
En los años que llevo trabajando, he ido pasando por distintas facetas: empleado por cuenta ajena, freelance, empresario… Algún día imagino que llegaré a lo de «jubilado», aunque para ello confío más en la Primitiva que en el sistema de pensiones, pero ese es otro tema.
De lo que voy escribir es de algo que me han preguntado varias veces: «¿freelance o empleado?». Y mi respuesta es clara, concisa y siempre la misma: «depende».
«¿De qué depende? De según como sé mire todo depende…» (Jarabe de Palo, dixit).
A la hora de evaluar la posibilidad de ser freelance, habría que tener en cuenta:
- Situación personal: si en mi casa sólo trabajo yo, tengo 2 hipotecas y 7 churumbeles, puede que me cueste más dar el paso.
- Capacidades objetivas: no necesitas ser «el mejor», pero sí tener un alto grado de conocimiento y especialización. Si no es así, tu trayectoria será muy corta y/o poco rentable.
- Red de contactos: y no estoy hablando de «enchufes», sino simplemente contactos de trabajos anteriores, amigos, conocidos… alguien que en un momento dado pueda necesitar de unos servicios que tú puedes ofrecer.
Ventajas que tiene ser freelance:
- Independencia: tú decides dónde te metes y si asumes o no ciertos riesgos. Se acabó lo de ir a un cliente y ver que en tu CV lo único que reconoces es tu nombre y apellidos. Eres dueño de tu tiempo (mientras seas capaz de gestionarlo de manera correcta).
Desventajas de ser freelance:
- Inseguridad: no sabes cuándo llegará el siguiente proyecto. Seguramente, cuando estés hasta arriba en otro, no cuando estés buscando…
- Aislamiento: hay gente que necesita estar rodeada de un equipo, tener alguien a quien consultar, relacionarse con gente… aunque la mayoría de las veces esto es compatible, porque sueles formar parte de un equipo de un proyecto.
- «Sobredosis»: empiezas a coger cosas sin ser consciente de tus limitaciones… más que de las tuyas, de esa maldita dimensión llamada tiempo y llega un momento en que te das cuenta que tendrías que estar 24 h/día trabajando… y os aseguro que eso suele ser complicado. A no ser que te llames Jack Bauer, que entonces sí… entonces puedes desarmar una célula terrorista, morir y resucitar un par de veces, perder y recuperar a tu mujer, tontear con tu compañera y visitar 4 países en un día… pero tú no eres así y, si lo fueras, no sería ni divertido ni apasionante, te lo aseguro. Si lo fuera, ya habríamos visto una temporada titulada: «24: Jack Bauer contra la SPRO».
Según esto, tiene más desventajas que ventajas, pero aún así, aunque parezca una incongruencia, yo lo recomiendo. Simplemente, tienes que analizar tus circunstancias y asumir el riesgo inherente que lleva esa opción.
Seguiré con este tema, pero es importante ver que, de momento, no he hablado de dinero. Si esa es tu motivación principal, no te hagas freelance, preséntate a unas elecciones 😉
