Esa pregunta se la hace mucha de la gente que hace una formación en SAP e incluso obtiene su certificación, lo cual, supuestamente, le habilita para incorporarse a un mercado en el que no dejamos de lanzar mensajes de que somos pocos.
Aunque a veces, pueda haber también noticias que nos confundan…
Como comento en el artículo anterior, creo que meterse en el ecosistema SAP es una buena opción, porque es evidente que se necesitan más manos, incluso, alguna «cabeza pensante»; al menos, hasta que la IA nos lo haga todo.
Si eso es así, ¿por qué es tan complicado encontrar esa primera oportunidad?
A ver, creo que puede ser por distintos motivos; veamos algunos.
Una opción: has tirado el dinero.
Has hecho una formación en la que te prometieron el oro y el moro y a la hora de la verdad, la realidad era muy distinta.
¿Era una formación homologada?
¿No te dio que pensar que fuera mucho más barata que opciones similares?
Otra opción: te has formado en un centro homologado y no te has certificado.
No pasa nada, si has aprendido, puedes volver a presentarte a la certificación.
¿Y si no? Pues o bien no te lo han contado bien o puede que esto no sea lo tuyo.
Como digo siempre, para SAP puede valer cualquiera, pero no cualquiera vale.
Una más: «es que me habían prometido trabajo».
¿Seguro? ¿Lo tienes firmado?
¿O simplemente te has dejado llevar por los cantos de sirena del marketing a la hora de captarte como alumno?
Hay programas que pueden ofrecer prácticas garantizadas, pero otros se basan en la supuesta demanda de consultores que publican distintos medio o iluminados como yo.
Otra: no se te da bien.
Te has formado, incluso has obtenido tu certificación, pero eres incapaz de aplicar los conceptos aprendidos.
No te preocupes, todos empezamos así; es probable que te sientas incapaz de aplicar todo lo que te han enseñado y eso no tiene por qué ser malo.
Si lo han hecho bien, puede que sean demasiados conceptos totalmente nuevos en poco tiempo y nadie te ha dado la oportunidad de comprobar realmente si eres capaz de aplicarlos o no.
Por lo tanto, no puedes saber si se te da bien o no.
Cuando pruebes, puede ser que esto no sea lo tuyo, no pasa nada.
Te hablo de mi experiencia personal: mis primeros 6 meses en SAP, lo único que pensaba es “¿qué mierda es esta?” y mi única motivación era buscar otra cosa.
Por supuesto, formación nula y recursos disponibles cero; salvo lo que te contaba el experto de turno, que llevaba un par de meses más que tú pegándose con lo que fuera.
Aún así, por circunstancias que no vienen al caso, sobreviví durante 3-4 años más así, hasta que tomé la decisión que cambió todo: formarme.
Al poco tiempo, pasé al otro lado (formar a otros), pero sin abandonar nunca el lado del aprendizaje y más de 20 años después aquí sigo… en ambos lados.
Spoiler: te cuento todas estas batallitas en “Memorias de un Consultor”.
A lo largo de estos años, he vivido la época de las “grandes” implantaciones, con expertos de 3 meses de experiencia y tarifas de locos (2.400 €/jornada); las vacas flacas, con clientes ofreciendo tarifas absurdas (alguien con 6 años de experiencia a 22 €/hora) y así hemos llegado hasta el momento actual.
Ahora mismo, tenemos una serie de personas con mucha experiencia (algunos en consultora y muchos ya en cliente final) que han vivido mucho tiempo de las rentas.
Otros (también los hay), que se han ido adaptando a los cambios (no a todos, eso es imposible) de lo últimos 10-12 años, con todo lo que ha ido surgiendo (nuevos productos, nuevos modelos de negocio…) a raíz de la aparición de HANA, allá por 2010.
Y, por último, están esos que se intentan abrir camino en este mundo.
Vamos a hablar de coches: los primeros, serían los coches de combustión; los segundos serían los híbridos (enchufables o no) y por último estarían los eléctricos.
Los primeros tienen una fecha de caducidad establecida; podrá desplazarse unos años, pero ahora mismo tienen marcada su hora.
“Pero es que la gente no tiene la capacidad económica para cambiar de coche”.
“Con la tarifa que me pagan no puedo sacar el trabajo adelante y formar a la gente”.
“No me sale el caso de negocio para la migración”.
Los híbridos me van a permitir salir del paso, cumplir con la legislación y me permiten combinar lo mejor de ambos mundos.
“Bueno, con esto tengo la etiqueta ECO y puedo circular sin problemas”.
“Somos capaces de entender la nueva forma que tiene SAP de hacer las cosas y hacer planteamientos distintos.”.
“Tengo la capacidad de hacer cosas que antes no podría haber hecho”.
Y si nos vamos a los últimos, aquí nos encontramos con cierta incertidumbre, ya que no terminamos de fiarnos de las baterías, no hay infraestructura suficiente, etc…
“Es una inversión a largo plazo, porque el 95% de mis desplazamientos son en un radio de 50 kms y confío en que vayan mejorando las infraestructuras”.
“A veces tengo la necesidad de hacer viajes largos y no puedo depender de los puntos de carga”.
“Vamos a incorporar algún eléctrico a nuestra flota, a ver si funciona”.
Con esto quiero decir, que me parece bien que la gente apueste por el eléctrico, pero teniendo claro que hay cierto riesgo, que tengo que tener claro que para ciertas cosas no me va a valer, pero que no está de más probarlo.
Es decir, que creo que formarse en SAP es una buena elección, que las consultoras deberían incorporar a esos nuevos perfiles y acompañarles de gente con más experiencia y los clientes deberían dar una oportunidad a esos nuevos consultores.
La realidad, muchas veces, es que alguna consultora quiere hacer un viaje de 2.000 kms con un eléctrico con una autonomía de 120 kms y que el cliente quiere un Uber al precio de un Dacia.
Y mientras, los eléctricos, en el concesionario… 😉
