2019: 12 meses, 12 artículos

Aquí os dejo los 12 artículos más leídos en cada uno de los 12 meses de este año que se acaba:

Hay un poco de todo y uno muy especial, que me hubiera gustado no haber tenido motivo para escribirlo… 🙁

¡Me retiro!

Sé que puede parecer una incongruencia después de la entrada de ayer pero creo que todos en mi lugar haríais lo mismo.

He recibido una oferta de un misterioso cliente con un marcado acento italiano que no ha querido desvelar su nombre, en el que me ha ofrecido un cheque en blanco por hacerse con los derechos del blog.

– «Estoy harto de gastarme la pasta en SEO para que cada vez que busque algo me aparezca tu puñetero blog».

– «Ya… bueno, todo es cuestión de escribir en español…»

– «Ya lo dijo mi mentor: ‘mantén a tus amigos cerca, pero a tus enemigos aún más cerca’…»

Así que uno que es precavido y que no quiere levantarse un día con una cabeza de caballo en la cama, ha decidido aceptar la oferta, dejar de lado todos los planes que os comentaba ayer y ceder ante la presión.

Por lo tanto, declino la responsabilidad sobre cualquier artículo que sea publicado a partir de hoy en esta página, me declaro inocente de cualquier posible perjuicio que se pueda causar a terceros en el futuro y agradezco vuestra compañía en este tiempo.

A partir de ahora, me dedicaré a vivir la vida y pulirme mi recién llegada fortuna, cual Lobo de SAP Street… 😉

¿Escalar o no escalar? Esa es la cuestión

Soy más de mar que de montaña, en lo que a vacaciones se refiere, para comer soy mar y montaña… 😉

De todas formas, no voy a hablar de la escalada como afición, sino relacionado con los negocios. Ya sabéis, eso de hacer algo que sea escalable, es decir, de ser capaz de generar más ingresos con los mismos recursos.

¿Cualquier negocio es escalable? Aunque en un principio pueda parecer que no, creo que se pueden crear servicios complementarios que sí pueden darte esa capacidad.

En cualquier caso es algo que depende mucho de tu modelo de negocio, lógicamente.

Por ejemplo, en mi caso particular, la mayor parte de mis ingresos vienen de la formación presencial y de la consultoría. Eso, en principio, es poco escalable, ya que la mayoría de las veces requiere de mi participación directa, ya sea en persona o vía videoconferencia.

Si lo miramos así, la única forma de conseguir más ingresos con esos mismos recursos es sencilla: subir las tarifas.

Aún así, la escalabilidad tendría una gran limitación: seguiría dependiendo de mi disponibilidad y, por ahora, no he conseguido clonarme.

Aparte está el tema de que la tarifa llegará un momento en el que no podrá seguir subiendo… bueno, sí, puede seguir subiendo, otra cosa es que alguien esté dispuesto a pagar por ella. Y ya os digo que lo del «sentido común» no es algo que la gente valore especialmente… 😉

Después está el tema de los negocios paralelos, hacer algo complementario a tu actividad principal, que te proporcione otra fuente de ingresos… y si pueden ser ingresos pasivos, mejor que mejor.

Y como llevo unos meses dándole vueltas al tema, en 2020 lanzaré una iniciativa relacionada con todo esto, aparte de poner en marcha un podcast(o varios), seguir con el blog, las redes sociales, etc…

Ya que una cosa es la teoría y otra la práctica. Y la cosa no va de hacer mil cursos, leer cientos de artículos y comprarte todos los libros del mundo, la cosa va de, una vez que tienes una base aceptable, de HACER… menos VOY A HACER y más HACER.

Y en eso estamos… y que quede claro que no tengo claro qué va a salir de ahí, que no me creo mucha de las historias que cuentan los supuestos gurús, que creo en el marketing pero a mi manera, que sé que todo lleva un tiempo y que las cosas no tienen por qué funcionar a la primera, pero… ¡habrá que hacerlo!

Próximamente en sus pantallas… 😉

¿Qué haces tú por el cambio climático?

Durante las últimas semanas se ha celebrado en Madrid la COP25 en la que tras reuniones variadas de sesudos dirigentes no se ha llegado a ningún acuerdo relevante, por increíble que parezca.

Eso sí, todos tenemos claro que nos encontramos ante una situación de emergencia y al que no lo tenga claro, le invito a leer este artículo de Enrique Dans: El desastre de COP25 y el significado de la palabra EMERGENCIA

En mi caso particular, no soy un fanático del ecologismo y tengo que reconocer que a veces uso bolsas de plástico (perdona, Greta) e incluso disfruto de un buen chuletón, a pesar de todos los gases que hayan podido ser emitidos para que esa carne llegue a mi mesa.

Sin embargo, alguna cosa hago. Por ejemplo, en casa hemos pasado de tener dos coches a tener sólo uno e híbrido. Bueno, un híbrido de estos de medio pega, pero híbrido al fin y al cabo.

El siguiente paso podría ser pasar a no tener coche y utilizar el coche compartido o carsharing, que dicen los entendidos.

De hecho, de vez en cuando, surge esta conversación en distintos grupos de amigos: ¿compensa tener coche? Y la respuesta la tengo clara: si vives en Madrid, en una zona con acceso al transporte público, no; no merece la pena.

¿Por que lo digo yo? No, porque lo dicen los números. Bueno, hablo de mi caso particular y me explico.

Desde hace años, el coche lo cojo vía renting y cuando me caducó el último estuve más de 3 meses sin coche, utilizando el transporte público y el carsharing , anotando los gastos que ello suponía, para poder comparar.

Veamos los números, para ello primero, os cuento lo que pagaba de renting por el coche anterior (Rover Evoque), el gasto anual en gasolina y en servicios adicionales (parking, ORA, etc…):

    • Renting: 822,99 €/mes (IVA incluido).
    • Gasolina: 250 €/mes.
    • Parking: 120 €/mes.
    • Otros: 50 €/mes.

Esto daba un gasto medio diario de 40,87 €.

Durante 100 días estuve apuntando todo lo que me gastaba en distintos servicios para cubrir la ausencia del coche particular, sin dejar de hacer nada de lo que hubiera hecho con él. Fui a trabajar, a comer con amigos, de vacaciones… había días que superaba ese coste diario, por supuesto, pero otros muchos (la mayoría) que no.

Os dejo un enlace al gsheet, por si queréis cotillear: 100 días sin coche

En ese fichero podéis comprobar que utilicé distintos servicios de carsharing, taxi, bus, metro y compañías de alquiler.

De hecho, algunos de los gastos podrían quedar fuera del cálculo ya que, por ejemplo, alguno se corresponde con gastos de desplazamiento por motivos de trabajo que después eran abonados por el cliente, por lo que no debería considerarlos como un gasto, pero he decidido incluirlos con lo que la cifra final saldrá algo más alta de lo que correspondería realmente.

El caso es que al final, el coste diario pasaba de 40,87 € a 23,32 €, más de un 42% de reducción.

Y es que realmente, si lo piensas, la mayor tiempo pagas por tener el coche parado. Realmente, pagas por la comodidad de tener el coche siempre disponible, más que por su uso.

Evidentemente, también hay gente a la que le gustan los coches y los disfrutan. En mi caso, no es así, lo utilizo simplemente como una herramienta para desplazarme y si ese es tu caso deberías echar números.

Por supuesto, tienes que vivir en una ciudad que te permita disfrutar de esos medios de transporte alternativos.

O no, ya que recuerdo por ejemplo que mis abuelos paternos jamás tuvieron coche (vivían en Toledo) y cuando se iban de vacaciones se iban en taxi. Les compensaba más pagar esos 2-3 taxis al año que mantener el coche todo el año.

Y todas las cuentas que comento son teniendo en cuenta los gastos de uno solo de los coches; el otro lo teníamos en propiedad y como estaba empezando a dar problemas decidimos jubilarlo.

Ahora tenemos uno de renting (Hyundai Tucson, por 527,57 €/mes, para los curiosos) y recurrimos a alguno de los servicios que he mencionado antes cuando los necesitamos.

Como veis, no es necesario cruzar el océano en catamarán para hacer un pequeño gesto por el planeta (y por tu bolsillo)… ni enfadarse 😉

¿Con cuántos de tus contactos de LinkedIn te podrías tomar un café?

En mi caso personal, suelo aceptar a la mayoría de la gente que me pide contactar en LinkedIn, si bien es cierto que solemos compartir algún interés en común o tenemos varios contactos en común.

Un día, hace años, cuando no estaba tan extendido todo el tema de las redes sociales, en un proyecto cualquiera, surgió mi nombre en una conversación de café…

– Ah, ¿conoces a Antonio?

– Sí, sí, me dio un curso de nómina.

– ¿Pero le conoces o te ha dado un curso?

– Bueno, estuve en un curso y luego hemos cruzado algún mail.

– Vamos a ver, ¿pero tú le puedes llamar por teléfono y quedar a tomar una caña con él?

– Bueno, eso ya…

– ¡Entonces no le conoces, te ha dado un curso!

Esta pequeña anécdota, me sirve para ilustrar el hecho de que aceptar contactos simplemente por el hecho de acumularlos no tiene sentido, pero también es cierto que muchas veces puede ser un primer paso para terminar tomando ese café y quién sabe qué puede salir de ahí…

En cualquier caso, por supuesto, no hay una regla mágica y cada uno es libre de decidir qué criterio sigue para aceptar un nuevo contacto o no.

Yo, como decía, suelo aceptar a la mayoría de la gente que me pide contactar, a no ser que sea evidente que no tenemos absolutamente nada que ver.

Mi red se compone principalmente de colegas de trabajo, recruiters (los suelo aceptar e intento contestar a todo lo que proponen, sin hacerles perder el tiempo) y gente que se quiere iniciar en temas de SAP (a los que intento orientar), principalmente.

Por mi parte, si le pido conectar a alguien es porque me interesa algo de su trabajo, le he conocido en un evento/reunión… o le he tenido como alumno en alguna formación.

De hecho, antes de cualquier formación, si tengo la lista de los alumnos, les suelo pedir contacto para ver un poco su perfil y adecuar la formación a sus necesidades, en la medida de lo posible.

Por supuesto, siempre que pido contacto es con la correspondiente nota para que me sitúen, aunque tengo claro que mucha gente ni se lo lee… son varios los alumnos que me han rechazado y después en la formación me han dicho «es que, como no sabía quién eras»… a lo que otro siempre les responde, «pero si dice que va a ser tus instructor en el curso»

Lo que tengo clarísimo con todo este tema de las redes sociales es que es algo que tienes que tener perfectamente integrado en tu actividad y que tiene que estar en consonancia con lo que eres.

De nada vale crearte un personaje en las redes sociales que no se corresponda con lo que eres realmente en la vida real. Para lo bueno y para lo malo.

Y en mi caso así es, aunque si soy sincero, lo que sí me ha pasado más de una vez es que cuando alguien me ha «desvirtualizado» y me ha tenido enfrente, sí que ha dicho lo de: «Jo, no sabía que eras tan grande»... y en este caso lo de «grande» no tiene nada de metafórico, es en sentido estrictamente físico 😉

Es evidente que soy un gran defensor de las redes sociales y que les veo muchos más beneficios que inconvenientes, pero siempre que estas sean una herramienta más y no la única.

Y, por supuesto, las veo como una gran oportunidad para establecer relaciones que pasado un tiempo pueden dar lugar a materializarse en «el mundo real»… y esto último lo entrecomillo porque tengo claro que las redes son muy reales, aunque haya gente que viva de espalda a ellas, lo cual respeto pero no comparto.

Conozco a gente muy brillante en lo suyo, pero… con poca visibilidad. Y cuando se quieren hacer ver, les cuesta un mundo o recurren al método tradicional: una llamada, un mail, una comida…

Mi consejo siempre es: hazte visible. No dejes de hacer lo otro, pero hazte visible, porque así es posible que alguien te haga ti esa llamada, te mande ese mail o te proponga esa comida.

Evidentemente, siempre que lo que expongas, le aporte valor a alguien.

Ante eso, el argumento siempre es que eso lleva tiempo y que no tiene tiempo. Y mi respuesta es: «Sí tienes tiempo, lo que pasa es que prefieres dedicarlo a otras cosas».

Y después viene lo de la rentabilidad y la monetización… como si la cosa fuera escribir 4 artículos ¡y a vivir del cuento! Aquí han hecho mucho daño todos esos gurús que proponen métodos milagrosos para hacer de cualquier idea un buen negocio…

Mi opinión vuelve a ser clara: aporta valor, sé constante y las cosas surgirán. Es decir, esta sería la fómula:

Oportunidades = Valor aportado * Constancia

Y ya sabemos lo que pasa, aunque seas de letras, en un producto si uno de los factores es 0…

Voy terminando, que esto está quedando muy largo para lo que acostumbro, recordando que, aparte de por aquí, me podéis encontrar en LinkedIn y en Twitter y, por supuesto, abierto a la posibilidad de que nos tomemos un café cuando queráis… 😉

RPA y SuccessFactors

Seguro que has oído hablar de RPA (Robotic Process Automation) como una forma de automatizar tareas repetitivas y hacer las cosas de forma más eficiente.

Y sobre SuccessFactors, si estás por aquí, puede que alguna vez también hayas oído hablar. Básicamente, es la solución SaaS de Recursos Humanos de SAP.

Bien, cuando participas en un proyecto de implantación de SuccessFactors, has de seguir una metodología determinada y una de las cosas que debes rellenar son los configuration workbooks, en los que se recogerán las configuraciones específicas de cada cliente para adaptar la herramienta.

Estos configuration workbooks no son nada más que una seria de hojas Excel, con mayor o menor ciencia, que recogen información que después cargamos en SuccessFactors, cada uno en su sitio, para que quede todo ordenadito y bien.

¿Y si lo pudiéramos hacer todo del tirón? ¿Y si una vez que tenemos una instancia configurada se pudieran generar todos esos Excel, para después utilizarlo en otro proyecto o para cambiar alguna cosa?

SFCodeBot es un producto que te permite acelerar la configuración y el testing de tus instalaciones de SuccessFactors, mediante la automatización de procesos con el uso de RPA.

¿Cómo he descubierto esto? Por un artículo de LinkedIn: How to automate SAP SuccessFactors configuration using Robotic Process Automation

No conozco a Permanand Singh ni a nadie relacionado con el producto pero me ha parecido una gran idea y por eso la comparto, aunque puede que con esto al final va a ser cierto eso de que los robots no van a dejar sin trabajo… 😉

Microsoft se apunta a los Recursos Humanos

Ante la crisis de talento cualificado que hay y como no tenemos suficiente soluciones de software de Recursos Humanos, aparece en el juego un nuevo participante para sacar rtajada de todo esto: Dynamics 365 Human Resources

No olvidemos que hace 3 años Microsoft compró LinkedIn y me da que ahí un poco de información sobre el entorno laboral actual hay… si a toda esa información sabemos darle la inteligencia adecuada, es una opción a tener en cuenta.

Y no lo digo yo, lo dice un tal Josh Bersin, que de esto de Recursos Humanos, algo sabe: Microsoft Formally Enters the HR Tech Space: And The Strategy Is Compelling

¿Pero qué ofrece esta solución? Lo podéis ver en la siguiente imagen:

Todo muy similar a lo que ofrecen otras soluciones, salvo lo último, muy Microsoft y es ahí donde está el verdadero potencial de la solución, debido al amplio grado de penetración de sus soluciones en el mundo empresarial y a su capacidad de hacer muchas veces fácil lo difícil.

Fijaos si no en el ejemplo que da Josh en el artículo sobre Sybase (por cierto, de SAP desde hace años) y MS SQL… muchas veces no se trata de hacer algo mejor, si no de hacer algo más fácil de usar.

Habrá que estar atentos a los próximos movimientos de los chicos de Redmon… 😉

SAP Support Backbone: ¿has hecho los deberes?

Todos tenemos en mente la fecha de 2025 como una fecha clave para todos los clientes de SAP y aunque algunos siguen viendo esa fecha como lejana, lo cierto es que el tiempo va pasando… pero no pasa, nada, hay tiempo… dicen esos que se tiran luego 6 meses para hacer una simple subida de parches… 😉

…pero para 2020 queda un poco menos, 21 días concretamente, que es lo mismo que le queda de vida al OSS tal y como lo conocemos hasta ahora.

A partir del 1 de enero de 2020, cambia la forma de conectarse a los sistemas de soporte de SAP y para que a partir de ese día todo siga funcionando con normalidad tienes que haber hecho una serie de tareas previas: la esencial es tener el Solution Manager 7.2 con el SP07 ó SP08 (si eres partner que gestionas el soporte de varios clientes).

¿Por qué hay que hacer esto? Bueno, pues porque la forma de comunicarse con estos sistemas cambia, por ejemplo, pasar de ser comunicación RFC a ser HTTPS, se tendrá que usar un usuario de comunicación en lugar de usuarios genéricos, etc…

Aquí podéis ver más detalles: Support Backbone Update

¿Y en qué me afecta todo esto? Como te decía, si no haces las actualizaciones correspondientes, no podrás acceder a todos los servicios de soporte de SAP, ni implantar notas utilizando el asistente (transacción SNOTE)… más información, aquí: Connectivity to SAP’s Support Backbone

¿Pero qué tengo que hacer? A ver, no te preocupes, que seguro que lo tienes todo en orden, que esto es algo que SAP lleva anunciando bastante tiempo y nadie lo ha dejado para el último minuto.

De todas formas, por si acaso, aquí te dejo una ayuda en función de la versión de Solution Manager que tengas, más bien de SP, porque versión seguro que tienes la 2.0, ¿no?

SAP Support Backbone Update Checklists

¿Y qué pasa si sigo con Solution Manager 1.0 y no llego a tiempo a día 1 de enero de 2020? Tranquilo, podrás seguir trabajando pero con menos funcionalidad.

Aquí va otro enlace con una presentación donde te lo cuentan todo: Prepare Before 2020 to Ensure Your Systems Stay Connected to SAP

Esto lo tenemos todo controlado, ¿pero cómo llevamos lo de 2025? 😉

SuccessFactors se va con Microsoft

Tranquilos, no es que Microsoft le mangue SuccessFactors a SAP, me explico… 😉

Cuando SAP compró SuccessFactors tenía 3.500 usuarios y más de 15 millones de clientes; 8 años después, estos números han aumentado considerablemente. Podemos hablar de 1 billón de transacciones diarias de más de 125 millones de usuarios.

En estos años, se ha trabajado intensamente y se sigue haciendo (y se debe seguir) en mejorar la integración de SuccessFactors con la tecnología SAP.

Por ejemplo, aunque con unos años de retraso, este marzo se consiguió (con algún sobresalto que otro) que la base de datos que soporta todos los procesos de SuccessFactors fuera SAP HANA, ya que hasta el momento parece que los datos residían en otra Oracle cuyo nombre no se puede mencionar.

Os dejo un artículo al respecto: Did SAP Move SuccessFactors to HANA?

Una vez hecho esto, ahora van a dar el siguiente paso: hacer que SuccessFactors se pueda alojar en «cualquier» proveedor de infraestructura cloud.

A ver, cuando digo cualquiera, quiero decir cualquiera de los grandes: Amazon Web Services, Microsoft Azure, Google, Alibaba, IBM…

¿Por qué en estos y no en un disco duro de tu casa? Ya sabéis, el tema de la hiperescalabilidad… que es para mí la gran ventaja de todo esto del cloud: los recursos son infinitos y puedo triplicar mi capacidad de almacenamiento y/o procesamiento, con solo unos cuantos «clics»… y unos cuantos miles de euros 😉

El caso es que durante el proceso de migración de SuccessFactors a SAP HANA, SAP utilizó la infraestructura de Azure y comprobaron que la instancia de SAP SuccessFactors Employee Central del propio Microsoft funcionaba sin problemas, lo que hizo que más clientes utilizaran dicha infraestructura.

Por eso motivo, para 2020 está prevista la migración de toda la plataforma de SAP SuccessFactors Human Experience Management (HXM, para abreviar) a la infraestructura de Azure.

¿Y esto a qué viene? Bueno, creo que es un movimiento consecuente con lo que ha sucedido por ejemplo con SAP Cloud Platform.

Al principio, cuando se llamaba SAP HANA Cloud Platform, SAP lo quiso posicionar como un todo: IaaS, PaaS y SaaS. Infraestructura, plataforma y servicios: todo para mí.

Y como muchas veces cuando quieres ser todo, terminas por no ser nada. SAP dio un volantazo y dijo: «nosotros somos buenos en procesos, pero quizás haya otros que sean mejores en ‘lo del hierro'»… y entonces es cuando empezaron con lo de Cloud Foundry, para que pudieras tener SAP Cloud Platform alojada en el proveedor que quisieras, etc…

Ahora pasa algo similar con SuccessFactors, una vez que hemos conseguido tenerlo en HANA, ¿por qué tenerlo en la infraestructura de SAP? Mejor lo llevamos a Azure, que son «expertos en hierro» y SAP que se dedique a mejorar los procesos.

Y todo esto, no me lo invento, lo dijo Greg Tomb, la semana pasada en este artículo: SAP SuccessFactors Transformation Starts with a Move to SAP HANA and the Hyperscale Cloud with Microsoft Azure

De momento, el elegido ha sido Microsoft Azure, pero puede que después de SuccessFactors, otros productos sigan el mismo camino (base de datos HANA e hyperscale cloud), ya que al ser el primer producto cloud que compró, SAP  a veces lo utiliza de conejillo de indias.