Aprendiendo a aprender

Recientemente, he terminado este curso en Coursera: Aprendiendo a aprender: Poderosas herramientas mentales con las que podrás dominar temas difíciles (Learning How to Learn)

En el mismo podrás aprender un poco cómo funciona nuestro cerebro a la hora de enfrentarse con el aprendizaje y te darán herramientas para sacar un mayor rendimiento del mismo.

Que nadie espere fórmulas mágicas pero sí podrás encontrar el sentido a ciertas cosas que puede que nunca te hayas planteado y que influyen en esa capacidad de aprendizaje.

Se tratan de varios conceptos, a lo largo de 4 semanas, en las que tenéis acceso a varios vídeos y decenas de lecturas si queréis profundizar en el tema.

Probablemente, varias cosas os suenen ya, en cualquier caso, os comento algunas de las que me han parecido más interesantes:

  • Modo enfocado y modo difuso. El cerebro tiene dos formas de trabajar y ambas son necesarias, cada una en su momento.
  • Técnica Pomodoro. Sirve para establecer bloques de tiempo para trabajar en modo enfocado en una única tarea, alternando breves períodos de pausa, antes de seguir con el siguiente bloque.
  • Memoria de trabajo y memoria a largo plazo. Cada una sirve para una cosa y tenemos que saber cómo hacer que la una trabaje para la otra.
  • Releer no, repetir sí. Es mejor volver a leer algo en los días siguientes  que releerlo varias veces el mismo día.
  • El Palacio de la Memoria. Es fácil recordar las cosas si las ubicamos en un espacio que nos sea familiar.
  • El ejercicio físico es fundamental. Demostrado científicamente y recogido en el testimonio de cada uno de los expertos que participan en el curso.
  • La memoria también se entrena. Hay ciertas técnicas para hacerlo, aunque también es cierto que hay gente que hace con unas cualidades innatas. Os invito a que hagáis este test, que pone a prueba vuestra capacidad de memoria visual: Extreme Memory Challenge
  • El síndrome del impostor. Ya sabéis, aquello de no verte nunca lo suficientemente bueno como para hablar de algo, pensar que siempre habrá alguien mejor… ¿y cuál es el problema? Realmente, me da más miedo el síndrome del «soyelmaslistodelmundo», aunque es cierto que el síndrome del impostor es algo que frena a mucha gente a hacer cosas.
  • La procrastinación. De esto no digo nada, ya lo hago mañana 😉
  • Las ilusiones de competencia. Me leo algo y ya me lo sé. Y si no es suficiente, lo subrayo todo y listo. ¡Claro que sí, guapi!
  • La práctica deliberada. Deja de leer teoría y ponte a practicar lo que estás leyendo. Realmente aprendemos cuando hacemos las cosas, no cuando vemos cómo las hacen otros.
  • Einstellung. Palabro alemán, o como tus ideas preconcebidas te impiden mirar hacia otro lado y descubrir nuevos caminos.
  • El sobreaprendizaje y sus peligros. Puede estar bien para automatizar ciertas cosas, pero si se convierte en algo obsesivo pierde su valor, porque te limita a aprende otras cosas.

Por supuesto, hay más cosas, pero estas son las que se me vienen ahora mismo a la memoria.

También hay testimonios muy interesantes de gente que cuenta sus propias experiencias personales.

Y para terminar con esto, os dejo un vídeo que no tiene que ver directamente con el curso del que os he hablado pero que me parece apropiado, sobre el tema de aprender idiomas:

Cuestión de hábitos

Durante el mes pasado me propuse escribir una entrada en el blog cada día laborable y os aseguro que no era una tarea sencilla.

Por múltiples circunstancias, que no vienen al caso, no ha sido un mes fácil, pero lo cierto es que conseguí establecer y mantener el hábito durante todo el mes.

Según distintas teorías, para implantar un hábito necesitas un período de 21 días, pero ya os digo que un buen maestro de la procrastinación se pasa eso por donde yo me sé.

No hay que confiarse porque lo que sí que es cierto es que es mucho más fácil abandonar un hábito que construirlo, para eso hace falta sólo 1 día… ya sabéis, las famosas excepciones que se convierten en reglas: «por un día no pasa nada», «mañana hago el doble», «empiezo el lunes»…

¿Y ahora qué? Bueno, pues ahora no tengo claro si seguiré publicando con la misma frecuencia, volveré al hábito de antes (publicar cuando me parezca) o estableceré una rutina distinta.

Lo que tenía claro es que quería conseguir el objetivo marcado, que además me ayudaba a impulsar uno de los que me marqué al principio de año.

Por cierto, que revisando estos, hay algunos que van en buen camino, pero otros… Los referentes a clientes y el blog, van bien encaminados, pero lo del inglés y el peso tienen peor pinta, aunque aún me quedan 4 meses por delante… ¡se puede!

Y no te engañes, el tiempo es limitado pero tenemos todos el mismo (24 horas al día), lo importante es saber decir «no», establecer prioridades y actuar en consecuencia, porque por muchas promesas que nos hagamos si hacemos cosas distintas a las que predicamos, ya sabemos que el hábito no hace al monje… 😉