Desde hace años trabajo de manera independiente, colaborando con SAP, consultoras, clientes, profesionales independientes… gente con muchos años de experiencia, otros que están dando sus primeros pasos en este mundo… por lo que digamos que puedo tener cierta visión desde las distintas perspectivas.
Como suele pasar, nadie está en posesión de la verdad absoluta (ni yo 😉), por lo que a la hora de analizar cualquier situación, hay que tener en cuenta las distintas visiones.
Desde hace años, tenemos un problema encima de la mesa del que todos somos conscientes, pero sobre el que no tengo nada claro que estemos poniendo soluciones al mismo: la falta de talento cualificado para acometer los proyectos que se nos vienen encima.
Repito: talento cualificado. No digo consultores certificados, ni consultores con 20 años de experiencia.
De poco me sirve inundar el mercado (suponiendo que fuera capaz de captarlos) de nuevos consultores, si no me preocupo de que aprendan, más allá de que se certifiquen o no.
Para esto de SAP puede valer cualquiera, pero no cualquiera vale.
Después, tengo que darles una primera oportunidad, de la mano de gente con experiencia que les guíe.
Y cuando hablo de experiencia, no hablo de llevar 20 años haciendo lo mismo; porque las cosas en esos 20 años han cambiado «un poco».
E igual que digo 20 años, digo 5, que no todo depende de los «viejos dinosaurios», como yo, que llevar 20 años con algo no quiere decir nada, si llevas 20 años metido en una cueva.
«Ya, pero es que para eso, tengo que sacar a gente de proyectos, con lo que dejan de facturar, y además tengo que gastarme pasta en formarles».
A ver, Mari Carmen, vamos a formular la frase anterior de otra forma:
«Si invierto en actualizar a mi gente podré dar un mejor servicio, ellos estarán más motivados y estaremos preparados para el futuro inmediato«.
Es lo mismo, pero no es igual.
«Muy bien, Antonio, pero es que no me salen los números, con la tarifa de mierda que me paga el cliente, no me llega para dar un buen servicio, mantener mi estructura de mandos intermedios y socios triplicada que tengo hacer ese reciclaje e incorporar nuevo talento».
A ver, Mari Carmen, ¿te has planteado comentarlo con el cliente o simplemente no trabajar a esos precios absurdos?
Que sí, que si no te lo llevas tú, se lo dan a otros… ¿¿¿Y??? ¿Cuál es el problema?
Probablemente, ese sea el problema: que siempre se lo lleva alguien.
Si el amigo José Luis sacará su «irrechazable» pliego, con sus «magníficas» condiciones y este quedara desierto, quizás se plantearía que lo mismo hay que darle una vuelta.
Para ello, es importante también que el amigo José Luis levante un poco la cabeza y vea cómo ha ido evolucionando el mundo, desde que se metió en la cueva.
De esta forma, probablemente, José Luis pueda ser consciente de que el mundo «ahí fuera» ha cambiado y que esto debe conllevar un esfuerzo por parte de todos.
Y que si quiero tener un servicio de calidad, quizás sea cuestión de plantearme si esas tarifas cerradas a 3 años y esas subastas tipo zoco árabe al mejor postor han dejando de tener sentido… o como mínimo, si el precio de partida debe ser otro.
He participado en subastas de todo tipo, a lo largo de los años y recuerdo tanto holandesas, como japonesas y me sorprende que esos métodos sigan funcionando.
En la holandesa, el cliente pone un precio alto y lo va bajando progresivamente hasta que uno de los proveedores acepta el precio más bajo… o más bien hasta el momento en el que el resto prefiere rescatar su dignidad, en el último momento.
He visto como, una vez ganada la subasta, el departamento de compras correspondiente ha llamado al ganador y le ha dicho que qué rebaja le hacía sobre el precio ya cerrado en la subasta.
Esto pasa…

En la modalidad japonesa, la cosa cambia, es más parecida a la que ves en las películas, aunque con matices.
El precio va subiendo a intervalos regulares, a un ritmo e importes previamente establecidos y los proveedores deciden si pujan o no.
Podríais pensar que este modelo es mejor siempre, porque hasta que no llegue al precio que yo quiero, no me meto en la puja y listo.
Pues lo que suele pasar es que muchas veces la oferta inicial es sorprendentemente baja y siempre hay alguno que la acepta, por increíble que te parezca y se acabó el juego.
He visto cerrar alguna a los 2 segundos de abrirse, a un precio muy lejano del mínimo que me había marcado como mínimo viable.
Todos estos mecanismos se supone que buscan la transparencia, la igualdad de oportunidades, etc… pero la realidad es la que es y las cosas son como son.
¿Cómo podemos arreglar esto?
Sencillo: José Luis y Mari Carmen debería ser conscientes de lo que cuestan las cosas, tanto a la hora de comprarlas como a la hora de venderlas.
Y para ello es fundamental ser consciente de cómo funcionan las cosas ahora; no puedo seguir trabajando como hace 20 años.
Por cierto, que todo esto de las subastas se me ha venido a la cabeza porque en unos días tengo un vuelo y he recibido un mensaje para pujar por mejorar mi asiento…

Lo que me sorprende es que el precio de la puja empieza por 70 €, un precio que es más del 50% del precio al que compré el billete…

Otro ejemplo de una buena idea, mal ejecutada… 😉
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Hola Antonio, Muchas gracias por compartir tus conocimientos.
Sabes hace tiempo que hay algo que no me cuadra sobre las ofertas de SAP, específicamente sobre las soluciones Cloud, por ejemplo RISE. Te dicen que en cuanto a costos es mejor que una solución On-Premise, pero creo que esto no aplica para la solución Retail, ya que como los costos son por «cada llamada a un servicio» y dado que el volumen de datos es grande, el almacenamiento y procesamiento de datos incrementaría los costo significativamente. solo como ejemplo en la compañía que trabajo tenemos una MARC con 79.000.000 de reg. aproximadamente. Imaginas lo que seria el costo mensual considerando la cantidad de transacciones que se ejecutan para actualizar y consultar datos. Dado esto creo que una solución viable seria un concepto hibrido entre cloud y on-premise. ahora si consideras los tiempos de respuesta comparando cloud y on-premise…no me atrevería a apostar por una solución cloud.
Que piensas tu según tu experiencia.
Saludos Cordiales.
Atentamente,
Enrique Borroni
Hola Enrique, gracias por tus comentarios.
A simple vista, siempre apostaría por un entorno híbrido, de entrada. El cloud, a la larga, puede tener muchos costes ocultos.
En cualquier caso, cada cliente es un mundo y creo que es importante tener claro el caso de negocio antes de hacer cualquier movimiento.
Precisamente, hoy me he encontrado con este artículo que alguien ha referenciado en LinkedIn: https://finance.yahoo.com/news/alibaba-cloud-leverages-enosix-salesforce-120000939.html
Y creo que Alibaba también debe tener unos cuantos movimientos… 😉
El cloud tiene sus ventajas (la elasticidad para mí es la mejor) y sus inconvenientes (latencia, disponibilidad, costes variables…).
Saludos.
Hola Antonio,
Muchas gracias por tus comentarios.
Saludos.