La agilidad bien entendida empieza por uno mismo

Si trabajáis en el mundo del software habréis oído hablar del tema de la agilidad… y no sólo en el mundo en el software, ya que así, a nivel genérico, se habla de agilidad en muchas otras áreas como por ejemplo la agilidad empresarial u organizacional.

En cualquier caso, todo se basa en los mismos principios y valores y esto que a alguno os puede sonar a nuevo viene ya de hace 20 años, cuando unos señores se juntaron y establecieron el conocido Manifiesto Ágil para el Desarrollo del Software.

A partir de ahí surgió Scrum como un marco de trabajo que nos permite seguir los principios recogidos en el manifiesto mediante la aplicación de una serie de prácticas.

También hay otras iniciativas similares como Lean o Kanban que son también metodologías ágiles pero cada una con sus características; reduciéndolo mucho podríamos decir que:

  • Scrum prioriza la entrega de valor incremental en ciclos iterativos.
  • Kanban está más enfocado a la entrega continua.
  • Lean se basa más en la eficiencia y la optimización de procesos.

De todas formas, sobre todo esto hay mucha literatura como seguro que sabéis y, con permiso de los talibanes de cada una de ellas, creo que muchas veces lo mejor está en combinar lo mejor de cada una aplicando el sentido común.

Por supuesto, para eso lo primero que tienes que hacer es conocer los fundamentos de cada una y aplicarlos… porque de nada sirve hacerte un curso de Scrum, sacarte el certificado correspondiente, ir de Scrum Master por la vida y seguir haciendo BBPs y manuales de usuario con Word y Paint… 😉

Y, por supuesto, para poder adoptar una metodología ágil en cualquiera de tus proyectos, las organizaciones tienen que ser también ágiles porque si no al final lo que resulta es que si queremos ser «modernos» y a la vez seguir trabajando en modo «aquí siempre se ha hecho así», nos creeremos que estamos siendo ágiles pero lo que estamos es AGILipollados.

Todo eso está muy bien, pensaréis algunos, pero esto con SAP no se puede aplicar. Y podéis tener razón si lo que pretendéis es hacer un proyecto de implementación reutilizando documentos y herramientas que utilizasteis hace 20 años… ¿por qué vais a cambiar vosotros si el cliente a la hora de sacar el pliego de la oferta ha hecho un copia-pega del que sacó hace 20 años?

Esto va de que cambiemos todos, con el sacrificio que ya sabemos que supone todo cambio, y que empecemos a hacer cosas distintas; eso sí, con sentido común siempre, que yo he llegado a recibir una petición para hacer una oferta en el que las especificaciones eran una serie de fotos de los post-its de las sesiones de diseño que hicieron previamente en las cuales, por supuesto, no había participado.

Mi consejo es: aprende las bases y ve probando esas nuevas formas de hacer las cosas.

Experimenta y prueba distintas herramientas, valora cuál es la que mejor se adapta a cada momento e intenta buscar siempre la simplicidad y la eficiencia.

Y creo que para todo esto os puede venir bien echarle un vistazo al curso de openSAP que termina esta semana titulado: Build Better Products with a Human-Centered Product Backlog

Os dejo un vídeo donde os cuento qué os podéis encontrar en el curso:

El curso está basado en Scrum, habla de distintas herramientas, con ejemplos prácticos de aplicación, y creo que puede ser de gran ayuda a la hora de fijar conceptos básicos que os pueden servir de calentamiento para empezar vuestra carrera en el mundo de la agilidad… 😉

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