Experiencia de cliente: un caso real de un despropósito

Soy usuario de banca digital desde los inicios, de bancos puramente digitales (Openbank, ING) o de banca tradicional, por lo que he ido viviendo los caminos que han ido siguiendo unos y otros: los que no tenían sucursales ahora las tienen y los que sólo tenían sucursales ahora las van cerrando y quieren que utilices más el canal digital.

En los últimos 20 años creo que podría contar con los dedos de las manos (con una quizás no) las veces que he ido físicamente a una sucursal, ya que intento solucionarlo todo desde casa, pero… a veces no se puede.

Os pongo en contexto, era cliente de Banco Popular, que como es sabido fue comprada por el Santander hace un par de años al módico precio de 1 euro. Desde entonces, he operado con total normalidad, haciendo cada mes transferencias automáticas desde otra entidad.

Uno que es medianamente ordenado, tiene la manía de tener cuentas separadas. Por ejemplo, todo el tema del IVA va directamente a una cuenta, los recibos de la empresa a otra, etc… así cuando viene Hacienda a por lo suyo, no hay problema.

El caso es que este mes veo que me devuelven a la cuenta de origen varias transferencias, llamo para preguntar y me dicen que pregunte en la entidad destino.

Bueno, como me gusta intentar resolver las cosas por mi cuenta, primero entro en la web y veo si tengo algún aviso… nada. Venga, pues llamo por teléfono a la Superlínea… y después de 1 hora y 1 minuto de espera… nada.

¿Que cómo pude esperar una hora? No era la primera vez que llamaba y siempre había colgado antes de que me atendieran (el tiempo de espera NUNCA es el indicado), esta vez me planteé esperar hasta que lo cogieran (iluso de mí) y estuve entretenido

Total, al día siguiente, llamé por teléfono a mi sucursal. Aquí sólo perdí media hora, después de 3 llamadas porque no eran capaces de transferir la misma entre departamentos.

Todo para decirme que me tenía que pasar por una sucursal, ya que me habían bloqueado la cuenta «por temas de prevención de blanqueo de capitales»…

Que no, que no es que yo mueva mucho dinero, que es algo que tenemos que firmar todos los que tenemos una empresa, como cuando vas a Estados Unidos y te preguntan si tienes intención de matar al Presidente…

– Ya, pero es que esta documentación ya la firmé en el Popular.

– Sí, pero es que ha habido problemas con el traspaso de la documentación.

– ¿Y la solución es bloquearme la cuenta sin ningún aviso previo?

– Si va a una sucursal con su DNI, firma y se lo solucionan en 5 minutos…

Y allá que me voy al día siguiente… explico para lo que voy y después de 10 minutos tecleando en el ordenador, empiezan las 12 pruebas de Hércules:

– Necesitaría la última declaración de IVA, pero claro, no la habrá traído…

– No, claro, pero si me das una dirección de mail, te la mando.

– Vale, ¿y el impuesto de sociedades?

– ¿Al mismo mail?

– Ok, ¿y los poderes bastanteados?

– Te puedo enviar las escrituras completas, ¿te vale con eso?

Y al ver que si seguía pidiendo cosas era capaz de enviarle hasta mi partida de bautismo (ya os he dicho que soy medianamente ordenado), sentado enfrente de ella, con sólo mi teléfono en la mano, ha decidido rendirse:

– Bueno, pero es que tenemos que bastantear los poderes…

– Ya, pero es que eso ya lo debías tener, ya se lo aporté al Popular en su momento.

– Sí, pero es que hemos tenido problemas con el traspaso de la información.

– Perfecto, pero a quien le estáis devolviendo los recibos y bloqueando las cuentas es a mí, ¿no? ¿No crees que al menos se debería avisar?

– ¿No te han avisado?

– No. Bueno, miento, me habéis enviado un SMS ayer, después de empezar yo a indagar.

– Ah, es que estamos teniendo problemas con los sistemas.

Vamos, como siempre, que la culpa es de «los de informática».

El caso es que me ha tocado volver hoy y pasar otra media hora respondiendo a preguntas que ya me había hecho ayer o que podía extraer directamente de toda la documentación aportada, alguna de la cual me ha vuelto a pedir.

Y el proceso ha finalizado con una firma en una tableta gráfica… o eso parecía, porque después me ha impreso todo y me ha dicho: «como a veces no se registra bien, prefiero que lo firmes también en papel para no hacerte volver»

Así que con experiencias como esta es complicado no apostar por tecnologías como blockchain, RPA y similares, que reduzcan la intervención de los humanos al mínimo… y lo dice alguien que cree que lo más importante son las PERSONAS.

Pero, claro, si las personas que definen e implantan los procesos no aplican el sentido común, pasa lo que pasa.

Así que me río yo de la Digilosofía

Resultado: un cliente menos, aunque tenga que perder 3 días para cambiar todo a otro banco.

Y ojo que el problema no es específico de esta entidad. Mientras me estaban atendiendo, en la mesa de al lado, un técnico estaba llamando al BBVA «porque desde hace 2 ó 3 días no no llega ninguna transferencia y sabemos que están emitidas»

No me extraña que haya gente que prefiera tener el dinero debajo del colchón… 😉


 

Actualización 15/11/2019

La cosa no ha terminado todavía porque ante mi sorpresa, después de ir a la sucursal, aportar toda la documentación, firmar digitalmente y en papel, las cuentas siguen sin estar operativas.

Le envié un mail a la persona que me atendió y me dijo: «es que yo ya no estoy en esa sucursal»…

Total, que dije, voy a probar con el chat que tienen en el área de clientes y este fue el resultado:

Yo que pensaba que Gema Sánchez me iba a dar un trato totalmente personalizado y a medida y resulta que me trata como a uno más y encima no entiende lo que le digo… 😉

Repasando, he utilizado los siguientes canales: teléfono, mail, visita presencial y chat… todo para resolver un problema generado por una mala integración de sus sistemas y el resultado es que el perjudicado soy yo y que siguen sin resolver el mismo.

Estoy pensando en cuál podría ser el próximo paso…

 


Actualización 18/11/2019

Hoy he ido a otra sucursal, ya que a la que fui la última vez la han cerrado y, después de más de 20 minutos esperando, cuando había varias mesas libres, la conversación ha sido la siguiente:

– Va a ser mejor que vayas a la sucursal donde aportaste la documentación el otro día, porque aquí me figura «pendiente de digitalizar»…

– Ya, pero es que la han cerrado.

– No, se han trasladado unos números más abajo.

– Sí, pero la persona que me atendió me ha dicho que ya no estaba en esa sucursal.

– Ya, pues que te lo mire quien sea, porque aquí (me enseña el ordenador) me aparece como «pendiente de digitalizar»…

– Bueno, yo aporté toda la documentación en formato digital, firmé en la tableta digital y después me imprimieron todo y lo firmé en papel… estáis trasladando un problema vuestro a los clientes…

– Sí, si te entiendo, mira la lista que tengo aquí de gente a la que tengo que llamar porque está igual…

Hoy no te tenido fuerzas de ir a la otra sucursal, a ver si mañana, pero mientras tanto, por vuestra integridad física, si os cruzáis conmigo no pronunciéis la palabra «digilosofía»… 😉

Continuará… (me temo)


Actualización 05/12/2019

Hoy, tal y como me recomendaron, he ido a la sucursal donde aporté la documentación hace ya un mes y… la documentación (firmada digitalmente y físicamente) no aparecía por ningún sitio.

Me han vuelto a pedir el impuesto de Sociedades, el cual he vuelto a aportar por 3ª vez y he vuelto a escuchar excusas del tipo: «es que los del Popular no saben manejar la nueva herramienta, los pobres», «es que esto es demasiado complicado», «es que estas pantalla están mal pensadas»

Vamos, lo de siempre, que la culpa es de «los de informática»… le he dicho que yo trabajaba en eso y me dice: «uy, pues es que yo le tengo un poco de manía a todo eso, mi ex-marido también trabaja en ello»

Que os preguntaréis que qué tiene que ver todo eso con la resolución de mi problema, que es lo mismo que me preguntaba yo… que la chica era muy amable y todo eso pero al final me ha salido con que lo mejor era que me fuera a mi sucursal.

– Es que después de introducir todo lo que me ha pedido, no me deja desbloquearlo y, claro, para cosas así más complicadas, mejor que vayas a tu sucursal.

– Ya, pero es que por teléfono, después de hora y media, me dijeron que podía resolverlo en cualquier sucursal y es a la 3ª que vengo y seguimos igual…

– Sí, pero mira, aunque te tengas que tragar el tráfico y demás, es mejor que pierdas el tiempo en ir hasta allí y dejarlo solucionado.

Así que tras hacer unas cuantas respiraciones profundas, allá que me he ido…

– Hola, tengo las cuentas de empresa bloqueadas desde hace un mes y me gustaría hablar con alguien.

– Uy, no, va a tener que volver usted el martes, porque hoy de empresas no hay nadie.

– A ver, llevo un mes con las cuentas bloqueadas por un problema vuestro, es la 4ª sucursal a la que vengo, me han mandado explícitamente a esta y no me voy a ir sin hablar con alguien.

Total, que al final he hablado con la subdirectora, que me ha vuelto a pedir el impuesto de Sociedades (no es coña) y me ha dicho que abría una incidencia, que a ella no le dejaba continuar… y que a ver si había suerte y con lo que he hecho hoy a las 24:00 me dejaba operar.

Como tenía una cuenta en descubierto (por lo que me han cargado la comisión correspondiente, la cual reclamaré), le he dicho que quería hacer un traspaso desde otra (también del Santander y también de empresa, pero de otra sucursal) y me ha dicho que no sabía si podía desbloquearme la otra cuenta…

Al final, ha podido y me ha dicho que ya podía operar. Delante de sus narices, le he enseñado como no podía hacerlo y ha ido donde fuera a hacerlo ella.

Ya que estaba allí, en la sucursal donde tengo la hipoteca, le pregunto que si me puede explicar por qué me ha subido la cuota si había bajado el Euribor y me dice que como era del Popular tendría que mandar a mirarlo…

¿A mirarlo dónde? Estoy en mi sucursal, estás delante del ordenador, ¿¿¿dónde se supone que lo tienes que mirar??? ¿Las condiciones de mi hipoteca están en una caja de seguridad con cifrado ultrasecreto?

– No, es que yo vengo del Santander y llevo poco tiempo aquí…

– Me parece perfecto que tengáis problemas con la integración de sistemas, el reciclaje del personal, etc… pero lo que no podéis hacer es repercutir esos problemas en los clientes…

– Ya, si tenemos muchas casos parecidos…

En resumen: un mes después seguimos igual, esta noche esperaré a que den las 12, como Cenicienta, y cuando esté resuelto el problema, perderé otra mañana para ir a poner las reclamaciones oportunas y cerrar todas las cuentas.

Eso sí, mientras tanto no me habléis de la Digilosofía, ¡no respondo de mi reacción!


Actualización 10/12/2019

Por increíble que parezca, sigo intentando solucionar este tema…

Hoy he ido a la otra sucursal (la 5ª a la que voy) en la que tengo la otra cuenta de empresa y… ¿qué me han pedido? ¡¡¡El Impuesto de Sociedades por QUINTA VEZ!!!

Tengo los mails con las direcciones de las 5 personas a las que se lo he enviado delante de ellas y lo han recibido delante de mí, para que conste en la oportunidad reclamación, pero antes quiero conseguir desbloquear la situación. Iluso de mí…

Bueno, primero, han intentado decirme que «hoy la persona que lleva el tema de empresas no está», pero al contarle que llevaba mes y medio así, la persona que me ha atendido ha hecho como que hacía algo y me ha hecho firmar el FIOC (Formulario de Información Obligatoria del Cliente) a nivel particular, cosa que no necesitaba ya que mis cuentas personales funcionan perfectamente…

El caso es que al intentar desbloquear las cuentas de la empresa me dice: «uy, falla… no me deja… mira, lo intento esta tarde, a ver si se puede… y si no mañana te llama mi compañero…»

Imagino que me llamará igual que me ha llamado la persona que me iba a llamar para contarme por qué han variado las condiciones de mi hipoteca… ¿a vosotros os ha llamado alguien? A mí tampoco.

En resumen: más de un mes después, con 5 visitas a 5 sucursales distintas, nadie es capaz de resolver un problema del banco en el que el único perjudicado es el cliente.

Eso sí, las comisiones por descubierto y las notificaciones escritas para que pase por la sucursal a regularizar la situación, siguen llegando…

3 comentarios sobre “Experiencia de cliente: un caso real de un despropósito

  1. Cuando se extiendan las criptomonedas se acabarán todos estos problemas, pues no necesitaremos bancos para operar ni podrán los gobiernos imponer medidas draconianas con la excusa de lucha contra el blanqueo, etc.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.