Mi empresa no me forma: tenemos un problema

¿Cuántas veces habéis oído esa frase? Incluso puede que la hayáis dicho vosotros mismos alguna vez.

Es evidente, que el hecho de no formarte es un problema, sobre todo en momentos como el actual, en el que todo cambia en muy poco tiempo y necesitamos adaptarnos a la nueva realidad que vivimos.

“Llevo 2 años sin recibir un curso”, “no me reciclan”, “me estoy quedando obsoleto”… efectivamente, si te sientes reflejado en alguna de esas frases, tu empresa tiene un problema… pero déjame que te aclare una cosa: TU EMPRESA ERES TÚ.

Me da igual que trabajes por cuenta propia o por cuenta ajena, tu empresa y el verdadero responsable de tu formación eres tú.

No me vale lo de que no tienes tiempo ni recursos, dime que tienes otras prioridades.

Hoy en día tienes miles de recursos al alcance de tu mano, quizás demasiados, y tiempo para navegar por Internet y ver la tele también tienes, ¿verdad? Sólo tienes que tener claro qué quieres aprender y ponerte manos a la obra.

Lo que tienes que tener claro es que si no te formas, el que va a terminar teniendo un problema eres tú…

Así que aprovecha ahora que se acaba el año para dejar de proponerte lo de “dejar de fumar, ir al gimnasio y aprender inglés” y pensar realmente qué necesitas y qué estás dispuesto a hacer para conseguirlo.

Y si te sientes perdido y no sabes por dónde empezar, quizás esto te pueda servir de ayuda: “Modelo Skillopment de Aprendizaje y Desarrollo Eficaz de Habilidades”

Muchas veces, a la gente que trabaja en mis equipos les digo: “tú preocúpate de tener la capacidad de poder irte en cualquier momento y yo me preocuparé de qué no te apetezca hacerlo”. Una fórmula sencilla, pero efectiva.

Así que, ya sabes: piensa y actúa en consecuencia 😉

Resultados de la encuesta

Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a pagar…

Hace unas semanas os pedí vuestra colaboración para participar en una encuesta con la idea de recoger ideas para mejorar un poco esto y me comprometí a compartir los resultados de la misma.

Estas son mis conclusiones:

  • Me alegra saber que si algún día esto de SAP se va a la mierda, podría intentar ganarme la vida en El Club de la Comedia…

  • Tengo claro de qué deberían ir los próximos posts…

  • Agradezco todos los comentarios recibidos…

  • … y me gustaría destacar uno en el que me da otra posible salida laboral, que no me había planteado hasta ahora: cantante de reggaeton 😉

De verdad, gracias a los que habéis dedicado 2 minutos de vuestro tiempo a esto.

PD.- Los resultados completos aquí: Blog – Encuesta Nov17

¿Progresa adecuadamente o necesita mejorar?

Lo perfecto es enemigo de lo bueno

No puedo estar más de acuerdo con esa frase de Voltaire y a su vez tengo clarísimo lo de la mejora continua, no con el objetivo de alcanzar la perfección (que ni existe ni me interesa) sino con la idea de ir puliendo detalles.

Además, creo que es muy importante siempre escuchar a los demás, porque muchas veces una cosa es lo que tú piensas, otra lo que crees que piensan los demás y otra lo que realmente piensan.

Por esta razón, os invito a que contestéis una breve encuesta, que podéis encontrar en el QR o en el link https://www.menti.com/c73426

Desde ya, quiero dar las gracias de antemano a todos los que dediquéis 2 minutos de vuestro tiempo en hacerla. En unos días, compartiré los resultados.

Y también quiero aprovechar para agradecer públicamente los mensajes que me enviáis, tanto en los comentarios como por privado, aunque esto no lo digo, mejor lo canto…. 😉

El error te ayuda a aprender

Hace unos días, estaba haciendo una revisión del blog y decidí eliminar una serie de borradores (creo que había más de 200), ya que pensaba que no tenía mucho sentido seguir alimentado mi “síndrome de Diógenes digital” con cosas que me parecieron interesantes en su momento, pero pasados 4 años ya lo eran menos 😉

El caso es que en el fragor de la batalla eliminé algunas entradas publicadas años atrás y tuve que recuperarlas. Al hacerlo y debido a las integraciones que tengo activas en WordPress volvieron a aparecer en mis cuentas de distintas redes sociales (Twitter, LinkedIn, Facebook y Google+) “noticias frescas” del año 2012.

Gracias a que me avisaron un par de personas, deshice el entuerto y volví enseguida a 2017, ya que aún no he empezado con el “síndrome Marujita Díaz” y creo que cuando lo haga tendré que ser más discreto a la hora de quitarme años.

Una vez corregido, publiqué un post disculpándome por el “nostálgico bombardeo” y listo. ¿Y qué aprendí de eso?

  • Que los automatismos tienen sus ventajas… y sus riesgos.
  • Que las prisas no son buenas.
  • Que hay gente al otro lado de esto… incluso buena gente 😉
  • Que cuando te equivocas en algo es importante corregirlo y reconocerlo.
  • Que ahora ya nadie me preguntará lo de “oye, ¿pero a ti quién te gestiona todo eso de las redes?”

Y es que siempre he tenido muy claro que los errores son una gran fuente de aprendizaje.

Recuerdo que hace cosa de 7-8 años estuve dando una formación a una serie de personas durante 5-6 semanas y en ese tiempo surgieron, como es lógico, dudas y preguntas variadas. Era un aula amplia y uno de los últimos días, alguien me hizo una consulta y me acerqué a su sitio, ya que la solución que le dí no terminaba de convencerlo. Entonces alguien dijo:

– Creo que es la 1ª vez que te levantas del sitio para corregir algo, hasta ahora has sido capaz de corregirnos todo desde tu sitio, sabiendo en qué estábamos fallando, sin mirar ni siquiera nuestra pantalla… ¿cómo es posible que sepas en qué nos equivocamos?

– Es sencillo… porque yo me equivoqué en su momento 15 veces en las mismas cosas.

Por cierto, el alumno estaba equivocado 😉

Las empresas confían en empresas y las personas confían en personas

El otro día un amigo me comentaba la frase que da título al post, hablando del mundo de la consultoría. Ya sabéis aquello de “nadie se ha equivocado nunca por darle un proyecto a XXX”… y en “XXX” ponéis el nombre de cualquiera de las “grandes”.

Lo cierto es que muchas veces esas “grandes” consiguen el contrato y después comienza “la caza de recursos”, pero claro ellos prefieren no mancharse las manos de sangre.Y entonces empieza la cadena de las subcontrataciones para al final conseguir un equipo bueno, bonito y barato, aunque ya sabemos que las 3 Bs son incompatibles y se suele conseguir, como mucho, una combinación de 2… y una la tenemos fija, con esas “perchas” que se gastan 😉

Y pasa muchas veces que hay una persona en la empresa cliente que te conoce, que ha trabajado contigo o con tu equipo y quiere volver a hacerlo, pero… es una persona, no es una empresa, y vosotros también sois personas, aunque haya una empresa por detrás.

Es decir, que el hecho de que tu empresa “lo único” que tenga sea buenos profesionales (no necesariamente baratos y puede que ni bonitos), no es suficiente para que tu posible cliente justifique ante su empresa el querer trabajar con la tuya. “¿Estos quienes son?”.

Y la historia suele terminar en que el contrato se lo lleva una “empresa de confianza” y las cosas acaban como acaban. No siempre, pero 9 de cada 10 dentistas… 😉

Recuerdo que hace unos años, me llamó alguien de una importante entidad financiera para preguntarme mi opinión sobre una selección de proveedores que estaba haciendo para una adjudicación inminente de un proyecto y mi respuesta fue:

“Tú mejor opción sería: Pepe del proveedor A, Ana del proveedor B y Juan del proveedor C. Ese sería el mejor equipo que podéis encontrar, pero como eso no podéis hacerlo, elige al que quieras y reza”.

Por cierto, han pasado 5 años de eso y después de 2 intentos de hacer el proyecto, siguen sin abordarlo. ¿No rezarían lo suficiente? 😉

Y, sinceramente, creo que sería todo más sencillo como he dicho en otras ocasiones, si fuéramos todos más honestos, porque por mucho que confíe en una empresa, no se nos debería olvidar nunca que lo que hay por detrás siempre son PERSONAS.

¿De verdad no se puede cambiar esto? Y tú, ¿haces algo por intentar cambiarlo? No vale con intentarlo…