Icono del sitio Antonio de Ancos Cid

La tormenta perfecta de la transformación digital

Dentro del sector tecnológico parece que empiezan a crecer esos brotes verdes que algunos atisbaban hace años, pero corremos el peligro de que si no encontramos jardineros para cuidar esa vegetación se pueda convertir en una maleza ingobernable que acabe por asfixiarnos.

De todos es conocido que el mundo está en un proceso de transformación digital impulsado por múltiples factores pero con un gran peso tecnológico. Sí, esa tecnología que a la vez que va a destruir millones de empleos, va a crear otros tantos para los que probablemente aún no estamos preparados.

Tranquilos, aquí os dejo algunos trucos que nos da Silvia Leal para saber cómo quitarle el trabajo a un robot.

Trucos aparte, esto requiere de una revisión profunda sobre la formación que se imparte en las universidades y lo que demanda o va a demandar el mercado de trabajo, pero eso se lo dejo a los políticos, que ya se podrían encargar de tomarse un poco en serio esto, en lugar de decir: «yo, lo contrario de lo que haya dicho/hecho el anterior».

Pero vayamos al presente, que me pierdo…

A día de hoy, tengo que comunicar una noticia para los técnicos de selección que gestionan ciertas peticiones: el perfil que estáis buscando… no existe.

Lo siento, pero no hay gente con 5 años de experiencia en tecnologías/productos que han salido hace 2, con 3 idiomas y con ganas de trabajar de sol a sol por 18.000 €.

Ya, ya sé que es lo que pide el cliente, pero ese mismo cliente seguramente sea el que durante los 3-4 últimos años no ha invertido nada en formar a su equipo, como han hecho otros («con la que estaba cayendo»)… pero es que resulta que ahora ha escampado (o eso parece) no hay mucho que recoger, pues no se ha sembrado nada… y tampoco puedo ir a «coger prestado» al huerto del vecino, porque él está igual.

No vale lo de «bueno, nosotros firmamos el proyecto y luego nos metemos en LinkedIn y cogemos la gente»… porque la gente no está… no existe… o si existe, resulta que tienen otras prioridades distintas a las urgencias del cliente.

Hace tiempo escuché decir a alguien que él no añadía nunca a recruiters en LinkedIn porque luego no hacían nada más que molestarle. Yo no soy así, yo acepto las solicitudes de contacto e intento responder a todos sus mensajes… eso sí, he de decir que esto no es recíproco.

Muchas veces recibo peticiones en las que «tu perfil encaja perfectamente» y resulta que han visto mi CV en Infojobs… que hace 15 años que no actualizo, en el que puedo poner lindezas como «dominio del correo electrónico»…

U otras que ven una palabra determinada en mi perfil y eso me convierte automáticamente en experto en la materia.

Por no hablar de los que te cuentan las maravillas del proyecto/puesto y te ofrecen una tarifa a la mitad de la mínima deseada.

De hecho, normalmente, cuando alguien me contacta, le suelo responder con un mensaje en el que le digo cual es mi tarifa mínima y que lo tenga en cuenta para no hacerle perder el tiempo y la respuesta suele ser esta:

¿Soy caro? No, soy coherente, lo que suele salirte caro 😉

Así que me voy a permitir darles unos consejos a los técnicos de selección:

Y ahora unos consejos para las empresas:

Venga, y termino con los trabajadores:

Mientras no pongamos todos un poco de nuestra parte, vamos de cabeza a la tormenta perfecta: ofreciendo proyectos que nadie podrá realizar con garantías porque no existe la gente adecuada para llevarlos a cabo.

¿Y la solución a todo esto cuál es? Sentido común 😉

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