El 6 de octubre participé en el SAP Business AI Platform Adoption Day, una jornada dedicada a la adopción de la inteligencia artificial en entornos empresariales.
Lo primero, agradecer a todo el equipo de SAP Business AI Platform – Customer Success Management, capitaneado por Lipi, por la organización del evento.
Si hacemos caso a algunos mensajes comerciales, estamos a un paso de tener empresas llenas de agentes que hablan entre ellos, consultan los datos y ejecutan procesos mientras nosotros nos dedicamos a tareas más interesantes.
Después viene la parte menos vistosa: conseguir que todo eso funcione con los sistemas, los datos y las autorizaciones que tenemos realmente.
Primero los cimientos
Una de las ideas que aparecieron repetidamente durante las sesiones fue bastante poco revolucionaria: antes de automatizar decisiones, hay que ordenar la información y entender los procesos.
Se habló de avanzar por niveles de autonomía, de seleccionar casos de uso concretos y de no confundir un prototipo con un sistema listo para producción. También de gobernanza, protección de datos y supervisión humana.
Una demostración en la que un agente resuelve una consulta es relativamente fácil de enseñar. Otra cosa es confiarle una operación de negocio y poder explicar quién la autorizó, qué herramientas utilizó y qué ocurrió si algo falló.
Ojo, que esto de los 5 niveles, nos vamos a hartar de verlo en los próximos meses 😉
El ecosistema de agentes de SAP
En las ponencias se presentó la arquitectura alrededor de Joule, Joule Studio, Agent Gateway, los mecanismos de identidad y el contexto de negocio aportado por los datos y los grafos de conocimiento.
La idea es que el agente no actúe aislado: necesita herramientas a las que llamar, permisos, información contextual y mecanismos para controlar su comportamiento.
Lo de los niveles, pintado de otra forma, para que tengamos claro que hay que ir escalón a escalón:
Para llegar a la cima, a la prometida Empresa Autónoma, habrá que ir pasando por distintas fases:
Y aquí me parece especialmente relevante la identidad. Un agente no debería tener permiso para hacer cualquier cosa porque alguien haya formulado una instrucción convincente. Las autorizaciones, la segregación de funciones y la trazabilidad siguen existiendo, aunque ahora quien solicita la operación no sea una persona.
Se comentaron también riesgos como la inyección de instrucciones maliciosas, la exposición de información y las integraciones con herramientas externas. Nada especialmente tranquilizador si pensamos en desplegar agentes sin haber definido antes los límites.
De la teoría al sistema real
Por la tarde, tuvimos la posibilidad de participar en talleres prácticos.
En mi caso, participé en uno que me permitió comprobar que Joule Studio existe, más allá de los vídeos.
En un entorno controlado, pudimos ver cómo se podía crear un agente, partiendo de la descripción de una necesidad hasta el despliegue del mismo:
Conclusiones
Mi conclusión es que la dificultad principal no consiste en construir el primer agente, sino en operarlo: medir su utilidad, mantenerlo, gestionar los cambios y saber cuándo debe intervenir una persona.
Y una vez construido el primero, vendrán los siguientes y habrá que orquestarlos.
Me parece interesante que SAP esté intentando reunir varias de estas piezas en una arquitectura común. Pero todavía habrá que comprobar en proyectos reales qué es sencillo, qué necesita desarrollos adicionales y cuánto acaba costando.
Sobre Joule Studio, no tengo claro si lo que aporta supone algún beneficio relavante sobre lo que se podría hacer directamente con Claude; es pronto para valorarlo y esto sólo lo podremos hacer realmente cuando el sistema esté disponible para todo el mundo.
De momento, nos quieren embarcar en ese viaje a la Empresa Autónoma, pero antes de salir, quizá convenga asegurarse de que tenemos el mapa, los frenos y el depósito en condiciones… y la cartera 😉
PD.- Tengo una newsletter en la que escribo cosas: No Lo Sabemos Todo

