o que estoy suponiendo que las jornadas facturadas anuales son pocas (160), pero estoy seguro que muchos firmaríamos si nos aseguraran eso a final de año para todos nuestros consultores.

El caso es que, siguiendo con el ejemplo, si tomamos los 43.000 € del artículo como referencia de un salario medio SAP y vemos que el coste de ese salario es de 43 €/h, ¿cómo es posible que luego se adjudiquen proyectos por 30 €/h?

Evidentemente, porque o el equipo no está suficientemente cualificado o porque está sobrecargado de trabajo, con lo cual la calidad se verá afectada, sí o sí.

Y no he metido en ningún momento, la variante de la formación… si tengo que formar a mi equipo, para que se recicle y/o esté actualizado, es a base de horas que no factura, aparte de los costes implícitos de la formación.

Ah, y además creo que uno de los objetivos de una empresa es ganar algo de dinero, no sólo cubrir costes… un detalle sin importancia que se me había pasado… 😉

En resumen, que lo que a mí me parece realmente sorprendente es que haya clientes que piensen que pueden tener un servicio de calidad pagando 30 €/h… ¡eso sí que es heavy!

Por lo tanto, volviendo al comentario que ha dado pie a todo esto, me parece correcto (con matices, que escribiré en otro artículo) el estar obligado a permanecer actualizado, pero siempre que todos seamos conscientes de lo que esto supone.

Como ya he dicho en alguna ocasión, todo sería más sencillo si fuéramos todos más honestos… 😉

PD.- Punto y minipunto para quien conozca el nombre del grupo de la foto que aparece en el artículo.

Sacyr y el mundo de la consultoría

(Volvemos a la carga… así que, aunque ya han pasado unos días, lo primero… ¡Feliz 2014!)

Seguro que a todos os sonará la noticia de Sacyr y el canal de Panamá. Básicamente, Sacyr ganó un proyecto frente a otros proveedores por un precio significativamente inferior al resto de los ofertantes y ahora pretenden cobrar más dinero.

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Asumiendo que el alcance del proyecto no ha variado y que las condiciones del mismo eran conocidas por todos los ofertantes, me surgen varias preguntas:

  • ¿El precio de la oferta de Sacyr era realista?
  • ¿Por qué el Gobierno de Panamá no descartó la oferta por temeraria?
  • ¿Qué derecho tiene Sacyr a pedir más dinero por algo que dijo que haría por menos?
  • ¿El Gobierno de Panamá tiene derecho a sorprenderse porque el proyecto no salga en el tiempo/coste previsto?

Ejercicio: cambiad «Sacyr» por el nombre de una consultora (preferiblemente, de «las grandes») y «el Gobierno de Panamá» por el nombre de un cliente (preferiblemente, «grande»). Seguro que la historia os suena familiar…

Sigamos divagando…

Si me pidieran construir la ampliación del canal de Panamá, diría que no tengo los conocimientos suficientes… si aún así me pidiesen que presentara una oferta, intentaría formar un equipo con los mejores ingenieros y técnicos sobradamente cualificados para llevar adelante el proyecto, intentaría calcular posibles riesgos y, lógicamente, ganar algo de dinero… Con toda seguridad, mi oferta no sería la más barata, pero muy probablemente sería la más honesta.

¿El resultado? Lo sabemos todos, el proyecto se lo llevaría una «constructora de las grandes», a un precio más «competitivo» … y si las cosas luego no salen, ya llegará el momento de pedir más dinero… De momento, habrá que ir subcontratando gente para salir del paso…

Y es entonces cuando recibes una llamada que te piden un ingeniero con 15 años de experiencia y 5 idiomas, por 30 €/h… y encima te dicen «tenemos un problema»… pero no «tenemos» de que lo tienen ellos, sino que el problema para él es común… y es entonces cuando tú le aclaras a tu interlocutor que no, que el problema es suyo… y que él único problema que puede haber entre nosotros es que se le ha olvidado un «cero» en la tarifa… Problema resuelto 😉

Total, que en cuestión de semanas, el adjudicatario del proyecto consigue formar un equipo de acuerdo a las condiciones económicas en la oferta y para Panamá que se van: Manolo, Benito y «La Lolita»…

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Y mientras se lían a tirar hormigón y darle al gotelé, los equipos jurídicos empiezan a trabajar para, pasados unos meses y con todo «empantanao», aparecer en el momento oportuno y decir: «uy, uy, uy… esto tiene muy mala pinta, es que esto no nos lo habíais dicho… ¡aquí hay que sanear!»…

PD.- Empecemos el año con humor… que ya nos iremos poniendo «serios» 😉