Revisión de objetivos

Toca acabar el año y vamos a hacer un breve repaso de lo que ha pasado con respecto a los objetivos que me marqué al principios del mismo:

    • Impartir 1 curso en inglés.
    • Perder 10 kilos.
    • Conseguir 4 clientes nuevos.
    • Escribir más de 132 entradas en el blog.
    • Tener más de 65.000 visitas en 2019.

Los 2 primeros eran los principales y… los únicos que no he conseguido, por lo que no deberían ser muy principales para mí… 😉

De cara a 2020. tengo dos opciones: volver a ponerlos en la lista o asumir la realidad… 😉

Sobre los conseguidos, estos son los datos:

    • 5 clientes nuevos.
    • 145 entradas en el blog.
    • Más de 119.000 visitas en 2019.

Como veis, todo lo relacionado con el blog, muy por encima de lo esperado, y ante eso sólo me cabe decir… ¡Gracias!

¡Nos vemos en 2020!

2019: 12 meses, 12 artículos

Aquí os dejo los 12 artículos más leídos en cada uno de los 12 meses de este año que se acaba:

Hay un poco de todo y uno muy especial, que me hubiera gustado no haber tenido motivo para escribirlo… 🙁

¡Me retiro!

Sé que puede parecer una incongruencia después de la entrada de ayer pero creo que todos en mi lugar haríais lo mismo.

He recibido una oferta de un misterioso cliente con un marcado acento italiano que no ha querido desvelar su nombre, en el que me ha ofrecido un cheque en blanco por hacerse con los derechos del blog.

– «Estoy harto de gastarme la pasta en SEO para que cada vez que busque algo me aparezca tu puñetero blog».

– «Ya… bueno, todo es cuestión de escribir en español…»

– «Ya lo dijo mi mentor: ‘mantén a tus amigos cerca, pero a tus enemigos aún más cerca’…»

Así que uno que es precavido y que no quiere levantarse un día con una cabeza de caballo en la cama, ha decidido aceptar la oferta, dejar de lado todos los planes que os comentaba ayer y ceder ante la presión.

Por lo tanto, declino la responsabilidad sobre cualquier artículo que sea publicado a partir de hoy en esta página, me declaro inocente de cualquier posible perjuicio que se pueda causar a terceros en el futuro y agradezco vuestra compañía en este tiempo.

A partir de ahora, me dedicaré a vivir la vida y pulirme mi recién llegada fortuna, cual Lobo de SAP Street… 😉

¿Escalar o no escalar? Esa es la cuestión

Soy más de mar que de montaña, en lo que a vacaciones se refiere, para comer soy mar y montaña… 😉

De todas formas, no voy a hablar de la escalada como afición, sino relacionado con los negocios. Ya sabéis, eso de hacer algo que sea escalable, es decir, de ser capaz de generar más ingresos con los mismos recursos.

¿Cualquier negocio es escalable? Aunque en un principio pueda parecer que no, creo que se pueden crear servicios complementarios que sí pueden darte esa capacidad.

En cualquier caso es algo que depende mucho de tu modelo de negocio, lógicamente.

Por ejemplo, en mi caso particular, la mayor parte de mis ingresos vienen de la formación presencial y de la consultoría. Eso, en principio, es poco escalable, ya que la mayoría de las veces requiere de mi participación directa, ya sea en persona o vía videoconferencia.

Si lo miramos así, la única forma de conseguir más ingresos con esos mismos recursos es sencilla: subir las tarifas.

Aún así, la escalabilidad tendría una gran limitación: seguiría dependiendo de mi disponibilidad y, por ahora, no he conseguido clonarme.

Aparte está el tema de que la tarifa llegará un momento en el que no podrá seguir subiendo… bueno, sí, puede seguir subiendo, otra cosa es que alguien esté dispuesto a pagar por ella. Y ya os digo que lo del «sentido común» no es algo que la gente valore especialmente… 😉

Después está el tema de los negocios paralelos, hacer algo complementario a tu actividad principal, que te proporcione otra fuente de ingresos… y si pueden ser ingresos pasivos, mejor que mejor.

Y como llevo unos meses dándole vueltas al tema, en 2020 lanzaré una iniciativa relacionada con todo esto, aparte de poner en marcha un podcast(o varios), seguir con el blog, las redes sociales, etc…

Ya que una cosa es la teoría y otra la práctica. Y la cosa no va de hacer mil cursos, leer cientos de artículos y comprarte todos los libros del mundo, la cosa va de, una vez que tienes una base aceptable, de HACER… menos VOY A HACER y más HACER.

Y en eso estamos… y que quede claro que no tengo claro qué va a salir de ahí, que no me creo mucha de las historias que cuentan los supuestos gurús, que creo en el marketing pero a mi manera, que sé que todo lleva un tiempo y que las cosas no tienen por qué funcionar a la primera, pero… ¡habrá que hacerlo!

Próximamente en sus pantallas… 😉

¿Qué haces tú por el cambio climático?

Durante las últimas semanas se ha celebrado en Madrid la COP25 en la que tras reuniones variadas de sesudos dirigentes no se ha llegado a ningún acuerdo relevante, por increíble que parezca.

Eso sí, todos tenemos claro que nos encontramos ante una situación de emergencia y al que no lo tenga claro, le invito a leer este artículo de Enrique Dans: El desastre de COP25 y el significado de la palabra EMERGENCIA

En mi caso particular, no soy un fanático del ecologismo y tengo que reconocer que a veces uso bolsas de plástico (perdona, Greta) e incluso disfruto de un buen chuletón, a pesar de todos los gases que hayan podido ser emitidos para que esa carne llegue a mi mesa.

Sin embargo, alguna cosa hago. Por ejemplo, en casa hemos pasado de tener dos coches a tener sólo uno e híbrido. Bueno, un híbrido de estos de medio pega, pero híbrido al fin y al cabo.

El siguiente paso podría ser pasar a no tener coche y utilizar el coche compartido o carsharing, que dicen los entendidos.

De hecho, de vez en cuando, surge esta conversación en distintos grupos de amigos: ¿compensa tener coche? Y la respuesta la tengo clara: si vives en Madrid, en una zona con acceso al transporte público, no; no merece la pena.

¿Por que lo digo yo? No, porque lo dicen los números. Bueno, hablo de mi caso particular y me explico.

Desde hace años, el coche lo cojo vía renting y cuando me caducó el último estuve más de 3 meses sin coche, utilizando el transporte público y el carsharing , anotando los gastos que ello suponía, para poder comparar.

Veamos los números, para ello primero, os cuento lo que pagaba de renting por el coche anterior (Rover Evoque), el gasto anual en gasolina y en servicios adicionales (parking, ORA, etc…):

    • Renting: 822,99 €/mes (IVA incluido).
    • Gasolina: 250 €/mes.
    • Parking: 120 €/mes.
    • Otros: 50 €/mes.

Esto daba un gasto medio diario de 40,87 €.

Durante 100 días estuve apuntando todo lo que me gastaba en distintos servicios para cubrir la ausencia del coche particular, sin dejar de hacer nada de lo que hubiera hecho con él. Fui a trabajar, a comer con amigos, de vacaciones… había días que superaba ese coste diario, por supuesto, pero otros muchos (la mayoría) que no.

Os dejo un enlace al gsheet, por si queréis cotillear: 100 días sin coche

En ese fichero podéis comprobar que utilicé distintos servicios de carsharing, taxi, bus, metro y compañías de alquiler.

De hecho, algunos de los gastos podrían quedar fuera del cálculo ya que, por ejemplo, alguno se corresponde con gastos de desplazamiento por motivos de trabajo que después eran abonados por el cliente, por lo que no debería considerarlos como un gasto, pero he decidido incluirlos con lo que la cifra final saldrá algo más alta de lo que correspondería realmente.

El caso es que al final, el coste diario pasaba de 40,87 € a 23,32 €, más de un 42% de reducción.

Y es que realmente, si lo piensas, la mayor tiempo pagas por tener el coche parado. Realmente, pagas por la comodidad de tener el coche siempre disponible, más que por su uso.

Evidentemente, también hay gente a la que le gustan los coches y los disfrutan. En mi caso, no es así, lo utilizo simplemente como una herramienta para desplazarme y si ese es tu caso deberías echar números.

Por supuesto, tienes que vivir en una ciudad que te permita disfrutar de esos medios de transporte alternativos.

O no, ya que recuerdo por ejemplo que mis abuelos paternos jamás tuvieron coche (vivían en Toledo) y cuando se iban de vacaciones se iban en taxi. Les compensaba más pagar esos 2-3 taxis al año que mantener el coche todo el año.

Y todas las cuentas que comento son teniendo en cuenta los gastos de uno solo de los coches; el otro lo teníamos en propiedad y como estaba empezando a dar problemas decidimos jubilarlo.

Ahora tenemos uno de renting (Hyundai Tucson, por 527,57 €/mes, para los curiosos) y recurrimos a alguno de los servicios que he mencionado antes cuando los necesitamos.

Como veis, no es necesario cruzar el océano en catamarán para hacer un pequeño gesto por el planeta (y por tu bolsillo)… ni enfadarse 😉

¿Con cuántos de tus contactos de LinkedIn te podrías tomar un café?

En mi caso personal, suelo aceptar a la mayoría de la gente que me pide contactar en LinkedIn, si bien es cierto que solemos compartir algún interés en común o tenemos varios contactos en común.

Un día, hace años, cuando no estaba tan extendido todo el tema de las redes sociales, en un proyecto cualquiera, surgió mi nombre en una conversación de café…

– Ah, ¿conoces a Antonio?

– Sí, sí, me dio un curso de nómina.

– ¿Pero le conoces o te ha dado un curso?

– Bueno, estuve en un curso y luego hemos cruzado algún mail.

– Vamos a ver, ¿pero tú le puedes llamar por teléfono y quedar a tomar una caña con él?

– Bueno, eso ya…

– ¡Entonces no le conoces, te ha dado un curso!

Esta pequeña anécdota, me sirve para ilustrar el hecho de que aceptar contactos simplemente por el hecho de acumularlos no tiene sentido, pero también es cierto que muchas veces puede ser un primer paso para terminar tomando ese café y quién sabe qué puede salir de ahí…

En cualquier caso, por supuesto, no hay una regla mágica y cada uno es libre de decidir qué criterio sigue para aceptar un nuevo contacto o no.

Yo, como decía, suelo aceptar a la mayoría de la gente que me pide contactar, a no ser que sea evidente que no tenemos absolutamente nada que ver.

Mi red se compone principalmente de colegas de trabajo, recruiters (los suelo aceptar e intento contestar a todo lo que proponen, sin hacerles perder el tiempo) y gente que se quiere iniciar en temas de SAP (a los que intento orientar), principalmente.

Por mi parte, si le pido conectar a alguien es porque me interesa algo de su trabajo, le he conocido en un evento/reunión… o le he tenido como alumno en alguna formación.

De hecho, antes de cualquier formación, si tengo la lista de los alumnos, les suelo pedir contacto para ver un poco su perfil y adecuar la formación a sus necesidades, en la medida de lo posible.

Por supuesto, siempre que pido contacto es con la correspondiente nota para que me sitúen, aunque tengo claro que mucha gente ni se lo lee… son varios los alumnos que me han rechazado y después en la formación me han dicho «es que, como no sabía quién eras»… a lo que otro siempre les responde, «pero si dice que va a ser tus instructor en el curso»

Lo que tengo clarísimo con todo este tema de las redes sociales es que es algo que tienes que tener perfectamente integrado en tu actividad y que tiene que estar en consonancia con lo que eres.

De nada vale crearte un personaje en las redes sociales que no se corresponda con lo que eres realmente en la vida real. Para lo bueno y para lo malo.

Y en mi caso así es, aunque si soy sincero, lo que sí me ha pasado más de una vez es que cuando alguien me ha «desvirtualizado» y me ha tenido enfrente, sí que ha dicho lo de: «Jo, no sabía que eras tan grande»... y en este caso lo de «grande» no tiene nada de metafórico, es en sentido estrictamente físico 😉

Es evidente que soy un gran defensor de las redes sociales y que les veo muchos más beneficios que inconvenientes, pero siempre que estas sean una herramienta más y no la única.

Y, por supuesto, las veo como una gran oportunidad para establecer relaciones que pasado un tiempo pueden dar lugar a materializarse en «el mundo real»… y esto último lo entrecomillo porque tengo claro que las redes son muy reales, aunque haya gente que viva de espalda a ellas, lo cual respeto pero no comparto.

Conozco a gente muy brillante en lo suyo, pero… con poca visibilidad. Y cuando se quieren hacer ver, les cuesta un mundo o recurren al método tradicional: una llamada, un mail, una comida…

Mi consejo siempre es: hazte visible. No dejes de hacer lo otro, pero hazte visible, porque así es posible que alguien te haga ti esa llamada, te mande ese mail o te proponga esa comida.

Evidentemente, siempre que lo que expongas, le aporte valor a alguien.

Ante eso, el argumento siempre es que eso lleva tiempo y que no tiene tiempo. Y mi respuesta es: «Sí tienes tiempo, lo que pasa es que prefieres dedicarlo a otras cosas».

Y después viene lo de la rentabilidad y la monetización… como si la cosa fuera escribir 4 artículos ¡y a vivir del cuento! Aquí han hecho mucho daño todos esos gurús que proponen métodos milagrosos para hacer de cualquier idea un buen negocio…

Mi opinión vuelve a ser clara: aporta valor, sé constante y las cosas surgirán. Es decir, esta sería la fómula:

Oportunidades = Valor aportado * Constancia

Y ya sabemos lo que pasa, aunque seas de letras, en un producto si uno de los factores es 0…

Voy terminando, que esto está quedando muy largo para lo que acostumbro, recordando que, aparte de por aquí, me podéis encontrar en LinkedIn y en Twitter y, por supuesto, abierto a la posibilidad de que nos tomemos un café cuando queráis… 😉

RPA y SuccessFactors

Seguro que has oído hablar de RPA (Robotic Process Automation) como una forma de automatizar tareas repetitivas y hacer las cosas de forma más eficiente.

Y sobre SuccessFactors, si estás por aquí, puede que alguna vez también hayas oído hablar. Básicamente, es la solución SaaS de Recursos Humanos de SAP.

Bien, cuando participas en un proyecto de implantación de SuccessFactors, has de seguir una metodología determinada y una de las cosas que debes rellenar son los configuration workbooks, en los que se recogerán las configuraciones específicas de cada cliente para adaptar la herramienta.

Estos configuration workbooks no son nada más que una seria de hojas Excel, con mayor o menor ciencia, que recogen información que después cargamos en SuccessFactors, cada uno en su sitio, para que quede todo ordenadito y bien.

¿Y si lo pudiéramos hacer todo del tirón? ¿Y si una vez que tenemos una instancia configurada se pudieran generar todos esos Excel, para después utilizarlo en otro proyecto o para cambiar alguna cosa?

SFCodeBot es un producto que te permite acelerar la configuración y el testing de tus instalaciones de SuccessFactors, mediante la automatización de procesos con el uso de RPA.

¿Cómo he descubierto esto? Por un artículo de LinkedIn: How to automate SAP SuccessFactors configuration using Robotic Process Automation

No conozco a Permanand Singh ni a nadie relacionado con el producto pero me ha parecido una gran idea y por eso la comparto, aunque puede que con esto al final va a ser cierto eso de que los robots no van a dejar sin trabajo… 😉

Microsoft se apunta a los Recursos Humanos

Ante la crisis de talento cualificado que hay y como no tenemos suficiente soluciones de software de Recursos Humanos, aparece en el juego un nuevo participante para sacar rtajada de todo esto: Dynamics 365 Human Resources

No olvidemos que hace 3 años Microsoft compró LinkedIn y me da que ahí un poco de información sobre el entorno laboral actual hay… si a toda esa información sabemos darle la inteligencia adecuada, es una opción a tener en cuenta.

Y no lo digo yo, lo dice un tal Josh Bersin, que de esto de Recursos Humanos, algo sabe: Microsoft Formally Enters the HR Tech Space: And The Strategy Is Compelling

¿Pero qué ofrece esta solución? Lo podéis ver en la siguiente imagen:

Todo muy similar a lo que ofrecen otras soluciones, salvo lo último, muy Microsoft y es ahí donde está el verdadero potencial de la solución, debido al amplio grado de penetración de sus soluciones en el mundo empresarial y a su capacidad de hacer muchas veces fácil lo difícil.

Fijaos si no en el ejemplo que da Josh en el artículo sobre Sybase (por cierto, de SAP desde hace años) y MS SQL… muchas veces no se trata de hacer algo mejor, si no de hacer algo más fácil de usar.

Habrá que estar atentos a los próximos movimientos de los chicos de Redmon… 😉