Quiero ser freelance (II)

Sigamos con el ejemplo de los 4.000 €/mes, pero antes de seguir, quiero dejar claro que eso de cobrar 4.000 € todos los meses, con independencia de si coges vacaciones o no, o si trabajas 10 ó 20 días un mes, es sólo un ejemplo.

En la vida real, lo habitual es que factures por los días que trabajes realmente y que no sea una cantidad fija al mes, aunque a veces puedes tener esa modalidad tipo «tarifa plana» y para el ejemplo, sigo con ella.

En caso de facturar esos 4.000 € al mes, mi factura tendría que tener el siguiente desglose:

    • Importe: 4.000 €
    • IRPF (15%): -600 €
    • IVA (21%): 840 €
    • Total: 4.240 €

De los 4.240 € que me pagan, 840 € no son míos, se los guardo a Hacienda y se los tendré que ir entregando trimestralmente en la declaración de IVA.

Y los 600 € que «me quitan», en concepto de IRPF, los tendrá que entregar a Hacienda trimestralmente mi pagador.

Por lo tanto, realmente, míos serían 3.400 € (4.240 – 840).

Una buena práctica, que yo sigo desde que empecé a trabajar como autónomo es tener cuentas separadas para el tema de impuestos.

Por ejemplo, en mi caso, cogería esos 840 € y me los llevaría directamente a otra cuenta, para tener claro que ese dinero no es mío.

Eso os puedo asegurar que os evitará muchos quebraderos de cabeza a la hora de tener que darle su dinero a Hacienda… 😉

En resumen, que si tengo en cuenta IRPF, IVA y la Seguridad Social (283,32 €, el mínimo) de la que hablaba ayer, en mi bolsillo quedarían 3.116,68 € de los 4.000 € facturados.

¿Y todo eso es mío? Pues no exactamente ya que todavía nos tocaría rendir cuentas ante Hacienda en la declaración de la renta.

Mes a mes, nuestro pagador nos habrá ido reteniendo el 15% (600 €) sobre los 4.000 € pero no es suficiente, ya que si ingresamos 48.000 € en el año, la retención tendría que ser superior.

En función de tus circunstancias familiares, la cifra puede variar, pero para el ejemplo, pensemos que correspondería a 21% de retención. Como nuestro pagador ya nos ha retenido el 15%, quedaría un 6% restante.

Si repartimos ese 6% (2.880 €) entre los 12 meses, serían 240 € menos al mes, con lo que finalmente podríamos considerar como cantidad neta de 2.876,68 €.

Ahora sí, esa es la cantidad con la que podríamos contar mes a mes.

Con estas mismas cifras (48.000 € y un 21% de IRPF), nuestra nómina sería así:

    • Importe: 4.000 €
    • S.Social (6,35%): -254 €
    • IRPF (21%): -840 €
    • Total: 2.906 €

Es decir, una diferencia de menos de 30 € (2.876,68 € vs 2.906 €) y, en este caso, a favor de trabajar como empleado con respecto a trabajar como freelance.

Vamos, que nosotros ganaríamos menos dinero (aparte de generar menos derechos de cara a jubilación y prestaciones) y la empresa se ahorraría más de 14.000 €. No parece buen negocio, ¿no? Bueno, para la empresa sí… 😉

Si lo miras así, con este ejemplo y estos números, no lo parece, pero… también puede pasar que factures más… y entonces la cosa cambia. O, por supuesto, que factures menos… y la cosa también cambia.

Por eso, una de las cosas que tienes que tener más clara a la hora de pensar en trabajar como freelance es que vas a tener que convivir permanentemente con la incertidumbre.

Y digo convivir con ella, no gestionarla. Esto te lo explica Raúl Hernández González en su artículo: Gestionar la incertidumbre. O no, que total qué más da

Y si te da pereza leer, te lo cuenta en este capítulo su podcast: Diarios de un knowmad – Sentirse «cómodo» sintiéndose incómodo

¿Entonces no merece la pena hacerse freelance? Si lo haces sólo por dinero y/o no sabes convivir con la incertidumbre, la respuesta es NO.

Si valoras otras cosas, te lo cuento mañana… 😉

SII: Suministro Inmediato de Información

A partir del 1 de julio de 2017, con la puesta en marcha del Suministro Inmediato de Información (SII), en España, muchas empresas se van a ver obligadas a informar de sus movimientos de IVA de forma cuasi inmediata (4 días, aunque en 2017 se ampliará el plazo a 8 días), con el objeto de «mejorar la asistencia al contribuyente y el control tributario» (Agencia Tributaria dixit).

Todo esto evitará que las empresas tengan que presentar ciertos modelos de manera regular, como venían haciendo hasta ahora, ya que será la propia Agencia Tributaria quien lleve ese control de manera inmediata. ¿Veis, si todo es por ahorraros trabajo? 😉

Básicamente, el proceso consistirá en enviarle información de las facturas emitidas y recibidas, así como de los pagos en metálico, a la Agencia Tributaria, mediante el intercambio de ficheros XML.

Además, debe enviarse la información con carácter retroactivo desde el día 1 de enero de 2017 y en un formato determinado y es aquí donde empiezan a aparecer los problemas, ya que puede que parte de la información que tiene que llevar ese formato no esté ahora registrada en mi sistema.

En vista de esto, todos los proveedores de software se han lanzado a implantar una solución que cumpla con este requerimiento legal, como no puede ser de otra forma.

SAP ha optado por una solución basada en eDocument (para generar los XML) y HCI (para gestionar/monitorizar los envíos), aquí podéis ver un video:

Sin entrar en detalle, la solución me parece correcta, eso sí, tengo claro también cuál debería ser el precio teniendo en cuenta que es algo necesario para cubrir un requerimiento legal… 😉

Por supuesto, aparte de la solución de SAP, hay proveedores que han sacado su propia solución o están haciendo desarrollos en muchos de sus clientes… ¿cuál es tu caso? ¿Cómo piensas salir de ésta?

PD.- Aquí os dejo un enlace a una wiki que ha creado SAP para este tema, donde podéis encontrar notas relevantes, el acceso al grupo de SAP Jam, etc… https://wiki.scn.sap.com/wiki/display/ERPFI/SII+SUMINISTRO+INMEDIATO+DE+INFORMACION+DEL+IVA

¿El IVA va o viene?

Decíamos ayer… (aviso, la gripe viene fuerte este año).iva

En el pasado debate sobre el Estado de la Nación, el amigo Rajoy anunció que las pymes y autónomos, que facturen menos de 2 millones de euros al año, tendrán la posibilidad de pagar el IVA cuando se cobre la factura, en lugar de cuando se emita, entre otras cosas.

A raíz de esto, han surgido varias cuestiones al respecto, aparte de la principal: ¿por qué me lo tengo que creer ahora si es algo que iba en el programa electoral del 2011 y no se ha hecho realidad?

Bueno, dejemos eso de lado, todos ponemos tener un «pequeño olvido». Vayamos a ejemplos prácticos…

  • Imaginemos que soy una cadena de gran consumo, que trabajo con multitud de pymes, unas que se pueden acoger a esa medida y otras no. Tendré que identificarlo de alguna forma y, muy probablemente, adaptar mis programas de gestión, lo cuál es posible que me lleve un coste… o comunicar a mis proveedores que si quieren seguir trabajando con nosotros, mejor que sigamos como hasta ahora…
  • ¿Qué mecanismo va a seguir Hacienda para saber cuándo he cobrado la factura? Me huele a más control por la Agencia Tributaria… no sé si me compensa tenerlos «pegados al cogote».
  • ¿Y qué pasa con las facturas que yo tengo que pagar? Pues eso, que hasta que no las pague, no me podré deducir el IVA. Es decir, lo que gano por un lado, lo pierdo por otro… Bueno, está claro que tengo que facturar más de lo que pago, pero no siempre es así… vamos, que al final perjudica al buen pagador / mal cobrador.

Sinceramente, el verdadero problema de todo esto creo que está en los eternos plazos de pago, que machacan la tesorería de muchas empresas.

Si realmente, el no cumplimiento de la fecha de pago llevará un recargo establecido por ley, creo que iríamos mejor… Sí, ahora se supone que lo hay, pero nadie se atreve a pedírselo al cliente, no sea que se enfade… Quizás, si fuera una tasa que pidiera Hacienda, como cuando ingresamos el IVA fuera de plazo, etc… iríamos mejor.

(Y, evidentemente, lo primero que tiene que pasar es que las Administraciones Públicas salden todas sus deudas… Vale, ahora he sido un poco mezcla de Angela Merkel y Peter Pan)

Esto me recuerda a una vez que colaboré para una consultora de «las grandes», con los que podías firmar condiciones de pago a 30, 60 ó 90 días, con descuentos del 10%, el 5% o 0%, respectivamente. Yo opté por 90 días, ya que no tenía prisa por cobrar, pero… pasado más de 1 año no había cobrado ninguna factura… que si el jefe de proyecto, que si administración, que si la suegra del conserje, que si la madre que le matriculó…

El problema se resolvió enviando un mail al Director de Compras, comentándole que en el próximo acuerdo que firmáramos, quería que me pusiera una cláusula que dijera: «pagaremos cuando estimemos conveniente, independientemente de la opción elegida por el proveedor»… A los 2 días, empecé a cobrar. Lo de la cláusula, no sé si lo cumplirá… no he vuelto a trabajar con ellos 😉