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Clean Core e IA: el camino realista hacia la Autonomous Enterprise

¿Quién no ha oído hablar de Clean Core en los últimos meses? 🤔

¿Quién tiene claro lo que es? 😉

La idea, sobre el papel, parece bastante razonable: mantener SAP S/4HANA lo más próximo posible al estándar, utilizar extensiones estables y evitar que la deuda técnica convierta cada actualización en una expedición arqueológica.

El problema aparece cuando esa teoría aterriza en organizaciones que llevan veinte o treinta años acumulando desarrollos propios, modificaciones, interfaces, programas Z, soluciones temporales que se hicieron permanentes y pequeños ajustes “imprescindibles” que ya nadie recuerda para qué servían.

Entonces surge la pregunta inevitable:

¿Es realmente posible aplicar Clean Core?

La respuesta es sí, siempre que Clean Core se entienda como una forma de trabajar y no como un estado de pureza espiritual del sistema.

Mejorar el núcleo, no perseguir la perfección

Para muchas empresas sería inviable eliminar de forma inmediata todas las modificaciones, integraciones heredadas y aplicaciones personalizadas, aunque el argumento de «es que nosotros somos muy especiales» se lo podría discutir, a muchos.

También sería económicamente absurdo modernizar un desarrollo antiguo que funciona correctamente, apenas cambia y no bloquea la evolución del sistema. No todo lo Z tiene que desaparecer.

Una estrategia realista debería empezar por conocer la situación actual y actuar de forma selectiva:

El objetivo no consiste en tener un sistema completamente estándar, se trata más de adaptar lo necesario y, sobre todo, no hacer más «mierdas».

Clean Core debe entenderse como una nueva forma de hacer las cosas.

No significa que el sistema no tenga personalizaciones.

Significa que estas deberán responder a criterios técnicos, funcionales y económicos claros; no vale el «es que nosotros somos muy especiales».

¿Puede funcionar la Inteligencia Artificial sin Clean Core?

Sí.

Una empresa no necesita haber completado su transformación a Clean Core para empezar a utilizar Inteligencia Artificial.

Puedes utilizar Joule (si eres capaz de activarlo… y puedes pagarlo), generar contenido, clasificar documentos, predecir demanda, detectar anomalías o automatizar tareas concretas sin tener un núcleo perfectamente limpio.

Muchos casos de uso de IA pueden aislarse del ERP. Los datos necesarios se extraen, se preparan, se contextualizan y se utilizan para resolver un problema determinado.

¿Recordáis lo que os contaba ayer de los datos?

Por eso, presentar Clean Core como un requisito obligatorio para empezar con Inteligencia Artificial sería exagerado.

La dificultad aparece cuando la Inteligencia Artificial deja de limitarse a informar y empieza a actuar: cuando pasamos de la Inteligencia Artificial a la IA agéntica.

Un agente que consulta inventarios, selecciona un proveedor, propone una compra o ejecuta una transacción necesita algo más que un modelo con buenas intenciones.

Necesita:

Si cada área de negocio utiliza reglas distintas, datos diferentes y desarrollos propios para hacer teóricamente lo mismo, el agente tendrá que aprender todas esas excepciones.

Y probarlas.

Y mantenerlas.

Y explicarlas cuando algo salga mal.

Porque la Inteligencia Artificial puede ser muy avanzada, pero todavía no hace milagros con procesos que nadie entiende.

Cuanto mayor sea la autonomía del sistema, mayor será su dependencia de un entorno limpio, estable y gobernado.

De Joule a la empresa autónoma

La visión presentada por SAP sitúa a Joule como algo más que un asistente conversacional.

Los Joule Assistants pueden interpretar la intención del usuario y coordinar agentes especializados, datos, aplicaciones y flujos de trabajo.

La idea ya no consiste únicamente en preguntar algo al sistema y recibir una respuesta.

Consiste en expresar una intención y permitir que varios agentes colaboren para ejecutar las acciones necesarias.

Por ejemplo:

Este modelo abre el camino hacia la denominada Empresa Autónoma.

Una empresa en la que las personas establecen objetivos, límites y criterios, mientras los agentes ejecutan tareas y procesos bajo supervisión.

La autonomía no significa eliminar a las personas, aunque algunas presentaciones comerciales parezcan insinuar que el lunes instalamos Joule y el martes nos vamos todos a casa.

Significa reservar la intervención humana para las excepciones, los riesgos y las decisiones que requieren experiencia, responsabilidad o criterio.

Clean Core proporciona la base técnica para este modelo:

Joule y los agentes utilizan ese contexto para convertir una intención en acciones coordinadas.

Sin ese contexto, la autonomía puede convertirse rápidamente en automatización del caos.

Y automatizar el caos sigue siendo caos, solo que más rápido.

Clean Core no es suficiente

También conviene evitar el argumento contrario.

Tener un sistema próximo al estándar no garantiza que la IA vaya a funcionar.

Una empresa puede tener un núcleo muy limpio y, al mismo tiempo, disponer de datos incompletos, procesos mal diseñados, responsabilidades poco claras o decisiones incoherentes.

Clean Core facilita la evolución técnica, pero no sustituye al gobierno del dato, al conocimiento del negocio ni a una estrategia clara de Inteligencia Artificial.

Tampoco convierte automáticamente un mal proceso en uno bueno.

Digitalizar un proceso absurdo no deja de hacerlo absurdo. Simplemente permite ejecutarlo con mayor eficiencia.

Por eso, Clean Core debe considerarse una condición facilitadora, no una solución universal.

Empezar sin esperar

Esperar a tener un núcleo perfectamente limpio antes de aplicar Inteligencia Artificial sería tan poco realista como desplegar agentes autónomos sin revisar los datos y procesos que van a utilizar.

Ambos recorridos deben avanzar juntos.

La empresa puede comenzar con casos de IA concretos, delimitados y de riesgo reducido, mientras moderniza los procesos, datos e integraciones afectados.

Cada nueva iniciativa debería dejar el entorno mejor gobernado que antes.

Eso implica formular algunas preguntas incómodas:

Estas preguntas son bastante menos atractivas que una demostración de un asistente generativo, pero suelen ser mucho más importantes.

La conclusión es clara:

La Inteligencia Artificial puede empezar sin Clean Core, pero difícilmente podrá escalar y ejecutar procesos críticos de forma confiable sin avanzar hacia sus principios.

Clean Core no garantiza el éxito de la Inteligencia Artificial y tampoco debería utilizarse como excusa para retrasar cualquier iniciativa durante otros cinco años.

No es una condición de entrada.

Es una de las bases que permiten pasar de experimentos aislados a una autonomía empresarial segura, sostenible y supervisada: la tierra prometida de la Autonomous Enterprise.

Porque una cosa es pedirle a la IA que resuma un documento y otra bastante distinta es pedirle que ejecute procesos sobre un sistema que está basado en el excel de Maricarmen, quien, por cierto, se jubila el año que viene… para irse con su hijo al after hour 😉

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