De pelucas y caretas

caretaHace unos meses decidí crearme un perfil de Facebook nuevo para temas profesionales. Al igual que tengo un par de cuentas Twitter, una personal y otra profesional.

El motivo de hacer esto no fue el de evitar que mis contactos profesionales no pudieran ver lo que hago a nivel privado, como se podría pensar… si no el contrario: que la gente que me conoce fuera del ámbito de trabajo no se aburra con los «rollos» que puedo colgar, ya que la mayoría no saben lo que es SAP… y yo creo que ya me rindo,  no soy capaz de explicárselo… «informático, informático» y listo… porque lo de «consultor» muchos tampoco lo pillan… «¿y te pueden consultar de cualquier cosa?»… 😉

Si la intención hubiera sido la primera, lo habría tenido muy complicado, ya que muchos de mis contactos los comparto en ambos ámbitos (y a mucha honra): tengo amigos que trabajan conmigo, amigos con los que «compito», amigos que son clientes, alguno que es proveedor… bueno, y también algún «enemigo», pero más por su parte, yo no suelo perder energías con esas cosas.

Lo importante es tener las cosas claras y saber diferenciar una faceta de la otra. Entre personas racionales, no es complicado. Sólo es cuestión de saber que tú no me puedes preguntar por el agrupador de subdivisión de personal para plan de horario de trabajo una noche de juerga y yo no puedo ir a una reunión disfrazado de Rafaella Carra 😉

En cuanto a la imagen personal, la privacidad y todas esas cosas, lo tengo claro: olvídate de las políticas de privacidad, opciones de configuración y demás… Lo que no quieras que vean los demás, no lo subas a Internet. Así no hay peligro alguno.

Por mi parte, siempre me fiaré más de alguien que se pone un disfraz y una peluca rodeado de amigos que de alguien que va por la vida con careta permanente, sin dejar ver nunca su verdadera cara.

PD.- Huele a Carnaval… 😉

La crisis es de todos

– Noticia de última hora: Se ha estrellado un avión con 435 pasajeros…
– Madre mía, ¡qué horror!
– …entre los fallecidos no había ningún ciudadano español…
– Uy, ¡menos mal!

Por increíble que parezca esa respuesta/pensamiento lo hemos tenido todos alguna vez ante una desgracia de grandes magnitudes, como si el hecho de que no hubiera ningún español disminuyera lo trágico del suceso…

Realmente lo que pasa es que las cosas son más o menos graves en función del grado de cercanía que tienen contigo. Y esto es lo que me está pasando en las últimas semanas,  en lo que se refiere a la crisis.

Aparte de lo que me ha podido afectar a mí personalmente (como a todos, pero no me puedo quejar), en 2-3 días se han puesto en contacto conmigo 5-6 personas con circunstancias personales variadas, pero todos con un denominador común: no lo están pasando bien, precisamente.

Con alguno de ellos he tenido una relación meramente profesional, con otros he tenido un trato más personal que se va distanciando con el tiempo, pero independientemente de eso lo que me han hecho ver es que la crisis no es algo de lo que se habla en los periódicos y que afecta a gente «sin nombre».

Me ha servido para ponerle nombre y apellidos a la crisis y ser consciente de que igual que ellos están en ese lado ahora, mañana puedo ser yo…

¿Qué podemos hacer? Intentar ayudar en la medida de lo posible, eso está claro, y darle la vuelta a la tortilla… porque, aunque todos tengamos claro que la culpa de todo es de los bancos y los políticos, quizás tengamos que mirarnos un poco el ombligo y ver si estábamos siendo consecuentes en nuestra forma de actuar…

En este artículo se habla un poco de eso (algunos comentarios lo rebaten, pero me gusta la idea del artículo): La generación que construyó España

Como dice Leopoldo Abadía esta es una crisis sobre todo de decencia y valores, de la que los únicos que nos pueden sacar somos nosotros mismos. Si esperamos algo de bancos y políticos, estamos apañados…

  • ¿Por qué están dejando caer a tantas familias y no se puede dejar caer ningún banco?
  • ¿Por qué no se crea «la familia mala» y le pasamos todas las deudas de los demás a esa?
  • ¿Por qué un senador tiene pensión vitalicia y un fontanero no?

Podría seguir con los «porqués», pero ¿para qué? 😉

Trabajando con personas

Ha pasado un mes desde que tomé la decisión de cambiar de rumbo mi vida profesional. En estos días, he hablado con mucha gente (amigos, colaboradores, clientes, «competidores»… por cierto, no son categorías excluyentes…) y ha habido una cosa que me ha llamado la atención: en un altísimo porcentaje, la primera pregunta que me habéis hecho ha sido: «¿Tú qué tal estás?».

Al principio, me sorprendía la pregunta porque no veía porqué iba a estar mal, por haber tomado una decisión totalmente voluntaria y meramente laboral. Después me he ido acostumbrando y ahora pienso que esa es la pregunta que responde al porqué del cambio: el trabajo es sólo trabajo, primero están las personas.

Gracias 😉

PD.- Estoy bien.